Las ministras de Berlusconi: la política de güelfos y fascistas.

Hace semanas que no escribo sobre la política italiana. La verdad es que lo había dejado por imposible. Tras lo de l'Aquila, el escándalo de Vila Certosa y el decepcionante resultado de las elecciones europeas, no sólo veo difícil el cambio hacia la izquierda, sino que además empiezo a temer que la deriva de la política italiana haya afectado seriamente a la sociedad del bel paese. Una sociedad que durante años se ha demostrado como una, o quizás, la más dinámica y activa de Europa Occidental. El dinamismo socio-cultural de la sociedad italiana siempre estuvo disociado de los males de Italia, de la marcha de su política, de los problemas de la judicatura, de la rémora de la Iglesia Católica, de la ineptitud de la burocracia y de la presión de las mafias del sur. Sin embargo, empiezo a creer que la sociedad italiana no está preparada (o preparándose) para lo que le viene encima. Siento que aquella sociedad ha perdido aquel dinamismo, aquella fortaleza que le hacía soportar los males que arrastraba un Estado que no supo (o no pudo) purgarse de sus fantasmas en la posguerra, a buen seguro porque no le dejaron ni Iglesia, ni EEUU, ni poder económico. Siento que la sociedad italiana de hoy se alimenta del recuerdo de sí misma, sin darse cuenta que, desgraciadamente, es sólo eso, un recuerdo.

Denunciar todas y cada una de las cosas que están pasando, cosas provocadas por un desgobierno de derechas, con una ideología difusa que potencia que sus socios de gobierno, cuyos valores e ideología son cristalinos, de ultra derecha xenófoba-fascista, tomen la iniciativa y, que esas actitudes se extiendan como un cáncer sobre todos los miembros del gobierno, burocracia y en definitiva a la sociedad. Podríamos poner cientos de ejemplos de las consecuencias de esta deriva; ejemplos como
éste, sobre el regreso de las rondas negras. Sin embargo, aquí quería citar 2 hechos que en este mar de locura en que se ha convertido la política italiana, podrían parecer dos gotas, pero dos gotas envenenadas que nos dicen mucho de aqello a lo que nos enfrentamos:


ENTREVISTA A MARA CAFAGNA, MINISTRO DELLE PARI OPPORTUNITÁ:


Es un vídeo muy corto donde aparece una breve declaración de apenas 30 segundos de este personaje. Preguntada acerca de la celebración del Orgullo Gay-lesbiano en Roma, la Ministra responde que además del aspecto folclórico de esa celebración, en Roma, en la capital de la cristiandad, este evento tiene un aspecto diferente, debido al desencuentro ideológico con la Iglesia que según su opinión se opone, muy adecuadamente, a las uniones homosexuales. ¿Nada nuevo bajo el sol? Veamos. Lo de la oposición a las uniones homosexuales por este gobierno, ciertamente no es nuevo. Es más, tratándose de este personaje, la Miistra de políticas por la igualdad, quien ya dijo que su Ministerio, encargado de combatir las desigualdades de ciertos sectores sociales, se iba a sacudir la rémora de los temas relacionados con la igualdad de la mujer y la igualdad de derechos de los homosexuales, quién sabe si para dedicar todo su presupuesto a la integración social de los inmigrantes extracomunitarios…(Ver aquí declaraciones en italiano), nos resulta incluso lógico. Sin embargo, en la declaración actual hay una nota diferente, diría que estridente. Me refiero a la idea que la ministra expresa acerca de Roma, capital de la República Italiana, a cuya capitalidad se le antepone la idea más grande de capital de la Cristiandad. El Estado, del que forman parte legítima los ciudadanos gays y lesbianas con sus demandas sociales, queda relegado a un segundo plano por la religión. Y eso no lo afirma el Papa, ni un cardenal, ni un cura de los kikos, sino un miembro del Gobierno de un Estado republicano cuya capital es precisamente Roma. En cierto modo es una afirmación que al más puro estilo güelfo, pretende revivir la vieja idea papal (de los siglos XII y XIII) según la cual Roma recupería su carácter de capital universal de la cristiandad, estatuto que le conferiría un carácter sacro-santo por encima de los valores laicos y de las prerrogativas de Estado y que anularía, con justicia, cualquier demanda “folclórica” de gays y lesbianas, por no adecuarse al estatuto de ciudad santa.

Si esta concepción de la política y del Estado ya da miedo, esperad a ver la segunda parte de la historia, otro revival, éste algo más terrorífico que las ideas güelfas.

EL SALUDO FASCISTA DE MICHELA BRAMBILLA, MINISTRO DI TURISMO, Y DE SU PADRE:

En un acto con el cuerpo policial de los carabinieri celebrado el 5 de junio en la ciudad de Lecco, la Ministra de Turismo, y su padre (en el vídeo, el que está situado cuatro puestos más a la izquierda de ella con la mano en el corazón), tras escuchar el himno de la República Italiana, hicieron el saludo romano, símbolo de nazis y fascistas. El episodio, podría pasar como uno más de los escándalos del gobierno actual de Berlusconi, de esos que suscitan polémica y a mi juicio, un grave escándalo; un episodio con sus típicas contestaciones, sin mayor trascendencia: por el momento, sólo la ANPI ha elevado una consulta a la Procuraduría de la República para que ésta decida si la ministra (y su padre) han violado la ley Scelba, en vigor desde 1952, la cual penaliza la apología del fascismo en Italia, apologías como ésta perpetrada por parte de un personaje que forma parte del poder ejecutivo de la República italiana. Pero en este caso hay algo hediondo que me revuelve las tripas: la ostentación del fascismo, sin tapujos, sin vergüenza. Esto me lleva a preguntarme si ¿puede consentirse que una fascista convencida formar parte de un gobierno de un país de Europa Occidental? ¿Puede, o no, formar parte del gobierno de la República Italiana una fascista de cuna, perteneciente a una activa familia industrial milanesa, una de esas familias que han estado ligadas al poder con sus vaivenes, desde generaciones atrás, ligada en su día a Mussolini y orgullosa de ello, una familia de aquellas que se mueven entre el poder económico, el político y la Iglesia? De momento, el gobierno calla. Mira en otra dirección, porque en el fondo todos saben de dónde vienen y visualizan adónde van. Todos ellos saben que al contrario que en Alemania, en Italia no se cerró como debiera el capítulo del fascismo. Cambiaron de chaqueta para subirse al carro de la democracia-cristiana. Luego, se sumaron a la aventura de Berlusconi aunque los más atrevidos exploraron otros caminos como el de la Lega Nord y otros tantos partidos ultras que proliferan como funghi.

Tras todo lo expuesto, me vienen a la cabeza las sabias palabras de José Antonio Labordeta, y para concluir digo: señoras ministras, váyanse ustedes a la mierda. Y a los italianos de izquierda, de centro, agnósticos de la política, protestantes, gays, lesbianas, inmigrados, emigrantes, intelectuales y decentes, a esos miles y miles de personas, la enésima proclama: por favor, movilizaos para que este gobierno no repita, aguantad como sea estos años, pero movilizaos con decisión para que Italia siga siendo. Ponedle difícil al fascismo su restauración en Italia. Desde fuera ayudaremos en todo lo que sea posible.

12 Comentarios:

19 de junio de 2009, 14:56 Anónimo dijo...

Interesante entrada. Me has hecho buscar en la wikipedia qué diantre es Güelfo y de paso me he enterado qué es gibelino. Curioso, curioso. Lo de Italia de escándalo. ¿Habrá que llevarse pasaporte estas vacaciones? Luz

19 de junio de 2009, 17:29 Juan Carlos López dijo...

Con lo que me gusta Italia, Santi.

Parecen cosas aisladas los casos que citas. Pero son suficientemente alarmantes.

Dices que Italia no cerró capítulo como debiera. En otros sitios pasa algo parecido.

19 de junio de 2009, 19:43 Markos dijo...

La ultraderecha ha vuelto a tomar su camino, de forma ladina, ha tardado sesenta años de trabajo en la sombra, de aparente cambio, de buen rollo. Pero en la sombra han estado escalando, colocando, dirigiendo mentes vacías. Y todavía esto no es peligroso, pero sí que me empieza a preocupar.
Lo de ver a la descerebrada esa haciendo el saludo fascistas me ha erizado la piel. Así a lo tonto empezó la última vez.

Buen post.

Salu2

20 de junio de 2009, 10:12 marqus dijo...

Así se empieza, sí, con un puñado de gestos y un montón de palabras. Las ideas que van asociadas, a poco que no le prestemos mucha atención al asunto, acaban metiéndose en lo más hondo de nuestra mente. Y luego un día usamos la palabra igualdad como cualidad de desigual.

Bush era un grandísimo grano en el culo y Aznar un montoncito de mierda en la calle; Berlusconi, peligrosamente, es un chip implantado en la cabeza.

21 de junio de 2009, 1:10 ANITA dijo...

Te aplaudo Santi PLAS PLAS PLAS
Te ha quedado magnifico.
A Italia le sobran algunos políticos de tres al cuarto,empezando por un mandatario que tiene el cerebro en la punta el pito. A la vista está.
Super interesante todo lo que pones.
Un abrazo guapo

21 de junio de 2009, 23:57 Santi dijo...

Luz gracias por el comentario. Me lees con buenos ojos, bueno, en realidad todos. Tras releerme el artículo, no me ha gustado mucho como me ha quedado. Y lo he tenido que ir reescribiendo y ni con esas. Glubs, tengo la sensación esa de no saber cómo expresar aquello que quiero decir. Quizá sea sólo cuestión de escribir con algo más de tranquilidad, sin tiempos y de momento es imposible.

Dicho todo esto, y a propósito de lo que dice Marqus, no sé por qué pero al hablar de la política italiana, últimamente me viene a la cabeza el famoso poema de Martin Niemöller a propósito de los Nazis:

Primero vinieron a por los comunistas,
Y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron a por los judíos,
Y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron a por los católicos,
Y yo no hablé porque era protestante.
Después vinieron a por mí,
Y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí


Markos no sé yo si no deberíamos dar el paso de lo preocupante a lo peligroso porque el tema da miedo, sobre todo, por la indiferencia de una mayoría de la población; la misma indiferencia con la que en el sur de Italia se aguantan las cosas que se aguantan.

Quizá como dice dezaragoza en otro post (creo que se ha confundido de sitio con el comentario) deberemos prepararnos para ir acogiendo más y más italianos en España (y Europa). De moemnto en BCN son la primera comunidad inmigrante censada...

Un abrazo a todos

21 de junio de 2009, 23:59 Kir dijo...

La verdad, yo no sé como aguantan. Es que manda cojones después de armarles de todo, van y le votan ¿pero son tontos o qué?.

Ya lo dicen los de arriba: se empieza con tonterías y se termina con un problema gordo. Pánico me dan.

22 de junio de 2009, 1:03 marqus dijo...

Esas palabras, o muy parecidas, las tenía yo como pronunciadas por Bertol Brecht pero no apostaría.

Besos

22 de junio de 2009, 7:04 Juanjo dijo...

A mi también me encanta Italia. Siempre he dicho que iría allí en caso de tener que irme de aquí, pero visto lo visto, creo que en los próximos años Italia (como otros países europeos) no va a ser un gran lugar.

La ultraderecha está volviendo a oscurecer una Europa que parecía más progresista que nunca hasta hace unos años.

Una pena.

22 de junio de 2009, 16:34 Pharpe dijo...

Italia es de los países de Europa el de menor estabilidad política desde que terminara la 2ª Guerra Mundial, pero da bastante que pensar el giro que están tomando los que están en el Gobierno todavía más.

Saludos

22 de junio de 2009, 23:06 Francisco Galván dijo...

Lo más gracioso de la cosa es que el Berlusconi es un mafioso, compra a jueces, hace la ley a su estilo para librarse de la cárcel, persigue a los gitanos ya los inmigrantes, se alía con los fascistas (si no lo es él) se ríe de los afectados por el terremoto de los Abruzzos, etc, etc etc... y los italianos le votan y la iglesia le apoya, pero ¡Ay!, mete la polla por ahí, en cualquier burejo, fuera del matrimonio y se rodea de prostitutas y la Iglesia ya no lo ve tan bien y el votante católico se cabrea. ¡Cachis en la mar!
Estos italianos son unos hipocritones. Todo vale menos lo extramatrimonial. Viva el Vaticano

23 de junio de 2009, 8:17 Santi dijo...

@Marqus: Pues yo también pensaba lo mismo que era B. Brecht, pero resulta que no. Un día, hace unos meses, lo busqué y leí que lo había escrito el tal Martin Niemöller. ¿.?

@Kir. Aguantan porque hay mucho aburguesado por allí. L gente cree que la izquierda no tiene ideas, que está muerta. Y la izquierda efectivamente está KO. ¿Qué hacer? Propongo un casting para encontrar un Obama...

@Pharpe y Juanjo, yo no me iría a Italia, y eso que me encanta. Una temporada sí, pero no a vivir. Son muchas cosas las que no me gustan de la sociedad y la política de aquel país. Y voy cada año...

@Paco, pues digo lo mismo: ¡Viva el Vaticano! ¿La Iglesia Hará como hizo con los nazis? Es decir, no mover ficha salvo, esos sí, cuando aquellos se dedicaron a experimentar con los minusválidos psíquicos hijos de alemanes... Entonces consiguieron parar los asesiantos. Claro, con los otros: judíos, gitanos, gays, opositores políticos, con esos no fueron tan magnánimos. Sí el Vaticano sólo mordería la mano que le da de comer por una causa justa: si Berlusconi estuviera implicado en algún aborto de alguna niña de 17-18 años de las cientos que pasan por su videt, según le dijo a Chirac una vez, entonces y sólo entonces, levantaría la voz.