Dos golondrinas comunes (hirundo rustica) en el patio de mi casa. Fotos y vídeos.

Desde el pasado domingo 30 de agosto (aunque creemos que la historia empezó el viernes 28) 2 golondrinas comunes (hirundo rustica) vienen a dormir cada tarde a los tendederos de mi patio de luces, un edificio de 7 plantas del barrio del Putget de Barcelona (Foto, una hirundo rustica adulta). La visita es excepcional, no sólo porque encuentren la seguridad en un patio de luces lleno de ruidos, luces y gente, sino también porque ésta es una especie escasa en la ciudad y hay pocos indicios de cría, con la salvedad de las zonas próximas a Collserola y Montjuïc, localidades donde son algo más frecuentes.

Nuestra pareja de golondrinas está compuesta de un jovenzuelo que todavía no domina el arte del vuelo a la perfección, y un adulto, seguramente la madre (¿tal vez el padre?). Ambas son las únicas supervivientes de una familia que fue más extensa que debió haber tenido el nido en alguna construcción o edificio en torno al Turó del Putget, pues no hay noticias de uno de los progenitores (suelen permanecer juntos), ni de las restantes 4 ó 5 crías de la nidada (seguramente desaparecidas).

La primera vez que las vimos fue un acontecimiento. Estábamos emocionados. Llegaron a eso de las 19:30 y se posaron en nuestro tendedero. Cuando abrí la ventana para ver qué pasaba, decidieron que estaban mejor en el piso de arriba y allí permanecieron. Bueno, sólo la cría, porque la adulta iba y venía en busca de alguna presa (se alimentan de insectos que cazan al vuelo). Cada vez que la madre llegaba se armaba un follón de alegres gorjeos que retumbaban por el patio. Ya aposentadas, la pequeña se acercaba a la madre como hacen los polluelos, con el gaznate abierto y haciendo un suave pero intenso gorjeo (pipipipi) esperando recibir algo de comida; pero ni en esa ocasión, ni en las posteriores, hemos visto que la madre le dé de comer. Duras lecciones que una cría de golondrina debe aprender en unos pocos días, si quiere afrontar con éxito un viaje de 8000 Km. Entre aseo y aseo, salida y salida, se hizo oscuro. En un determinado momento, cuando la luz solar decreció, decidieron descender al tendedero del primero, una vivienda actualmente desocupada, de las miles que hay en Barcelona, para pasar allí la noche. Allí se quedaron toda la noche, reposando, escondidas entre las sombras. Por la mañana, a eso de las 07:00 se fueron, no sin antes despedirse con sus dulces gorjeos. Al principio creía que estaban de paso, o incluso algo desorientadas, pero me fijé que en el suelo del patio de luces había cacas como de 3 días, así que concluí que llevaban al menos 3 noches y que tal vez las viera de nuevo.

Domingo 30/08. El descubrimiento. A la izquierda la joven esperando a la madre en una de las salidas de ésta. A la la derecha madre y cría en el tendedero del cuarto piso.

No me equivocaba. La tarde del lunes acudieron a su cita y también el martes. Para entonces, los vecinos del cuarto y del segundo ya las habían descubierto y el patio fue un festival de flashes. El lunes y especialmente el martes, no lo tuvieron fácil para descender los 3 pisos porque para ello debieron sortear la música a tope de mi vecino del segundo y a este servidor y a los vecinos del cuarto que estábamos permanentemente asomados.



Vídeo: las golondrinas el lunes 31/08. De fondo se escucha la música del vecino que resta nitidez a los gorjeos de la golondrina más joven, reclamando alimento a la adulta.

Lunes 31/08 y martes 01/09. Las golondrinas vuelven a dormir en los tendederos a pesar de los ruidos, la gente, los flashes, se sienten relativamente a salvo. Haz click para agrandar las fotos.

El "momento drama" nos sobrevino el miércoles. Era tarde y había llovido y aún no habían venido. Finalmente a las 20:30 oí un solo piar, abajo. Mientras bajaba las escaleras (estaba demasiado oscuro y mi vecina había tendido un montón de ropa y no se veía nada) me temí lo peor. Al abrir la ventana y tirar del flash para alumbrar descubrí que sólo estaba una de las dos. A pesar de los intentos no se veía claramente cuál era. Resolví que era la madre Me hundí. Seguramente a la pequeñaja le había pasado algo en un entorno hostil y lleno de peligros: halcones, garrulos, cernícalos, coches, gaviotas, personas que creen que un pájaro es suyo porque entra accidentalmente en su casa, quizá algún accidente, quizá alguna enfermedad… Pensé que para alguien como yo es una putada encontrarse con animales en su camino. Me vinieron a la memoria los pájaros que año tras año acaban en mis manos y que se me mueren cuando no me da el suficiente tiempo como para a llevarlos al Centre de recuperació de fauna de Torreferrussa(Terrassa), o a las Reservas del Delta del Llobregat, o que algún forestal (aquí, agent rural) venga a buscarlos.

Miércoles 02/09. El drama. Sólo hay una golondrina en el tendedero del primero. No hay rastro de la otra. Creemos que es la madre y que la pequeña ha muerto. Haz click para agrandar la foto.

Afortunadamente, el jueves regresaron las dos otra vez. El día anterior podríamos haber visto a la pequeña (la foto parece indicar que sí por el ténue tono anaranjado) y que la madre pudo haber llegado más tarde incluso y no haberla visto, o haberse quedado más arriba. Por supuesto, se me saltaban las lágrimas de la alegría.

En realidad la golondrina común (en catalán, orenetes vulgars) es el ave que más ternura me inspira (en la foto una golondrina joven sobre mi mano en l'Estació Ornitològica de Canal Vell, Deltebre, Catalunya). Es un pájaro vinculado al hombre, pues suelen anidar en construcciones humanas. Por lo general crían en pareja 4 ó 5 polluelos y éstos, a los 20 días, ya abandonan el nido, permaneciendo con los padres hasta la migración. En septiembre, las golondrinas comunes tienden a agruparse y son muy populares las imágenes de bandadas que acuden a dormir juntas, apostadas en cables de teléfono, o cañas a las orillas de estanques y arroyos. A finales de septiembre, o principios de octubre, las golondrinas comunes emprenden el durísimo viaje hacia los cuarteles de invierno. Con sus apenas unas pocas decenas de gramos, realizan un viaje de miles de kilómetros hacia el África Tropical y Ecuatorial (llegando incluso a Sudáfrica), zonas donde el alimento es más abundante. En el viaje vivirán nuevos riesgos hasta alcanzar su destino, en el que muchas son masivamente depredadas, a veces incluso por garrulos, una especie global, cuyo único fin de es el de confeccionarse un collar de anillas de seguimiento, al parecer una moda en Nigeria.

Queda por decir, que en España hay cinco especies de golondrina. La más abundante y más conocida es el avión común (oreneta cuablanca, Delichon urbica) que anida en pueblos y ciudades medianas y es la más conocida y común de las 5. Las otras especies son más escasas: golondrina dáurica (oreneta cua-rogenca, Hirundo daurica), avión zapador (oreneta de ribera, Riparia riparia) y avión roquero (roquerol, ptyonoprogne rupestris) éste último de hábitos sedentarios en gran parte del país.

Mientras escribo esto (sábado por la tarde) mis queridas amigas han llegado. Al principio hemos visto sólo a la pequeña que ha estado un rato reposando en nuestro tendedero, hasta que finalmente el comando formado por Ugo y Mica (mis gatos) se ha interesado por eso que mirábamos por la ventana, cosa que ha sido suficiente como para que la jovenzuela se baje al primero. Media hora más tarde ha llegado la madre para nuestro alivio. El encuentro ha llenado el hoy solitario patio de luces de un dulce y alegre gorjeo que me nos ha transmitido paz y serenidad. Cuando ya no estén entre nosotros las echaremos mucho de menos. Dulces sueños y hasta mañana.



Jueves 03/09 (izquierda), viernes 04/09 y sábado 05/09 (derecha). Haz click para agrandar las fotos.



Vídeo: las golondrinas el viernes 04/09 haciendo de las suyas.

Dedico esta entrada a mi amigo Marqus

18 Comentarios:

6 de septiembre de 2009, 19:06 Jose dijo...

Un post original, argumentado, con fotos, con videos y muy muy humano, me ha gustado mucho.

Un saludo y buena semana.

6 de septiembre de 2009, 19:23 alex dijo...

Me han encantado los videos, que bellos. Jo, hasta me dio un poquito de cosa pensar que le podría haber pasado algo a una de ellas. Que lindo, y que amor demuestras por los animales. A mi los pajaros me encantan, por la posiblidad que tienen que volar y cambiar de aires de un lugar a otro, y verlo todo desde arriba... me gusta perder la vista en el vuelo de la aves. Me gusta mucho ver el vuelo de las gaviotas sobre el mar... me quedo medio tontorrón.

Que bonito te quedó el post.

Besitos cielo

6 de septiembre de 2009, 20:43 Santi dijo...

Gracias, niños. Hoy domingo ya han acudido a su cita. Veníamos de casa de un amigo y nos las acabamos de encontrar aquí dormiditas.

6 de septiembre de 2009, 22:17 marqus dijo...

Se me están saltado las lágrimas a mí ahora...

Creo que podemos estar tranquilos, parece que la cría está aprendiendo bien si al ver a los mininos se bajó al primero jaja.

La foto de la golondrina en tu mano es preciosa.

Gracias por la entrada y muchísimas gracias por la dedicatoria, de corazón. Un fuerte abrazo :)

6 de septiembre de 2009, 23:49 Juanjo dijo...

Me encantan estos post que dedicas a tus amigos los pájaros. Sin duda se nota que los mimas un montón.

Feliz semana.

7 de septiembre de 2009, 5:30 Nelson Diaz dijo...

Muy bueno amigo, me agrada tu estilo, te felicito y saludo cordialmente desde Venezuela.

7 de septiembre de 2009, 5:47 KI dijo...

Las golondrinas pueden sentirse felices y seguras con persons como tú. Me encanto tu post completo: el texto, fotos y vídeos.

Un abrazo y éxitos Santi

7 de septiembre de 2009, 8:32 Cris dijo...

Jo, qué chulada de post. Me quedé con el mono después de las palomas de Marqus y quería másssss.

Me ha encantado.

Besos.

7 de septiembre de 2009, 13:01 Pharpe dijo...

La verdad que es un gran post y como a alex me llegó hasta preocupar que le hubiera pasado algo a alguna de las golondrinas. Saludos

7 de septiembre de 2009, 14:39 Sílvia dijo...

Tiernísimo post¡¡¡ me encanta cuando compartes tu amor por los pájaros con nosotros ... pero controla los gatos, por Dior¡¡¡

Tenemos ese café pendiente, pero deja que me organice, por favor (en cuanto empiece la escuela y las aguas vuelvan a su cauce, palabrita.

Besosmil, guapazo y a seguir ilustrándonos

7 de septiembre de 2009, 15:13 Mario dijo...

Precioso. Tu amor por los animales dice muchisimo de ti. Un beso fuerte.

7 de septiembre de 2009, 19:49 Juan Carlos López dijo...

Ay, Santi: menos mal que no les has puesto nombre como Marqus a las palomas, porque cada vez que viera alguna podría pensar que fuera la "pequeñaja". Mas ahora sonreiré cuando vea una bandada volar hacia el Sur.

7 de septiembre de 2009, 20:01 Anónimo dijo...

que bonito niño!! me ha encantado! estaba leyendo, y mientras lo hacia iba pensando que pasará luego!... como si me hubieses hecho vivir una película, es una dulzura esta nota. Un beso grande, Betty

8 de septiembre de 2009, 14:53 Santi dijo...

@ Marqus, gracias a ti por la historia de las palomas y por habernos hecho caso a los que te dimos tanto la lata con los huevos (dicho así suena fatal, ja, ja, ja). Me alegro que te haya gustado la foto de la golondrina, tengo más parecidas, ya las colgaré.

@ Nelson, Juanjo, Mario y Kl muchas gracias por los comentarios. Kl gracias por pasarte y comentar, bienvenido. @ Cris, no podía ser menos aunque Marqus dejó el listón muy alto.

@ Pharpe y Álex, las golondrinas están bien y siguen viniendo. Ayer llegué a las 20:45h y ya estaban dormidas.

@ Silvia, espero tu llamada y tranquila que Dior me ayuda cada día a controlar a las fieras.

@ Juan Carlos, no quiero ni pensar el día que se marchen, las voy a echar un montón de menos. Además, no te creas, que lo de los nombres está por llegar...

PD. @ Betty, ¿todavía eres anónima? Vaya tela marinera...

8 de septiembre de 2009, 17:50 Anna dijo...

Nunca he soportado ver un pájaro enjaulado.

Mi cuñado es criador y los tiene casi mejor que a mi hermana (y ya es decir), pero no sé... un don tan bonito como volar y que no puedas... es como si a mí, teniendo todos mis dedos intactos no me dejasen escribir.

Besos sentimental mío.

14 de septiembre de 2009, 13:12 Francisco Galván dijo...

Bonita experiencia, Santi. ¿qué pasó al final? ¿Migraron?
La historia le gustará a Friolán, tiene un relato en bubok sobre unas golondrinas.

14 de septiembre de 2009, 15:47 Santi dijo...

Paco, la historia no ha acabado pero pinta mal. El jueves llegaron 4 golondrinas al patio, pero el viernes sólo regresaron las 2 de siempre. Desde el sábado sólo acude la pequeñaja y me da un poco de mal rollo, pues o a la grande le ha pasado algo (cosa probable) o bien, se ha largado (¿dejando a la cría en tierra?). Esperaba que volvieran a reunirse, pero de momento no ha sucedido. Si mañana sigue sola llamaré al ICO para preguntar... Glubbs

1 de julio de 2010, 22:17 Anónimo dijo...

Me satisface conocer a otras personas que no sólo se interesan por los animales, sino que muestran esa predilección por las golondrinas. Yo las he tenido en mi casa desde pequeño, incluso en una ocasión les hice un nido de barro sobre una viga de madera y anidaron en él, aunque añadieron algo más de barro.
En cuanto a lo que dices de los lugares que ocupan, los aviones "delichon urbica" puedes verlos en la plaza mayor de Madrid y en la estación de Principe Pío hay muchos. En cuanto a las golondrinas "hirundo rustica", hay muchas en Madrid, anidan en desvanes, porches poco transitados, y debajo de algunos puentes, como es en el Manzanares el puente del Rey, y en otros que no están sobre el río.
En mi casa este año tengo tres nidos con crias, de "hirundo rustica" (son las que más me interesan y me gustan) en esta fecha, 1 de julio, ya se asoman cuando llegan los padres. Tienen cuatro crias cada pareja.