EEUU y el matriomonio del mismo sexo. Algo que no llega y nunca llegará

Pese al apoyo del Gobernador David Paterson, en la foto, el Senado del Estado de Nueva York (EEUU) rechazó hace unos días la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. El rechazo contó con el voto negativo unánime de todos los senadores republicanos, así como el de algunos demócratas. El balance final de la votación fue de sólo 24 votos a favor y 38 en contra.

El Senado de Nueva York era la penúltima instancia que debía dirimir sobre la aprobación de este derecho, pues la iniciativa ya pasó el trámite en la Asamblea del Estado el pasado mes de mayo. La votación en el Senado se venía demorando varios meses a causa de las diferencias internas entre los demócratas que como se ha visto se han mantenido hasta el final.

No es que me apetezca mucho dedicarle tiempo a los pormenores de este nuevo mazazo, procedente de los EEUU, contra los derechos LGBT. Y es que empieza a ser una costumbre cansina. En los 12 últimos meses hemos tenido: todo el proceso de la proposición 8 en California, las sex marriage ban aquí o allá, el veto al matrimonio homosexual por alguna instancia inesperada del Estado de turno o los procesos infinitos que acaban dirimiéndose en referéndums donde se da rienda suelta a la homofobia. Sí, francamente estoy un poco harto, para qué negarlo. Estoy hasta el colmo de tener que buscar entre un montón de mierda para encontrarme con algo con lo que pueda sentirme mejor, algo que sea positivo, ya sea un guiño de Obama en forma de Ley Antidiscriminación, o la posibilidad de un recurso o una apelación en alguna instancia del Estado de turno donde se ha bloqueado la ley, que dé al menos para esbozar una mueca de esperanza con fecha de caducidad, eso sí.

Como ser humano me siento humillado ante este proceso de avance y retroceso constante de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en los EEUU. Me siento humillado porque asisto impotente a un burdo mercadeo de derechos y libertades en un país que dice ser la cabeza de las democracias del planeta. Humillado también porque en ese país se permite que mayorías coyunturales decidan unilateralmente sobre derechos de minorías a quienes no parece que les ampare la misma Constitución. Mayorías de turno, siempre cambiantes, que deciden si otorgan un derecho, o si toleran, a un vecino de toda la vida tan “americano” como ellos, igual de gordo, feo, alto, blanco, negro o rico que ellos; un tipo que paga sus mismos impuestos, que nació en su mismo lugar, que se educó en su misma escuela y que puede que les dé empleo en su propia empresa o que tal vez les compre el pan, la fruta o el periódico. Mayorías que a veces se manifiestan en referéndum y aprovechan la intimidad de “su acto democrático” para plasmar en un papel su homofobia, su odio y su soberbia religiosa en toda su magnitud.

Así pues, si la mayoría aprueba que a gays y lesbianas no se nos puede considerar familia legítima, entonces debe exigirse a los políticos de cada uno de esos estados (los que han votado por bloquear el matrimonio del mismo sexo) que viven de nuestros impuestos y gobiernan también con nuestros votos y financiaciones, que expliquen a las personas LGBT que lamentablemente tienen una consideración de ciudadanos de segunda categoría; que objetivamente no pueden formar familia con su pareja, como sí puede el vecino y la vecina. Que lo expliquen sin tapujos, con todas las consecuencias que ello pueda conllevar para la estabilidad interna de ese país. Los políticos, nuestros servidores, deben explicar a las personas LGBT que la mayoría ha decidido que su vida es una mentira, que viven en una mera ilusión con sus parejas y deben hacerles saber cuál es el lugar que les corresponde en la pirámide social. Esto ocurrió en California, pero nunca hubo una explicación oficial de las autoridades de ese Estado hacia la realidad de las personas LGBT. En la foto distribución del voto de la Proposición 8 por condados.

Adonde quería llegar es a que la decisión sobre el derecho que tienen las parejas homoparentales a formar una familia reconocida por el Estado, no debería someterse a 24 instancias cada vez y en cada rincón de los EEUU. ¿No hay una Constitución en EEUU, además de la de cada Estado? ¿Y no se podría hacer una enmienda donde pusiera "todo gay, lesbiana, bisexual y transexual contará con los mismos derechos y deberes que un heterosexual"? Quizá esta enmienda pusiera fin al problema. Por muchas mayorías republicanas en los 50 estados, por muchos grupos de presión que hubiera, por mucho que las competencias sobre matrimonio y familia no sean federales, una enmienda constitucional pondría fin a estas reiteradas humillaciones.

En cualquier caso, las orgullosas mayorías homófobas de hoy deberían tener cuidado con los cambios que pueden darse mañana. Y es que puestos a ser imaginativos, los mismos mecanismos que el sistema les proporcionó para vetar o derogar un derecho a gays y lesbianas, pueden volverse en su contra. El sistema político permite que la conformación de otra mayoría coyuntural pueda llevar a que se les derogue a ellos algún derecho como el divorcio, tal y como por ejemplo se está planteando en California con el apoyo activo de la comunidad LGBT. Nunca fanáticos religiosos y activistas LGBT estuvieron tan unidos en una causa como ahora en California. Quizá el homófobo frutero californiano que apoyó la proposición 8 y ha conocido a otra mujer y quiera divorciarse de la suya, entienda por fin el significado de lo que representa que te quiten un derecho como el de divórciate de cónyuge de la noche a la mañana (ver foto más abajo del logotipo de esta campaña). Otro problemilla que puede darse, esta vez a la clase política, es que los “maricas” y “bolleras” de los que no dudaste en recibir fondos para pagarte tu campaña, descubran que has votado en contra de sus derechos…



Resumiendo, igualdad pasa por el matrimonio del mismo sexo, si es que ésta (la del matrimonio y aunque a mí no me guste), en tanto que institución oficial que regula la familia, es la vía para que el Estado reconozca una situación familiar plena. Decididamente en aquellos países donde en sus constituciones figuren frases del estilo “toda persona nacida allí tiene los mismos derechos” debe existir matrimonio del mismo sexo. Lo contrario, no disponer de esto, ya sea con leyes sucedáneas o similares pero que no contemplen todas las prerrogativas del matrimonio, es puramente una discriminación y el mantenimiento de una desigualdad legal por motivos imposibles de justificar en un Estado democrático avanzado. Es algo que cae por su propio peso, por lo que no me cabe en la cabeza que alguien todavía hoy, en EEUU o en Europa, pueda ponerlo en duda.

De momento en EEUU, el matrimonio del mismo sexo lo puedes encontrar en Iowa, Massachusetts, Connecticut, Vermont y New Hampshire. En Maine y California fue un sí y luego un no, aunque en el segundo hay 18.000 parejas casadas de gays y lesbianas, bueno, ahora menos, si contamos posibles divorcios o defunciones porque debes saber que estas personas ya no podrán volver a casarse con alguien de su mismo sexo porque un referéndum les derogó el derecho. Cosas de la democracia... Por último, en Washington, Washington DC, Oregón y Nueva York hay sucedáneos descafeinados del matrimonio del mismo sexo. Y esta semana le toca el turno a Nueva Jersey



Entrada relacionada: EEUU y Barack Obama: ¿Algo nuevo respecto a los derechos LGBT.

9 Comentarios:

9 de diciembre de 2009, 22:17 Luis Gil dijo...

Los norteamericanos son sansinos de por sí y más raros que un perro verde.

9 de diciembre de 2009, 22:36 Clara dijo...

Santi,estas cabreado con razón. Estos américanos que paladean la palabra democracia hasta hartarse hacen cosas así...La respuesta debería se fulminante,no hay ciudadanos.-as de segunda. Lo que hemos aprendido en las pelis,denuncian a una compañia de móviles por no avisar que conducir y hablar es peligroso. Y sin embargo,siguen estando en la prehistoría.

Un abrazo

10 de diciembre de 2009, 10:58 Santi dijo...

Desde luego que es para cabrearse y sentirse humillado, sobre todo, por cuanto que tus sentimientos, tu vida, tu familia, tu pareja, tus hijos, todo esté cuestioando constantemente por criterios pura y estrictamente de carácter religioso que se transmutan a la política y a la sociedad civil.

10 de diciembre de 2009, 14:54 Markos dijo...

A estas alturas te sorprende la doble moral norteamericana, que se está exportando con tanto éxito a Europa?
Se trata de marear la perdiz, hasta que el movimiento LGBT se canse...cosa que tú bien sabes no sucederá nunca, porque no se trata de una moda, de una reivindicación económica ni nada tangible, si no de los sentimientos de millones de personas. Contra eso no tienen nada que hacer, bueno sí, retrasar el natural proceso algo de tiempo.

Lo de que el movimiento LGBT apoya el involucionismo apoyando la derogación del divorcio tiene su parte de gracia. Que mala leche :-D. Aunque también hay tortuosos caminos morales para conseguir divorcios eclesiásticos, para el que lo quiera o lo necesite.

Abrazos

10 de diciembre de 2009, 19:32 rosscanaria dijo...

Yo también e siento humillada ¿cómo se atreven a decir que mi hijo es un ciudadano de segunda? ¿quién les otorgó el derecho de decidir tal cosa? Ya está bien. y lo de la reforma de la constitución de los EUU me parece un apunte genial, podemos convencer a los medios de comunicación que "es necesario e imprescindicle". en fín,...
Besos, Santi,

10 de diciembre de 2009, 20:04 ANITA dijo...

Santi es normal que te cabrees.
Yo lo que veo desde hace tiempo que se está convirtiendo esto en una caza de brujas.
"Todos a por las personas gay"
Si no se tubo suficiente con años de castigos y sufrimientos ahora toma mas persecución de derechos.
Sin contar que algunos sitios matan por ello.
Es deprimente, lo que me preocupa es la frase donde dices, que igual un día imaginando se vuelve en contra,hablas de homofobos pero engloba a todos los heteros, corrígeme por favor si me equivoco.
Besos guapo

10 de diciembre de 2009, 23:44 Kir dijo...

Haré un breve resumen sobre los derechos para el colectivo LGBT:
Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no ...

Que en materia de derechos se impogan las ""convicciones morales"" de unos cuantos, manda huevos.

Si me hicieran firmar un papel donde me negaran el derecho a divorciarme como protesta porque alguien te niega el derecho a casarte, me sentiría muy confusa.

@Anita: El quitar derechos a los estereosexuales para que comprendan lo que sienten los homosexuales, no es algo tan de
ciencia-ficción


Santi, cuando aprenda ¿quieres que te coja una vía para chutarte tila en vena?

Respira

11 de diciembre de 2009, 0:14 ANITA dijo...

Kir he visto el enlace que me muestras gracias por el interés.
La decisión de estos reverendos para dar lección de hacerse sentir la negación por parte de todos, es una forma de reivindicación y no se si surtirá efecto, ojalá pero la oposición es tan grande que no se si conseguirán cambiar la ley, de lo que estoy segura de que mas de una pareja hetero sabrá lo que es sentir en sus carnes un rechazo a casarse por derecho.
Son los políticos y la mala saña de la gente lo que no deja ser justos con todos, y cambiar eso queda mucha tarea.
Pero revindicar de una manera pacifica dando en la llaga como estos reverendos es una gran lección de tolerancia y eso me gusta. Imponer una moralidad que algunos creen es su deber es hipócrita. Pero me asustan las represalias y las venganzas por parte de cualquier lado por estos motivos.Se está dando un bombo exagerado en contra y una homofobia radical por todos sitios y esto no trae nada bueno. Yo lo veo muy fácil reconocer derechos, si a mi y a muchos no nos afecta a nuestra vida que dos personas del mismo sexo se casen ¿porque al resto les molesta? No se puede vivir en paz y dejar vivir. Es tan justo como el derecho a comer vivir respirar.
No entiendo que justificaciones morales se quieren imponer cuando hay mucha inmoralidad dentro de los que las quieren meter a golpe de mazo y mas que erradicar de otras índoles.
Un abrazo

26 de diciembre de 2009, 15:25 Lille Skvat dijo...

No te sientas humillado. Siéntete asqueado, cansado, harto, furioso, colérico... pero no humillado.

Desgraciadamente en EE.UU. hay muchos ciudadanos de segunda clase, no solo los LGBT, y lo mismo sucede en nuestra Europa.