Eluana, sus muertes y la Iglesia Vaticana


Eluana ha muerto. Su cuerpo yace ahora sin vida.

Pero Eluana ya murió hace tiempo, en un accidente de tránsito un 18 de enero de 1992. Murió entonces, hace 17 años, cuando murieron allí sus ilusiones, sus proyectos y sus sueños. Murió en el momento en que acabaron sus confidencias, sus amistades, su rutina, su vida y su Ser. Desde entonces y hasta ahora, sólo su cuerpo yaciente, en un coma irreversible, atado eternamente a máquinas, medicamentos y alimentación asistida. Un cuerpo muerto (¿?), cuyo espíritu se mantenía en el limbo esperando a que la naturaleza culminara lo que el ser humano impedía con su audacia. Angustias sin sentido.

Y es que la Muerte no debe saber que el hombre ha encontrado la forma de engañarla, aunque sólo por un tiempo, frenando lo irreversible a través de máquinas que antaño no existían. ¿Eutanasia? Es el debate del miedo. Sano, si se plantea desde el punto de vista del amor ¿Y si despierta? Pero enfermo si se plantea desde el punto de vista de la oportunidad política, de las encuestas de opinión, de los dogmas morales cargados de farsa y de hipocresía; y sobre todo de los discursos fáciles que proceden de una Institución que históricamente no ha valorado al hombre y que ha sentido un desprecio manifiesto por la vida humana, en aras de su supervivencia y poder, y que en definitiva defiende el “orden natural de las cosas” cuando se trata de la sexualidad o la planificación familiar, pero no duda en defender “el orden del hombre”, si se trata de guerras que convienen o de mantener un cuerpo yacente sin vida durante 17 años.

"Eluana debe ser un símbolo de la libertad y de la vida; no de una condena a vivir." (Beppino Englaro)

Admiro y compadezco a los familiares de Eluana, como admiro y compadezco a todas aquellas personas que se tienen que enfrentar a este tipo de decisiones fatídicas: ¿Operamos o cosemos? O bien, ¿da usted el consentimiento para operar de urgencia? No podríamos saber cuántos familiares hay en la Tierra que se han visto en la desgracia de tener que decidir sobre la vida de un ser querido en la puerta de un quirófano. Son miles de decisiones diarias, terribles y dolorosas, que se mueven en la esfera de lo privado, de lo íntimo; competen sólo a médicos y familiares. En eso contexto entiendo la dolorosa decisión que movió a los familiares de Eluana a dar el terrible paso de la descnexión de la máquina al cuerpo yacente. Ella ya NO Estaba, ella ya NO Era. Sólo quedaba su cuerpo. Y más si cabe si sus amigos y familiares son cristianos, pues sólo podrían desear que Eluana descansara en paz. Entiendo igualmente que quisieran esperar el dictamen de la Corte Suprema de Justicia de Italia para proceder. Y es que las Leyes sobre Eutanasia siguen retrasándose, pero las máquinas que mantienen con vida llegaron hace lustros. No puedo ni imaginarme el sufrimiento de los seres queridos de Eluana, la imposibilidad de rehacer sus vidas con el cuerpo yacente de su hija, su hermana o su amiga durante 17 años, esperando lo inevitable.

Detesto, sin embargo, con toda mi alma, la actitud de la Iglesia Católica Romana. Detesto su mojigatería que sólo esconde una profunda maldad calculada. Me resulta insoportable cuando descubro su mentira disfrazada de preocupación por la persona: "Eluana está en 'estado vegetativo', pero no es vegetal. Es una persona que está durmiendo. La persona, incluso en tal estado, mantiene toda su dignidad”* Pero, ¿qué tiene de cierta esta preocupación por la dignidad de la persona? ¿Se preocupan acaso por la dignidad de los millones de africanos con SIDA cuando boicotean el uso del condón? ¿Pensaban en la dignidad de los millones de muertos del Holocausto, ayudando a los nazis en su huida? ¿Se preocupan ahora, en 2009, de los millones de judíos, gitanos, homosexuales, republicanos españoles o comunistas asesinados entonces, cuando ni excomulgan, ni condenan vehementemente al Obispo Richard Williamson que niega la existencia del Holocausto? ¿Y que tienen que decir de la dignidad de los miles de niños y niñas abusados por curas algunos (pocos todavía) condenados por la Justicia? ¿Se preocuparon de ello o pagaron para acallar? ¿De qué dignidad pueden hablar cuando los curas iban por los pueblos de España señalando con el dedo a aquellas “almas desafectas” que debían ser purificadas por el fusilamiento de su ejército fascista? ¿Era digno que acompañasen a Franco bajo Palio? ¿Y de qué personas hablan cuando me rebajan como homosexual y niegan mis derechos a formar una familia? O bien, ¿se preocupan de la dignidad de los cristianos que se mueren de hambre cuando pasean con sus coches de gran cilindrada por las calles de Roma o Madrid?

Yo sí creo que "la persona es valiosa en sí misma, no por cuanto ella consume o produce, o por el placer o satisfacción que puede dar a otros"* pero que lo crea la Iglesia Católica Romana, ya no estoy tan seguro. Cuando los discursos públicos se construyen porque toca, porque es lo que debe decirse en estos casos, y se vacían de sensibilidad y de humanidad, es entonces cuando lo que diga esta Institución ya no me interesa en absoluto. Si de algo me ha servido los años de estudio de la historia de europeos y mediterráneos es para darme cuenta de la poca fiabilidad de una Institución que nunca tuvo en cuenta la vida, si ésta se anteponía a sus privilegios; que ha usado las ilusiones, los miedos y la fe humana para enriquecer su patrimonio; o que ha golpeado con dureza y sin contemplaciones a la razón, la ciencia y los avances en las relaciones sociales, si en ellos veía un atisbo de amenaza que pudiese mermar cualquier parcela de poder y control social. El edificio de la Iglesia es alto y profundo. En él hay pisos dignos de admiración, donde están personas anónimas, trabajadoras y comprometidas, cuya única desdicha es la de estar vinculados a una Institución malévola y cubrirse los ojos con un velo para no querer mirar de frente a la verdad.

Resumiendo, el debate de la Eutanasia no es fácil. En mi opinión, el papel del Estado debiera reducirse a mero posibilitador, más que interventor. ¿Debe la Ley pretender regular los aspectos más íntimos del dolor humano? Desde mi punto de vista una decisión tan extrema debiera competir sólo a médicos y a familiares. Los primeros, porque ya tienen la legitimidad suficiente del Estado para actuar, los órganos necesarios para asegurarse una decisión justa y coherente en la materia y serán los mediadores del acto. Los segundos son, en casos de fuerza mayor, los que deben decidir qué hacer.

Respecto a la Iglesia Vaticana, su papel debiera reducirse a meditar sobre su larga lista de contradicciones. Por si ellos no las conocen me voy a permitir írselas recordando en las próximas semanas. Pero ante todo, salir de sus listas de registro se hace necesario para cualquier biennacido. En 2009 tenemos demasiada información para permanecer impasibles. Hoy por hoy, el acto de apostatar es un verdadero Acto de Fe y si éste es costoso, no lo es más que cualquier otro trámite burocrático. Esto no debe ser excusa para actuar en conciencia.

*Palabras pronunciadas por Ennio Cardinal Antonelli, presidente del Consejo pontificio para la Familia.

6 Comentarios:

10 de febrero de 2009, 23:44 Juan Carlos López dijo...

La de Italia, junto con la de España, es una de las democracias más extravagantes de Europa. Quizá se deba al hecho de que la secularización de los respectivos estados no se ha hecho plenamente.

También hay que tener en cuenta que el Vaticano, por mucho que pretenda lo contrario, tiene las pezuñas metidas en el barro del poder terrenal, de donde habría que sacarlo de una vez por todas. Y que legislen los estados no en función de las creencias, sino en bien de los ciudadanos que representan.

Hay que ir más allá: está el respeto a la libertad de la persona. Si yo quiero morir en paz y sin dolor llegado a una situación extrema, debería respetarse mi decisión. Es decir, que venga el doctor Montes y que me sede, por favor.

El caso de Eluana es un poco distinto, porque ella no podía decidir. Diecisiete años son más que suficientes para dejar, como dices, la difícil decisión en manos de los médicos y de la familia. Y que la Iglesia opine y condene a estos si quiere. Y basta.

Apostatar no basta, Santi, aunque es, supongo, un gesto necesario para plantarle cara al Vaticano en cuanto poder terrenal. De poco serviría, sin embargo, si no se hiciera todo lo posible por cortar de raíz los tentáculos de ese poder. En el caso de España, por ejemplo, es más urgente mandar a la papelera el concordato.

Saludos.

11 de febrero de 2009, 12:06 Francisco Galván dijo...

La eutanasia es un asunto delicado, pero sobre todo lo es por la connotación religiosa de la vida y de la muerte que, en nuestro caso, impone la Iglesia Católica. La Iglesia quiere tenernos controlados desde que nacemos, con el bautismo, hasta que morimos, con el entierro en suelo sagrado y la extremaunción. Nos acompaña (al menos eso quiere) con la Comunión, la confirmación y el matrimonio. Hasta nos dice cómo debemos follar y cómo no porque el nacimiento de los hijos también es competencia suya, y el placer del sexo y los comportamientos morales con los amigos, el trabajo... Nos dice a quien NO votar (llegará el día que nos diga a quien SI votar), nos evalua las lecturas y los espectáculos. Quiere estar en todos los fregados de la vida, metiendo sus patazas (como afirma Juan Carlos) en cada uno de nuestros pestañeos.
El deseo de morir debe ser respetado. Recuerdo que en tiempos de Franco el suicidio (intento) estaba penado. La Iglesia también lo castiga expulsándote de su Paraiso.
Es cierto que en el caso de Luana no conocemos su opinión pero para este caso como para cuando hay incapacidad de la persona, son sus representantes legales (su padre) los que deben decidir.
En cualquier caso, y puesto que es un tema tan delicado, es preciso regularlo por ley.

11 de febrero de 2009, 18:28 Juan Carlos López dijo...

Esta mañana, mientras tomaba un café durante el recreo, me ha acometido una idea carnavalesca. ¿Apostatar? ¿Y por qué no hacer todo lo posible para que lo excomulguen a uno?

Francisco: ¿estás seguro de que el suicidio no sigue considerándose un delito? A mí me da que...

11 de febrero de 2009, 20:56 Santi dijo...

Bueno, bueno... Aquí hay mucha tela que cortar. Empezaré por lo más reciente. Juan Carlos, pues te diré que ya se me había ocurrido la absurda idea de escribir artículos y artículos hasta forzar mi excomunión. Luego he pensado que la Iglesia C.A.R. sólo excomulga a ricos, herejes manifiestos, personajes notorios y reyes medievales. Así que creo que deberemos pasar por el tamiz y, cual plebe, apostatar si es posible Y NOS DEJAN. Tú y Francisco lo tenéis más fácil ya que hay un Ayuntamiento por ahí, en Madrid, que te ayuda bastante con los trámites; o al menos eso he oído. Me ha hecho gracia el comentario de Francisco sobre lo del suicidio con Franco. ¡No tenía ni idea! La verdad es lógico... A mí me hubiesen aplicado la Ley de Peligrosidad Social. ¿Os imagináis un debate en público como éste, hace 40 años? Vosotros multados y a mí en un psiquiátrico a someterme a descargas...

No sé, yo también creo que el Concordato es más urgente, pero la Apostasía implica a cada uno de nosotros y sí, podemos hacerla individualmente, y por cada éxito, menos dinero y menos poder para esa gentuza. Respecto al Concordato, palabra que me retrotrae a los Borbones del XVIII, habría que explicar al gobierno del PSOE que puede ganar unas elecciones sin el voto ultracatólico. En definitiva, esos ya no les votan hace tiempo... Al resto de gente "católica" de los que llevan a sus hijos a hacer la comunión (y no va por nadie en concreto, jaja) les da bastante igual que la Iglesia pierda privilegios económicos. Al contrario, creo que si tienen que eligir entre guarderías públicas o dinero para el Mercedes de Rouco (o como dijo una amiga en su Blog, HP, y no es una impresora), lo tendrían bastante claro.

Respecto a Italia...España ha tenido la "¿suerte?" de la represión franquista. Que se me entienda bien. Si no fuera por ella, no habríamos saltado de la edad de piedra a la vanguardia de los derechos sociales en sólo 27 años (desde 1982) y estaríamos mucho peor que Italia. ¿Cómo se trataría entonces a las parejas de gays y lesbianas si no hubiera habido este salto por puro hartazgo? No, creo que Italia no es España. Ellos deben reformarse a conciencia en lo social y en lo político, a nosotros nos urge más lo económico; ellos tienen a la Gorgona en el centro de Roma, nosotros estamos en condiciones de dar el empujón definitivo, sólo hace falta que la gente despierte. En fin, casi nada.

13 de febrero de 2009, 18:22 Jachsper dijo...

Tema complicado y delicado el que nos has publicado Santi.

Básicamente me voy a basar en mis principios adquiridos en lo corta que ha sido mi vida.

El primero, soy agnóstico, por no definirme como ateo total. Lo cual hace que no me importa lo que diga la Iglesia, sea cual sea su doctrina.... un problema menos del que preocuparme en mi vida. Vive y deja vivir!!!....a ver cuando aprenden a ponerlo en práctica.

El segundo, mi experiencia durante 15 años trabajando en las diferentes unidades criticas o no de un Hospital reconocido de 3 nivel.
He visto de todo, desde casos de testigos de Jehová, que se negaban a que sus familiares más directos, fueran trasfundidos con sangre por seguir sus estúpidas e ilógicas creencias religiosas... (finalmente se solucionaban con partes urgentes al juzgado de guardia donde el juez decidía lo que se hacía)... hasta ver cómo tras decisiones familiares (siempre establecidas anteriormente con los médicos) se dejaba morir al paciente cuando entraba en crisis cardiorespiratorias.

También podría explicar, los famosos cocteles que se preparan a pacientes terminales para poner fin al sufrimiento que padecían... y así un sin fin de cosas!!!

La verdad, es triste tener que llegar a una situación como la de Eluana, y lo cierto, es que cuando nos toca directamente, quizás nos cambie el razonamiento.

Sin embargo, de una cosa estoy seguro, si previamente no he realizado mis "voluntades anticipadas", en donde establezco que se debe hacer en un caso similar, confío plenamente en que mis familiares directos, sepan en todo momento cuales son mis intenciones, y como actuar si me sucediera algo así...

25 de febrero de 2009, 13:38 Anónimo dijo...

Sinceramente me ha encantado, me ha llegado al alma..
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo también detesto la actitud de la Iglesia Católica romana hacia los homosexuales, ese afan de que no son dignos de formar una familia, ¿por qué? seguro que esos niños tendrían muchísimo más amor que una familia heterosexual. Y porque ese boicot al condon en África, ¿que quieren conseguir? o la negacion del Holocausto, eso es muy fuerte...

Te voy a contar una cosa que me explicó mi padre, cuando se murió mi abuelo, mi padre fue a la Cruz Roja(Dos de mayo)para algo del abuelo y se le ocurrió decirle a una monja (entonces habían monjas en la Cruz Roja) que qué bien que el abuelo tuvo una muerte dulce ya que murió de un infarto y no sufrió, pues la monja casi le pega, le dijo que teníamos que morir sufriendo como Jesucristo. ¿tu crees que esto es normal??

Pues así es la Iglesia.. una iglesia que se supone que sigue la doctrina de Jesucristo, y es rica (tiene bancos, gasolineras...etc) cuando él era pobre, se preocupa más de meterse en política, que de ayudar a quien lo necesita...y no digo más por que me hierve la sangre. Sobre todo cuando arremete contra vosotros, los homosexuales, pienso en ti, y me pongo negra...y lo más importante, personas con
sentimientos a los que os estan haciendo mucho daño...

María.