Nefertiti, precursora del photoshop


Con esa manía de ir hurgando allí donde no debieran, un equipo de investigadores del Imaging Science Institute de Berlín, ha dado al traste con el mito de belleza de Nefertiti, cuyo nombre, dicho sea de paso, se traduce como "belleza de Atón” o “la bella ha llegado". Pues sí, al parecer una tomografía computerizada ha revelado que el verdadero rostro de la reina Nefertiti, oculto bajo la capa externa de su conocidísima escultura-busto descubierta por Borchardt en 1912 y expuesta en el espectacular Altes Museum de Berlín, tenía arrugas en la comisura de los labios y en las mejillas, unos pómulos menos prominentes y para más inri, ¡una nariz imperfecta! Pues cómo estarán las cosas que hasta a los mitos de belleza de la antigüedad les tienen que sacar punta...

FOTO: Tomografía computerizada donde se muestran las imágenes del rostro interior de Nefertiti esculpido bajo el busto ya conocido (en el centro).

Pero quizá en lo que nadie ha reparado es que estamos ante la que posiblemente sea una de las primeras evidencias del “retoque a lo photoshop” en la historia de la humanidad, o lo que es lo mismo, un intento denodado de ocultar las imperfecciones en público. Y es que puestos a que te hagan una foto, o una escultura, uno (en este caso, una) quiere resplandecer. Y si no, que se lo pregunten a Madonna, cuya “belleza” está siendo puesta en entredicho a lo largo y ancho de la Red, por culpa de las malas artes de algún mal bicho que se ha dedicado a difundir en Internet aquellos secretos de la diva que nunca debieron haber sido revelados: Madonna con y sin photoshop.

Pero volviendo a Nefertiti y a la fatal tomografía, me gustaría ahondar en la cuestión de si Tutmés, el artista encargado de esculpir sobre piedra caliza la belleza de la reina, decidió añadir la nueva capa de estuco, “retocada”, sobre la primera versión del busto, para adaptarla a los cánones estético-religiosos de la época (como dicen las noticias), o si bien lo hizo a capricho de la reina (como a mí me gustaría que fuera). Aquí toca ser algo riguroso.

Efectivamente en el Egipto faraónico la estatuaria estaba sometida a una serie de cánones y reglas, especialmente en aquella concerniente a los faraones. Para los egipcios, las esculturas eran la morada eterna del Ka, espíritu vital de cada individuo (algo así como el alma) cuya existencia era eterna, siempre y cuando se sometiera el cuerpo del difunto a un ritual funerario denominado “apertura de la boca”. Por ello, era imprescindible que la estatua retrato que albergara el Ka en la vida eterna, representara al individuo en el apogeo de su vigorosidad: joven, fuerte, bello, es decir, una imagen idealizada. De esta forma, la idealización del personaje se anteponía a los rasgos individuales característicos de su retrato. Por tanto, si la persona tenía un defecto físico se evitaba en su escultura, para que éste no le acompañara en su vida eterna.

Ahora bien, la explicación del retoque nefertiano no es a priori tan simple. En la época de Nefertiti y de su cónyuge, el faraón Akenatón, esto es en torno a 1350 a.C., se vivió en Egipto una completa revolución a cuya cabeza se situó el propio faraón. La herejía religiosa de Akenatón y Nefertiti que significó situar en la cúspide del panteón egipcio a Atón, tuvo su reflejo en la estatuaria, que se tornó mucho más expresionista. De esta época destacan esos retratos algo caricaturescos de la familia real, en los que se acentúan ciertos defectos y los rasgos físicos característicos del personaje, haciéndolos más expresivos, en un estilo más naturalista y completamente alejado del rigorismo religioso anterior. Hay numerosos ejemplos de este estilo, como éste de la fotografía (extraído de ArteHistoria) en el que aparecen las princesas reales con sus facciones finas y sus cráneos apepinados.

Aceptado el nuevo estilo (aunque duró muy poco tiempo), los artistas pudieron dar un nuevo giro, sacando vaciados de los rostros humanos, de niños a viejos, y trasladándolos a la piedra, sin alterar la obra de la naturaleza en aras de un nuevo ideal estético impuesto por la corte o por el templo.

En ese contexto revolucionario no encajaría la primera explicación religiosa acerca de la alteración de la fisonomía facial en el busto de Nefertiti. Más aún si tenemos en cuenta que el expresionismo del primer estilo de Amarna (en la foto Tell el-Amarna, antigua Akhetatón capital de Akenatón), si bien atemperado, está presente: no hay más que fijarse en el cráneo apepinado, o en las orejas estiradas. Entonces, ¿por qué Tutmés modificaría la naturaleza del retrato para dotarlo de más belleza, en un momento en que se imponía el retrato naturalista y el resalte de los defectos físicos? Quizá lo hiciera con el fin de acentuar el erotismo y dotarla de más belleza con una finalidad religiosa. O quizá, porque así lo demandó la propia Nefertiti a quien, pese a la ideología de su marido, es posible que no le agradara en absoluto aparecer cual adefesio, con la nariz torcida, en todos los bustos dispersos por el país.

Imaginad lo que son las cosas de la historia: Nefertiti que ha pasado a la posteridad como una belleza sin par, pudo haberse convertido en la más fea de las reinas del antiguo Egipto, si no llega a ser por un retoque certero. La historia tiene esas jugadas. En cualquier caso, suerte para Nefertiti, cuya “mítica belleza” (que en realidad no lo era) ha permanecido inalterable por cerca de 3.400 años, gracias al photoshop de la época, algo de lo que Madonna, ya no podrá alardear... Desde luego, los científicos y arqueólogos no perdonan, para que luego la mala fama la tenga los pobres paparazzi

8 Comentarios:

8 de abril de 2009, 8:56 Sílvia dijo...

Claro que si, Nefertiti podia adorar a ra, atón o a quien le mandaran, pero pasar fea a la posteridad ... no, hijo, no, por ahí no pasó y bien que hizo, que una nunca sabe quien va a descubrir el busto. Esto me recuerda a lo que dicen las abuelas: lleva la ropa interior siempre presentable, por si tienes un accidente y te tiene que recoger una ambulancia ... gracias por ilustrarnos sobre la vanidad a través de los tiempos, haces que me reconcilie con la mia propia. Besosmil, guapazo

11 de abril de 2009, 17:00 Juan Carlos López dijo...

De cómo hacer amena la arqueología.

En cuanto a interpretaciones, la verdad es que la que más atrae es la de la decisión de la faraona. Con todo, habría que seguir las maneras de Tutmés, su trayectoria, para completar el cuadro.

13 de abril de 2009, 21:52 Markos dijo...

Da gusto aprender así.
Por cierto tampoco hacía falta que se retocara para ser hermosa. A mi me sigue pareciendo bella su imagen más original, es más natural. La retocada me recuerda a las fotos de las actrices actuales antes y después de pasar por una sesión de maquillaje.

Salu2

13 de abril de 2009, 22:44 Kir dijo...

Oh! ¿Entonces "cabeza-pepino" es un hálago?

(para que veas las conclusiones filósofo-cuánticas a las que llega una)

14 de abril de 2009, 14:29 Sergio dijo...

pues yo creo que la interpretación correcta es que por un lado estaba muy bien seguirle la rosca a su marido, por lo de chupar del bote, pero que a la hora de la verdad se cago con lo de no entrar en la eternidad con los papeles en regla. cuantos ateos habrán habido por ahí que pidan la última unción??? oye que hasta el final no se sabe quien se lleva el gato al agua.

11 de diciembre de 2009, 11:50 I.M. dijo...

Creo que su belleza no le viene de lo que se ve si no de lo que se percibe

15 de diciembre de 2009, 13:35 Santi dijo...

@ I.M. ¡¡Bonita frase!! Y añado, del misterio que esconde. Desde luego fue una protagonista de lujo de uno de los momentos más apasionantes de la historia del Antigua Egipto.

22 de marzo de 2010, 21:33 Angie dijo...

Henri Stierlin, que se ha pasado estudiando esta cuestión 25 años, ha concluido que el busto de la bella fararona egipcia corresponde a una copia de 1912.

http://www.europapress.es/ciencia/noticia-busto-nefertiti-falso-20090511140032.html