La derecha bloquea el matrimonio gay en California


RESUMEN: El 4 de noviembre se celebró un referéndum en California sobre el bloqueo de la Ley de matrimonios del mismo sexo en ese Estado. El resultado del refrendo (52% a favor, 48% en contra) no sólo supuso el bloqueo de la Ley, sino también un cambio en la Constitución californiana consolidándose el matrimonio tradicional, entre una pareja formada por un hombre y una mujer, como única institución válida y reconocida constitucionalmente.

El pasado 4 de noviembre, dentro del gran tinglado de las elecciones presidenciales de los EEUU, con sus centenares de consultas complementarias de todo tipo y contenido, se sometía a referéndum en California el bloqueo de la Ley de Matrimonio de parejas del mismo sexo en ese Estado, la iniciativa Same Sex Marriage Ban. El texto de la consulta decía así (no tiene desperdicio, sobre todo el trasfondo fiscal a modo de justificación que pretende mal disimular la homofobia): “Amends the California Constitution to provide that only marriage between a man and a woman is valid or recognized in California. Summary of estimate by Legislative Analyst and Director of Finance of fiscal impact on state and local government: The measure would have no fiscal effect on state or local governments. This is because there would be no change to the manner in which marriages are currently recognized by the state. (Initiative 07-0068.)”.

El resultado del referéndum ha sido decepcionante. El “sí” ha ganado por 5.424.000 votos a favor (el 52%) frente a 4.932.000 (el 48%), por lo que se bloquea la Ley de matrimonios del mismo sexo en California a través de la enmienda a la Constitución del Estado. Pero la medida aprobada no sólo conculca el derecho al matrimonio para gays y lesbianas en California, con todo lo que ello implica para los afectados en cuanto a familia, adopción, fiscalidad, derechos vitales y sucesiones; también explicita que el matrimonio civil sólo puede darse entre un hombre y una mujer.

La Ley de matrimonios del mismo sexo ha estado vigente en California poco más de cinco meses, desde el 15 de mayo de 2008; ese día la Corte Suprema del Estado declaró inconstitucionales las leyes que prohíben las bodas entre personas del mismo sexo en California. La sentencia judicial dio la razón a la demanda presentada por el Ayuntamiento de San Francisco secundado a su vez por varios colectivos de gays y lesbianas que ya desde 2004 perseguían en los tribunales el reconocimiento del derecho a casarse. Fue un proceso largo y costoso que ha cosechado un éxito que se ha demostrado efímero; algo que por otro lado podía ser previsible en un Estado que aún siendo la cuna del movimiento gay y tener una proyección progresista fuera de sus fronteras, no deja de estar administrado por el Partido Republicano (aunque el gobernador Schwarzenegger no sea del ala más ultraconservadora) que cuenta con un gran peso sobre todo en el interior y en el sur del Estado.

La aprobación de los matrimonios del mismo sexo por la Corte Suprema desató la histeria conservadora. Los contrarios a la Ley reunieron el millón de firmas necesarias para convocar el referéndum del 4 de noviembre con el objetivo de enmendar la Constitución californiana y bloquear el derecho definitivamente.

La campaña por el referéndum ha sido un duelo de titanes. De un lado el bloque conservador compuesto por el Partido Republicano con John McCain a la cabeza pronunciándose a favor de la enmienda constitucional; además de iglesias y grupos radicales cuyo poder económico y mediático es descomunal. Del otro lado, muchas personalidades, políticos demócratas (tanto del Estado, con el significado esfuerzo del Alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, como Federales (destacando a Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes), colectivos sociales, LGBT, de mujeres y miles de voluntarios apoyados por millones de dólares en contribuciones económicas procedentes de todos los rincones de los EEUU. Todo ello no hay sido suficiente para barrar el paso a la ola ultraconservadora.

Con el triunfo del “sí”, sostenido por una mayoría coyuntural, sus impulsores han logrado deponer por las urnas un derecho fundamental, el de la igualdad jurídica de los ciudadanos; algo intolerable en un país plenamente democrático y más si cabe cuando hablamos de una democracia añeja que además dice liderar el “mundo libre”. Me planteo después de todo esto a qué mundo se refieren exactamente con esa afirmación. El sí a la Same Sex Marriage Ban implica además que California pase a engrosar la lista de 26 estados (en EEUU hay 50) con enmiendas constitucionales aprobadas que explícitamente prohíben el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo. El mismo día también se unían a esta ominosa lista Florida y Arizona donde en sendos referéndums una mayoría de votantes se declaró a favor de la enmienda a sus respectivas constituciones. He aquí el texto que se presentó: “This amendment protects marriage as the legal union of only one man and one woman as husband and wife and provides that no other legal union that is treated as marriage or the substantial equivalent thereof shall be valid or recognized”.

De este modo, mientras que el 4 de noviembre pasará a la historia por la gran victoria de Obama, con letra mucho más pequeña se escribió otra nueva página de color negro en la accidentada historia de la lucha por los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Con todo y con eso vivir en California (o en parte de ella) aún sigue siendo envidiable para cualquier gay o lesbiana del medio-oeste de los EEUU. A pocos cientos de kilómetros hacia el interior, las condiciones de vida de gays, lesbianas y transexuales son mucho más difíciles. Mucho tendrá que hacer Obama si en su programa de cambio contempla el avance de derechos de gays y lesbianas. Por esperanza que no quede aunque el camino lo tiene muy cuesta arriba. La creciente homofobia está fuertemente arraigada en la sociedad y está alentada por cientos de sectas religiosas cuyo peso mediático y político no tiene parangón en ninguna democracia occidental. Sí, es cierto que hay dos EEUU, como también hay dos Españas, dos Italias o dos Alemanias. Sin embargo, lo realmente lamentable es que en ese país esas diferencias regionales trascienden lo folclórico o lo económico para convertirse en desigualdades en el ejercicio de derechos fundamentales de un Estado a otro.

En suma tras el abandono de California del selecto grupo de “rincones del mundo” donde existen leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo, la lista queda restringida a 6 países (Bélgica, Países Bajos, España, Canadá, Noruega y Sudáfrica) y en EEUU sólo en los estados de Massachussets y Connecticut. Asimismo, los matrimonios entre personas del mismo sexo realizados en
jurisdicciones donde sí son legales son también reconocidos en Israel, Francia, Aruba y los Estados de Nueva York y Rhode Island en EEUU. La lista crece significativamente si hablamos de países, ciudades y regiones que admiten las parejas de hecho (uniones civiles) del mismo sexo. La suma de todo ello constituye las luces del proceso. Las sombras las componen los 7 países del mundo donde se ejerce pena de muerte contra homosexuales adultos que practiquen relaciones consentidas (ya sea en privado o en público), sumada a la de 76 países donde ser gay, lesbiana o transexual te acarrea cárcel.

Definitivamente sí creo que hay cosas por las que gritar, llorar y a veces celebrar en cada 28 de Junio. Lamento contradeci
r con ello lo que dice la Reina de España en su nueva biografía. Quizá alguien debería explicarle a Su Majestad la situación de los gays en Irán o de las lesbianas y gays en Arabia Saudí, país éste tan del gusto de ella y de su marido, para que entendiera por qué a veces es necesario sentir orgullo de una orientación sexual. Ya que según dicen es tan dada a las labores humanitarias quizá pueda leerlo por sí misma en los informes de Amnistía Internacional que hay al respecto, aunque no sé si es de estas labores humanitarias “tan poco agradables” de las que es tan aficionada. Con suerte a lo mejor hasta se retracta en sus próximas memorias, las que proliferarán de aquí a 5 años con motivo de su 75 aniversario, y pide perdón por no entender y haber insultado al 10% de la población humana y entre ellos a más de 4.000.000 de compatriotas que al fin y al cabo contribuyen a pagarle su oneroso sueldo, tanto a ella como consorte, como al resto de su Casa.

En fin, esta es la historia de este movimiento que unas veces da pasos de gigante y en otras ocasiones todos los esfuerzos son en vano. Esperemos que en California se pueda recurrir de algún modo esta nueva majadería republicana a costa, claro está, de mucho más dinero y sacrificios para particulares y colectivos de gays y lesbianas. Si ellos han conseguido un millón de firmas nosotros podremos lograr incluso dos y forzar otro referéndum que tal vez se gane. En cualquier caso un aviso para navegantes por lo que pueda pasar en España en un futuro, si la crisis no remite y la gaviota vuelve a volar alto.


Para más información sobre el tema: WIKIPEDIA; ILGA.ORG