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Cortometraje LGTB "Café com leite" de Daniel Ribeiro

Café com Leite es un cortometraje brasileño de Daniel Ribeiro que cuenta la historia de Danilo (Daniel Tavares) y Marcos (Diego Torraca), una pareja gay con planes de irse a vivir juntos. Lo que más me gusta es pensar que el final no es el final, sino un momento más de una historia inacabada, demasiada compleja y especial para ser explicada en 18 minutos. Por eso me quedo con esa puerta entreabierta que no sabes en qué dirección se moverá, si se abrirá o si definitivamente se cerrará.



"Café com leite" ha conseguido infinidad de premios, entre ellos el Oso de Cristal al mejor cortometraje del Festival Internacional de Berlin 2008 y el premio del público del festival LesGaiCineMad 2008.

CAFÉ COM LEITE - PARTE 1.



CAFÉ COM LEITE - PARTE 2.

Un Tango entre hombres (vídeo)

El tango fue declarado ayer Patrimonio Mundial de la UNESCO en la categoría de "patrimonio intangible".

El tango rioplatense es el baile sensual por excelencia, y encierra en su historia muchos misterios. Algo que pocos saben y que algunos, como Daniel Vidart, uno de los estudiosos más cacareados del baile popular, niega de manera vehemente en su obra "El tango y su mundo", es que el tango nació como baile entre hombres.

Ya Evaristo Carriego, el primer gran poeta de los barrios populares de Buenos Aires, lo testimonia en su poema de 1906, El alma del suburbio”:

En la calle la buena gente derrocha
sus guarangos decires mas lisonjeros,
porque al compás de un tango que es la morocha
lucen ágiles cortes dos orilleros.

Los dos orilleros de Carriego son dos hombres. Del mismo modo, son numerosas las pruebas testimoniales y fotográficas de hombres bailando. Pero que nadie se alarme, pues otro gran estudioso del tema, León Benarós, nos viene a sacar de dudas, aduciendo que esta realidad se fundamenta en el machismo imperante en los suburbios bonaerenses y en toda la sociedad de finales del XIX y principios del XX. Benarós escribe lo siguiente: "Absurdamente es una pareja de varones la primera que se aviene a bailar el tango, en alguna esquina. El tango parecía solamente “cosa de hombres". Indignaría atribuir al acto el más mínimo contenido homosexual. Se trata de una demostración de habilidad, de un lucimiento” (…), la ostentación de saber bailar, el respeto casi litúrgico por aquello que se va haciendo, sin otra intención, sin lubricidad alguna”


No deja de ser curiosa la imperativa necesidad que los distintos autores tienen en justificar la NO homosexualidad del baile. Bien pudo ser como ellos dicen; eso lo dejo a criterio de cada cual.

Pero lo cierto es, sin embargo, que el tango, en tanto que danza de parejas, nació como baile entre hombres, y como tal, permitió a muchos, muchísimos hombres homosexuales, casados o no, disfrutar del paraguas que el baile les ofrecía, para ser por un instante ellos mismos, ante la atenta mirada de aquellos que disfrutaban de sus filigranas, ignorantes que eran de que en cada gesto, en cada mirada de los bailarines, brillaba con luz propia la chispa de la complicidad de su amor.

Os dejo este vídeo que me pasa mi amiga Betina, a quien dedico esta entrada, que rememora aquel tango de los orígenes, el tango entre hombres.


¿Es la Iglesia Católica homófoba, fascista, o las dos cosas?

Dos acontecimientos de actualidad, la despenalización de la homosexualidad en la India y el golpe de Estado en Honduras, han contado con la participación activa de un agente que ha sabido moverse entre los actores secundarios, aunque en la práctica, su relevancia en el desarrollo posterior de los mismos pueda ir mucho más allá. Se trata, como no, de la Iglesia Católica, que en ambos casos, completamente distintos, ha mostrado su cara más repugnante.

El jueves 2 de julio se
despenalizó la homosexualidad en la India. La decisión tomada por el Tribunal Superior de Nueva Delhi, contaba con la aquiescencia del Gobierno, representado éste por el Ministro de Sanidad. Ver a continuación este vídeo en inglés:


Sin embargo, tan estupenda noticia no le iba a parecer tan bien a cierta Institución política llamada Iglesia Católica. Y digo yo que tal vez os preguntaréis qué pinta la Iglesia en esta historia, en la India, donde el hinduismo y el islam son religiones mayoritarias. Pues pinta lo de siempre, nada y todo. La India es un país densamente poblado y la Iglesia Católica cuenta allí con una cierta representación que se ha ido nutriendo del papel de figuras como Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer. Bajo el paraguas de órdenes y misiones, varios elementos han ido medrando, constituyéndose obispados poderosos. Pero si la calidad de esos misioneros podría haber hecho de la Iglesia India una institución más humana, lo cierto es que ni por asomo. Y si no mirad esto:

Como explica esta web católica en el artículo titulado los obispos de India rechazan la ley que despenaliza el sexo gay (y como bien dice
Shangay, en su artículo, lo del sexo gay viene a decir, sutilmente, que lo nuestro no es amor) el padre Babu Joseph, portavoz de la Conferencia de Obispos Católicos de la India, expresó "shock y angustia" por la decisión del tribunal. Repuesto del momentáneo shock no dudó en afirmar que "Vamos a apelar este veredicto”.

Es decir, para la Iglesia Católica la homosexualidad en la India (y en todas partes), debe permanecer en la clandestinidad, ser perseguida, y penada con hasta 10 años de cárcel, o bien con multas, si la pena es mitigada, tal y como se ha hecho desde época de la Reina Victoria. A pesar de que la presencia de la Iglesia en India es minoritaria, esto no les retrae de usar todos sus recursos financieros en restar libertades a un mínimo de 70.000.000 de personas. Así, sólo me queda concluir diciendo que lo de la Iglesia Católica con la Homosexualidad es despiadado, escandaloso, poco cristiano y muy repugnante. Claro que no es de extrañar, pues al fin y al cabo el padre Babu Joseph no es más que un obispo sujeto a voto de obediencia de alguien que dijo que salvar a la humanidad de las conductas homosexuales y transexuales es tan importante como evitar la destrucción de las selvas tropicales. ¿Adivinas quién?

Pero a la deshumanización de la Iglesia y a su homofobia enfermiza debemos sumarle otros muchos pecadillos, como el estar detrás de golpes de Estado contra gobiernos democráticos.

Efectivamente el pasado 28 de junio, Honduras vivió un golpe de Estado que acabó con el exilio del presidente constitucional Manuel Zelaya. El golpe fue condenado unánimemente por todos los países americanos y europeos, excepto por uno: el Vaticano. Pues sí, el Cardenal hondureño, Óscar Andrés Rodríguez, en nombre de la Conferencia Episcopal de Honduras, pronunció este discurso que podéis ver en el vídeo a continuación:


La monserga de siete minutos debe interpretarse en el doble sentido, o sea leyendo entre líneas, pues el discurso que pronuncia dice exactamente lo contrario de lo que realmente dice (!) Es decir, sutilmente defiende el golpe, a la vez que intenta justificar la inexistencia del mismo. Sabemos que uno de los éxitos de los golpistas, y del hecho que aún se mantengan en el poder pese a las presiones internacionales, es el decidido apoyo de la Iglesia Católica que se ha alineado con los algunos partidos tradicionales, además de con el ejército, poderosos medios de comunicación y especialmente con la oligarquía hondureña. Un discurso, sin duda, muy bien articulado. Sobre todo cuando el Cardenal Rodríguez habla del funcionamiento regular de las instituciones democráticas… Digo yo que debe referirse al Toque de Queda, los varios muertos, la conculcación de derechos y la suspensión de todos los medios no afines al nuevo régimen.

Tampoco es de extrañar esta actitud de la Iglesia Católica al lado del poder y en contra de los intereses del pueblo. Es algo muy de la Iglesia Católica, muy de esta Institución que ha sabido mantenerse en el poder, o al lado del mismo, durante casi 1700 años. Tampoco me sorprende que en Honduras la Iglesia haya apoyado a los golpistas, pues de algunos de ellos reciben importantes donaciones. Lo más llamativo a mi juico es que este sujeto, el Cardenal Rodríguez, se postula nada menos que como posible sucesor de Benedicto XVI. Vamos, lo que nos faltaba, primero un ex nazi, y luego, quizá, un fascista confeso será el que se pasee en el Papa-móvil.

En definitiva, creo que al título le sobra la interrogación.

Desiderata: ¡Qué la Iglesia Católica desaparezca, que sus templos sean expropiados y se conviertan en museos cívicos y centros de servicios para la comunidad! ¡Qué sus restantes posesiones sean confiscadas y se destinen a paliar el dolor que han infringido! ¡Qué sus curas y monjas se exilien lejos, a las Kerguelen! Y finalmente, ¡qué su a dirección política le abran causa en el Tribunal Internacional de la Haya por crímenes contra la humanidad!

PD. ¿Alguien sabe qué tiene que ir a hacer Obama al Vaticano?

La saudade. Carta de Dora en Central do Brasil (1998)



Os dejo la carta que escribe Dora, el personaje que interpreta Fernanda Montenegro en "Central do Brasil" (1998), a Josué, el niño protagonista. Esta interpretación le valió una nominación al óscar a la mejor actriz protagonista. Una carta que no pasa desapercibida, cargada de poesía y dolor implícitos, y que culmina lo que a mi juicio es uno de los momentos más desgarradores de la historia reciente del cine. Podéis ver la versión castellana en el vídeo de más abajo.

Josué,

faz muito tempo que não mando uma carta pra alguém, agora estou mandando esta carta pra você. Você tem razão, seu pai ainda vai voltar e com certeza ele é tudo aquilo que você diz que ele é. Eu me lembro do meu pai me levando na locomotiva que ele dirigia. Ele me deixou, uma menininha, dar o apito de trem a viajem todaQuando você tiver cruzando as estradas, no seu caminhão enorme, eu espero que você lembre que fui eu a primeira pessoa a te fazer por a mão num volante.Também vai ser melhor pra você ficar aí com seus irmãos, você merece muito, muito mais do que eu tenho pra te dar.No dia que você quiser lembrar de mim, dá uma olhada no retratinho que a gente tirou junto. Eu digo isso porque tenho medo, que um dia, você também me esqueça. Tenho saudade do meu pai. Tenho saudade de tudo.

Dora


Saudade: la nostalgia o el echar de menos. Es más que una palabra, es un sentimiento que te invade el alma...

VÍDEO EN CASTELLANO:

El Estado en Crisis, Historia Contemporánea de América Latina (1920-1950)

Este artículo está dedicado a mis compañeros estudiantes de Historia de América de la UNED. Se trata de la transcripción de mi comentario personal sobre el libro “el Estado En Crisis, Historia Contemporánea de América Latina, Volumen IV 1920-1950” de Carlos Malamud. Espero que os sirva. Para el resto, si os lo queréis leer espero que os sirva, igualmente, como pincelada, larga eso sí, sobre el apasionante periodo de entreguerras en América Latina.

Introducción.

Carl E. Schorske, prestigioso historiador norteamericano, afirmaba que: “la historia sólo puede existir en relación simbiótica con otras disciplinas. Debido a su carácter asociativo no teórico, sus conceptos analíticos dependen de éstas (…) Al hacer hincapié en los procesos de cambio y transformación cultural, la historia ofrece ventajas recíprocas a las demás disciplinas de las que depende”.(1) El Estado en crisis, cuarto volumen de la serie Historia Contemporánea de América Latina de Editorial Síntesis, dedicado al periodo 1920-1950, es un buen ejemplo de esta provechosa simbiosis que menciona Schorske entre la tela de Clío y las ciencias sociales. No en vano se trata de uno de los momentos decisivos y más dinámicos de la historia contemporánea de América Latina en cuanto a la profundidad y la dirección de las transformaciones vividas en todos los países en política, economía, sociedad y mundo de las ideas.

La serie Historia Contemporánea de América Latina que consta de 6 volúmenes, es un proyecto coordinado por Carlos Malamud(2), el cual es el propio autor de este trabajo. La obra tiene un fin básicamente divulgativo y se orienta tanto a estudiantes de historia y ciencias sociales, como al gran público. Asimismo el atractivo de este volumen radica en que ofrece una visión transversal de la situación de la economía, sociedad, política, ideología y relaciones internacionales, acompañada de una visión en detalle de los diferentes países de América Latina que complementa a la primera, en los dos últimos capítulos.

En América Latina, durante el período de entreguerras y los años 40, se vivieron retos similares a los que se vivían en el resto del mundo occidental. La Gran Depresión, el ascenso de ideologías totalitarias de distinto signo o la difícil coyuntura de la II Guerra Mundial, son algunos de los principales. La diferencia estriba en que las situaciones de partida de la región no eran las mismas que en Europa y EEUU, ni tampoco su grado de desarrollo, en especial en el ámbito económico, de su cultura política, de su integración regional y en el aspecto social. Esto llevará a que las soluciones y modelos que se den en la región sean diferentes a las europeas, asistiéndose en Latinoamérica a un original proceso de aculturación o reacomodo de ideas, modelos e influencias externas. Fruto de ello serán, por ejemplo, el populismo o la ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones). Asimismo, el subdesarrollo posterior es consecuencia tanto de las estructuras de partida, como de las decisiones tomadas (o impuestas) en este periodo, ya sea por sus agentes sociales, como por los actores externos, en especial los EEUU cuya presencia en la región será omnímoda a partir de 1918.

El comentario que presento a continuación se estructura en 4 grandes apartados. Con el objetivo de fijar las grandes líneas e ideas de la obra, quedan obviados los capítulos referentes a cada país, ya referenciados en los 4 apartados generales.


La economía.

Tradicionalmente el devenir económico Latinoamericano en el siglo XX gira en torno a un eje: la Gran Depresión de 1929, el antes y el después. Los orígenes de la depresión de 1929-1939 se localizan en EEUU, en los acontecimientos ocurridos en este país y en su poder y peso sobre el sistema económico mundial (por ejemplo, con el 50% de la producción industrial mundial en 1930). Ello es lo que determina el momento, la severidad y el alcance de la crisis.

La gran crisis de 1929 golpeó con dureza a las economías latinoamericanas caracterizadas por su especialización exportadora y su dependencia de financiación exterior; no sólo en los apartados económico y social, sino también en el ámbito político, ideológico y emocional, aspectos sobre los que me referiré más adelante. Grosso modo, los mecanismos de transmisión fueron varios: el deterioro en los términos reales de intercambio, el reflujo de capitales hacia los países inversores, la deflación internacional sobre los principales productos de exportación regionales y, sobre todo, la contracción del comercio internacional, con la adopción de estrategias proteccionistas por parte de los principales compradores de productos latinoamericanos; la concurrencia de todos ellos tuvo repercusiones muy negativas en las distintas economías, las cuales se irán recuperando paulatinamente desde mediados de los años 30.

Tradicionalmente se interpreta que la Crisis, y el año 1930, como el momento fundacional de las transformaciones económicas que dominarán el panorama latinoamericano hasta 1980; dichas transformaciones se originarían en las políticas económicas que se adoptarían al unísono por una gran mayoría de países, e iban en la dirección de potenciar la ISI, en la tendencia a la autarquía y al desarrollo del mercado interno (el llamado crecimiento hacia dentro), intervencionismo del Estado en la economía y las políticas inflacionistas.

Sin embargo, respecto a este esquema tradicional, el autor arroja una serie de reflexiones e ideas que deben ser resaltadas, en especial por sus implicaciones con los demás elementos de análisis: sociedad, ideología, política e integración.

En primer lugar, el profesor Malamud pone de manifiesto que el proceso de industrialización y las primeras decisiones que preceden a la ISI son anteriores a 1930, y que hay más continuidades económicas que cambios durante la década posterior a 1930. A pesar de que no llega a contradecir la teoría tradicional del antes y el después de 1930 patrocinada por la CEPAL(3), la matiza: “Como algunas de las tendencias ya existentes antes de la Crisis de 1929 se intensificaron con la caída de los precios internacionales de las materias primas y el gran deterioro de los términos de intercambio, se señaló erróneamente que la crisis de 1930 marcó el inicio de la industrialización en el continente” (pág. 20). Así pues, si la historia es causal, parece lógico que las transformaciones de los 30 tendrían su inicio anteriormente. Prueba de ello será la primera experiencia de ISI (en Brasil, Argentina o Uruguay) durante la I Guerra Mundial. Éste primer momento de “crecimiento hacia dentro” queda fielmente recogido en el cuadro de pág. 35 sobre la evolución de los impuestos aduaneros en los ingresos tributarios. Aquí se observa como a partir de 1916-20 no se volverán a alcanzar los porcentajes asumidos previamente. Con todo y con eso, más adelante indica con respecto a las políticas industriales anteriores a 1930 que “se mantenían neutrales ante la industria, centradas, como estaban, en el sector primario” (pág. 37). Así pues, parece claro que el principal cambio que se opera a partir de 1930 radica en el intervencionismo del Estado, en un proceso que pasará de la neutralidad a la subvención de industrias incipientes y al posterior sostén de todo el sector secundario, convirtiéndolo en el principal eje económico, subvencionándolo y protegiéndolo, lo que repercutirá en su posterior falta de estímulos para mejorar su competitividad frente a los competidores exteriores.

Un segundo aspecto sobre el que quiero ahondar es la afirmación: “Se podría concluir (...) que la recesión en América Latina fue menos profunda de lo que se afirma y que sus efectos sobre las economías regionales y sus repercusiones sociales y políticas fueron poco duraderas más allá de lo que señala (...) la creencia popular” (pág. 30). Respecto a la primera parte de la afirmación el autor maneja muchos datos que refuerzan lo indicado: pronta recuperación de exportaciones e indicadores macroeconómicos, o la escasa repercusión en el empleo, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, la dificultad reside en aceptar sin matices la segunda parte de la afirmación sobre las repercusiones. En mi opinión, hubo relevantes consecuencias políticas: como el cambio de signo de la mayoría de gobiernos, el retroceso general de la democracia en toda la región, así como el advenimiento de regímenes populistas. Una lectura de los capítulos 6 y 7 del libro permite llegar a estas conclusiones. Así, de los 19 países analizados(4):


  • En 10 países durante la recesión de 1930-31, un gobierno democrático o de carácter representativo fue removido por un golpe de estado civil o militar que, a su vez, promovió gobiernos autoritarios o populistas. Tenemos ejemplos en Argentina con la dictadura fascista de Uriburu y la posterior década infame hasta 1946; Chile con sus 12 presidentes durante 18 meses y hasta 1932; Brasil con la venida de Vargas en 1930 y la radicalización del régimen con el Estado Novo definido como “democracia autoritaria” de corte pseudo-fascista desde 1937; o las dictaduras de Manuel Hernández (1930-44) en El Salvador o de Ubico (1931-45) en Guatemala(5), las cuales se iniciarán entonces.
  • En 2 países se libra la Guerra del Chaco (1932-36) como consecuencia de la crisis. Tras su finalización, en Bolivia habrá dominio militar hasta 1946; en Paraguay, el partido colorado y los militares dominarán la política hasta 2008.
  • Cuba vivió periodos de inestabilidad bajo una dictadura acabada en 1933 por una revuelta militar. En Perú la dictadura de Leguía caerá en 1930 pero una serie de gobiernos militares se suceden hasta 1945. Venezuela , por su parte, superó rápidamente la crisis gracias al petróleo pero no habrá democracia hasta 1945. La democracia también desaparecerá de Nicaragua en 1936 hasta la llegada sandinista en 1979.
Durante los años 30, sólo en Colombia y Costa Rica mantuvieron un sistema democrático, estable y sin interrupción, aunque en ambos casos la crisis provocó un cambio de signo del partido gobernante.

Así pues, se podría concluir que como consecuencia de la inestabilidad económica hubo una oleada autoritaria en Latinoamérica. La democracia liberal fue puesta en entredicho como sistema válido para resolver problemas. La falta de libertades, la violencia y la represión, son efectos de esta misma oleada. Proliferarán las soluciones populistas y algunos de éstas adoptarán un fondo ideológico fascista. Procesos paralelos se vivieron en otras partes del mundo. Ahora bien, si se compara este panorama con la Europa coetánea, la respuesta es que las consecuencias de la crisis tuvieron efectos menos graves, pues aquí no hubo totalitarismos expansivos, ni guerras generales, ni millones de muertos.


La sociedad.

Entre 1900 y 1950, la sociedad latinoamericana experimentó una profunda transformación que modernizó su estructura social. Algunos de estos hitos son: el crecimiento demográfico, la reducción de la mortalidad y del analfabetismo, un mayor crecimiento urbano y el desarrollo de una red de organizaciones sociales más tupida. Sin embargo, ello no esconde la situación de atraso social y la agudización de ciertos problemas que serán un lastre en el desarrollo posterior.

Referente a los indicadores demográficos, este atraso se constata en 2 factores: el inicio en este periodo de las condiciones sanitarias para la reducción de la mortalidad (pág. 50), y las fuertes tasas de crecimiento demográfico experimentadas entre 1930 y 1950 que se observan en el cuadro de la pág. 49. Ello nos lleva a hablar de sociedades que se encuentran en los primeros estadios de la transición hacia el régimen demográfico moderno(6), cosa que contrasta con las sociedades europeas coetáneas, ya en proceso de reducción de sus tasas de natalidad y con una mortalidad baja. Demógrafos como Mc Keown o Livi-Bacci nos indican que en países como México o los países de América Central y la América Andina Tropical inician esta transición se inicia entre 1920 y 1930, mientras que en los países de Europa Occidental se había iniciado entre 1780 y 1850. Sólo Uruguay, Puerto Rico, Chile y en menor medida Argentina, experimentan un leve descenso de la natalidad a partir de 1940, tal y como se aprecia en el citado cuadro.

Otro signo de este escaso desarrollo social es el que se refiere a la tasa de analfabetismo. Si bien entre 1900 y 1950 la tasa se redujo casi un 17% en toda la región, llegándose a un 46,5% de la población (analfabeta) en 1950, en ese mismo momento la tasa de analfabetismo en EEUU era del 2,6%; “cifras que nos dan una idea del escaso desarrollo del capital social en numerosos países de la región y, por ende, sus limitadas opciones de crecimiento y desarrollo económicos” (pág. 54).

Por último, un tercer factor que ejemplifica estas deficiencias es la crisis del campo y el desarrollo urbano, procesos ambos, conectados por vasos comunicantes. En el ámbito rural los problemas estructurales son generales. Ningún país aborda la reforma agraria en este periodo con la excepción de México y el intento fallido de Guatemala. Sin reformas de importancia, la situación del empleo rural es arcaica, hay profundas desigualdades en la estructura de la propiedad y la tenencia de la tierra, y los principales recursos se dedican al autoconsumo, siendo precarias las inversiones productivas. Esto provoca una falta de capital y por consiguiente genera masas de desarraigados que buscan oportunidades en el ámbito urbano. La explosión en este periodo de las migraciones internas campo-ciudad, genera un crecimiento urbano sin precedentes que implica nuevos problemas en las urbes de la región: bolsas de pobreza, villas miseria, pero también mano de obra para la industria. Esta rápida urbanización implicó que el mundo urbano absorbiera una cantidad ingente de recursos, necesarios para acomodar a esta masa inmigrante, lo cual incrementó aún más las diferencias entre el ámbito urbano y el rural que no contaba con inversiones y cuyo atraso fue en aumento; si a esto le añadimos que en gran cantidad de países campo es sinónimo de población indígena, esto implica además en muchos lugares, una doble marginalidad social. Todo ello condujo a la agudización de un fenómeno estructural propio de las sociedades latinoamericanas, la dualización de la sociedad, entre una campesina (sinónimo de atraso), y otra urbana (identificada con el desarrollo).

Un capítulo aparte es el del fenómeno migratorio. Hasta 1930 el aporte migratorio de mano de obra barata europea fue muy importante en Argentina, Chile, Brasil, Uruguay o Cuba y ayudó a su desarrollo económico en un contexto de crecimiento. Sin embargo, a partir de ese año y en el marco de la depresión económica y de las nuevas políticas proteccionistas, asistimos a la implementación de políticas de restricción migratoria que se aplicarán durante toda la década y en toda la región, excepción hecha de los republicanos españoles y otros refugiados europeos que fueron acogidos, especialmente por México. Latinoamérica fue, hasta los 30, tierra de acogida; y en el seno de estas sociedades, los inmigrantes europeos vivieron episodios de xenofobia, restricción de derechos políticos y falta de solidaridad de clase con sus colegas nacionales. Todo ello nos retrotrae a la situación actual en España y sirve de reflexión.

El capítulo se cierra con una mención a los sindicatos y a la Iglesia de los cuales se tratará en los siguientes epígrafes dedicados a la política e ideología.


El marco político y las ideas políticas.

Hasta 1920 el desarrollo político de Latinoamérica era similar al de Europa o EEUU En ese año la mayoría de los gobiernos de la región eran democráticos, o podían ser definidos como tales. Sin embargo, desde este momento, Latinoamérica se distanciará de los otros dos modelos occidentales y ensayará sus propias soluciones que a su vez, entrañarán diferentes riesgos.

En el periodo 1920-1950 se modernizan los sistemas políticos Latinoamericanos, apareciendo nuevos partidos y configurándose los cleavages que dominarán la política hasta nuestros días. Los principales retos políticos del momento son: la incorporación de nuevos grupos sociales al sistema político oligárquico, (especialmente las clases medias y populares urbanas que se apoyaron en partidos, asociaciones y sindicatos para conseguir la plenitud de derechos políticos y sociales); la extensión del fenómeno del populismo, (un elemento original de la política latinoamericana); la aparición de ideologías totalitarias que amenazan el sistema democrático-liberal, (algunas de signo fascista o conservador-católico, la otra es el comunismo); y, por último, el papel creciente de las fuerzas armadas en el sistema político que será decisivo en la oleada autoritaria de 1930.

La reforma y los avances en derechos no tuvieron la misma profundidad en los distintos países. En algunos se produjo una lenta conquista de derechos por los sectores medios, especialmente urbanos, quedando al margen del proceso los indígenas y el espacio rural. Su objetivo no era rupturista, sino de integración, y buscaban la modificación de las reglas de juego para crear mecanismos de participación electoral, de acceso a la administración del Estado y a los partidos
.(7)

Esta transición se produce mayoritariamente tras la crisis económica de los 30, especialmente en países que ya habían comenzado su proceso de industrialización. Una característica de este proceso de incorporación de las clases medias es que se desarrolla en un ambiente de creciente retroceso democrático. Regímenes autoritarios o populistas practicaron medidas con las que cooptaron a las masas, sustituyendo represión, por políticas asistenciales y un cierto reformismo. Las organizaciones socialistas quedaron al margen del proceso y es que la izquierda latinoamericana no tuvo la misma trascendencia que en Europa. Su carácter minoritario se debe a una concurrencia de factores propios de cada país, pero en líneas generales se pueden enunciar algunos de ellos: como la importancia del campesinado y la escasa relevancia de la clase obrera; el amplio desarrollo de la doctrina social de la Iglesia, que contó con una vasta organización social, política (a través de partidos de democracia cristiana) y sindical que practicó una decidida militancia contra la izquierda; o el sistema político mayoritario y bipartidista, con un peso excesivo del presidencialismo, que dejaba fuera del sistema a los partidos de izquierdas, minoritarios, y tan sólo relevantes en Argentina o Chile, gracias en parte al aporte de inmigrantes europeos.

El siguiente aspecto a mencionar es el populismo, una categoría muy amplia en la que se incluye movimientos de carácter progresista-izquierdista, como el APRA peruano, u otros quasi-totalitarios, como el varguismo o el peronismo. El autor se hace eco de la dificultad de su estudio por su propia indefinición ideológica lo que implica que estos movimientos sean más fáciles de analizar por sus efectos políticos que por su sesgo ideológico. Respecto al populismo se pueden extraer del libro cuatro aspectos clave: aparición, éxito, aportación a la incorporación de sectores al Estado y definición como regímenes.

En el periodo que nos ocupa ese “cajón de sastre” denominado populismo tuvo una presencia notable en 14 de los 21 países(8). Conquistó el poder en algunos de ellos, destacando el varguismo en Brasil (1930-1945), el peronismo en Argentina (1946-1955), los gobiernos de Valasco Ibarra en Ecuador (1934-35, 1944-47…), el primer periodo de la AD en Venezuela (1945-48). Otros movimientos no conquistaron el poder pero fueron (y serán) relevantes en sus países como: el MNR, APRA, EDSN o el movimiento inserto en el partido liberal colombiano liderado por Gaitán que acabó con su asesinato y el bogotazo en 1948.

En los años 20, tanto en Europa como en América se impone la idea de que el Estado liberal ha tocado techo y es incapaz de impulsar el bienestar general de la población. A diferencia de lo sucedido en el Viejo Continente, con el ascenso del totalitarismo, en Latinoamérica esta idea se desarrolla pareja al nacionalismo y al antiimperialismo y dará lugar al nacimiento del populismo que se orienta a la incorporación de las masas al sistema político, poniendo el énfasis en el desarrollo económico por delante de las libertades públicas. Un punto común a todos estos movimientos es su fuerte liderazgo, el cual se ve reforzado por el sistema presidencialista imperante.

El populismo encontró en las masas populares la vía para la conquista del poder. Su triunfo radicó en la incorporación de los sectores intermedios por la vía de políticas asistenciales y del incremento de derechos sociales. Cosecharon éxitos en cuanto a la pacificación social y a la mediación entre empresarios y obreros, sobre todo allí donde se dieron mayores dificultades para lograr acuerdos.

Así pues, obreros y campesinos sostuvieron algunos de estos movimientos exitosos; sin embargo, el aporte populista en la incorporación de estos sectores a la política es ambiguo y contradictorio. Si bien es cierto que el populismo extendió el voto, no favoreció la democracia en los lugares donde gobierna: su discurso maniqueísta impedía el desacuerdo armónico; la identificación acrítica con el líder y la organización de movimientos de presión extraparlamentarios, como el queremismo de Vargas, radicalizaban la vida política. Además pocos partidos sobrevivirán a su líder(9).

Tras la exposición de estas ideas cabe preguntarse si algunos populismos son análogos a los totalitarismos de la época. ¿Se parece el autoritarismo de Salazar en Portugal a los regímenes de Somoza, Trujillo o Hernández? ¿Cuál es la línea divisoria entre el estado fascista-totalitarista de Mussolini, o el Estado Novo de Vargas si ambos regímenes eran cesaristas, no había separación de poderes, se justificaba la violencia de Estado, con partido único, reformismo social y falta de libertades? (10)

Otro de los fenómenos de este tiempo es la proliferación de ideologías extremistas de carácter totalitario, algo que se convirtió en una amenaza a la democracia. Si bien el comunismo apostó por la democracia y la colaboración en muchos países y momentos como en Chile, Costa Rica, Bolivia o Brasil; el nazismo estuvo al margen de la representación política.(11) Un fenómeno característico latinoamericano es el reacomodo de estas ideas importadas, tal y como se observa con el fascismo-criollo, la izquierda nacional-indigenista o el sandinismo. Si en Europa el cleavage político estaba condicionado por la fractura democracia liberal versus fascismo (fascismo, nazismo, estalinismo, falangismo, salazarismo) en Latinoamérica se dieron situaciones mucho más heterogéneas. Sus sociedades, su estructura y sus respectivas culturas políticas eran mucho más diversas, presentando entre ellas a veces enormes diferencias en cuanto a su composición étnica y demográfica, su nivel de urbanismo, su grado de alfabetización o de ciudadanía, su estructura económica, su evolución política o su sistema de partidos. Los estados formaban compartimientos estancos. Pese a ello se tendió (y muchos autores aún lo sostienen) a sobredimensionar la importancia de estas ideas y su capacidad de incidencia (ensalzando el miedo a la propagación de una revolución o del fascismo). El final de la II Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, puso fin a los fascismos y el paso a la clandestinidad de los partidos comunistas.

Un último punto de este apartado es el papel jugado por las fuerzas armadas en este periodo. El periodo 1920-1950 destaca por la presencia de numerosos dictadores y por la injerencia de militares en cuestiones estrictamente políticas. No fue posible articular un sistema eficaz que garantizase el control del ejército, salvo en Costa Rica, y en menor medida en Uruguay y México. La pregunta es si las dictaduras entre 1920 y 1945 ¿eran la expresión de un ejército organizado actuando como institución corporativa (como sucederá más adelante), o bien eran obra de altos mandos que operaban a título individual? Salvo el caso argentino de 1930 y episodios puntuales en Perú o Chile, la mayor parte de los golpes militares de este tiempo fueron a cargo de generales a título individual que recibían un amplio respaldo civil, sin el cual no hubieran contado con el éxito necesario. Con todo, el ejército demostró ser en estos años, una fuerza viva con diferencias internas en la forma de entender la relación con la política (arbitrio, salvaguarda del sistema vigente, reformismo o autoritarismo).


Las relaciones internacionales.

En el periodo de 1920-1950, América Latina no estuvo exenta de conflictos limítrofes. El más virulento fue la Guerra del Chaco con más de 80.000 muertos. Dejando al margen la tímida penetración española cuyas consecuencias son irrelevantes en el periodo de estudio, EEUU fue la potencia que mayor influencia política (y ecómica) tuvo sobre la región. Desde 1898 la política de Washington hacia Latinoamérica tendió a dificultar cualquier ambición europea. Asimismo, EEUU desarrolló una política neo-colonial muy agresiva en América Central y el Caribe, con intervenciones en Honduras, Nicaragua, Haití, Cuba, Panamá y República Dominicana (Puerto Rico ya formaba parte de los EEUU). A partir de la crisis y sobre todo, desde el gobierno de Roosevelt con su política de buena vecindad, la intervención norteamericana se modificará y las relaciones con Latinoamérica se refundarán sobre 2 ejes: una política comercial muy activa y el desarrollo del panamericanismo bajo el liderazgo de los EEUU. Con la administración Truman y la nueva dinámica de Guerra Fría, se dará una nueva vuelta de tuerca. Del concierto de naciones tan provechoso durante los años de guerra, se pasará a un periodo de hegemonía estadounidense en el continente pero bajo el criterio estricto de la seguridad. América Latina no recibiría la esperada inyección económica norteamericana, ya que en EEUU cundió la idea de que América Latina no era una región amenazada por el peligro soviético al contrario que lo que ocurría a Europa.

El paraguas defensivo norteamericano no favoreció, como sí lo hizo la OTAN / UEO, la integración regional. El TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Mutua, 1942) no valió para llevar a cabo una política de defensa común en un marco democrático que sirviera, a su vez, para democratizar y disciplinar a las fuerzas armadas latinoamericanas (ver mapa). Tampoco servirá para ello la JID (Junta Interamericana de Defensa), la cual será un mecanismo usado por los EEUU para ejercer el control sobre los restantes países hasta los 70. Así, el sistema interamericano de defensa se configuró y tuvo sentido en “un hemisferio cerrado en un mundo abierto”. Por último, tampoco la OEA (Organización de Estados Americanos) fue capaz de impulsar un proceso de integración regional, pese a contar con el éxito de las conferencias interamericanas precedentes. Sus objetivos iniciales de seguridad colectiva y resolución de conflictos, se impusieron a cualquier otro objetivo.

Cabe, pues preguntarse, ¿cómo una región tan homogénea en cuanto a historia, cultura, religión y factores sociales no pudo (ni ha podido) llevar a cabo un proceso de integración regional? Si los intereses de EEUU en materia de defensa desbarataron cualquier intento inicial, además de sus recelos a un proceso de integración no controlado por ellos, no es menos importante para completar esta visión el componente económico y comercial. Por ejemplo, el comercio interregional, ha sido siempre irrelevante, en contraposición al comercio de los distintos países hacia Europa o EEUU; de esta forma, las infraestructuras como carreteras o ferrocarriles se orientaron hacia esos flujos en detrimento de las comunicaciones interregionales o bilaterales. Además, la autarquía y la aceleración de los procesos de ISI, con el acicate de los fuertes nacionalismos existentes, dificultaron el proceso, al contrario de lo que ocurriera en Europa. La falta de soluciones para una integración regional será, pues, otra consecuencia no esperada de la crisis de los 30 y de las políticas de estancamiento, autarquía y crecimiento hacia adentro que se implementaron posteriormente.


Conclusión.

Durante 1920-1950 las respuestas regionales a los retos planteados mostraron la solidez de los sistemas políticos y económicos regionales. Algunas de las respuestas autóctonas frente a las amenazas y la crisis fueron, como se ha dicho originales, otras una aculturación. Sin embargo los años inmediatos a 1950 marcarán el inicio de un cambio que conducirá a una crisis de la democracia mucho más virulenta que la de los años 30(12). Los países latinoamericanos no fueron capaces de resolver (ni aún hoy) algunos de los grandes retos sociales del periodo como: la discontinuidad de la democracia y la falta de fe en el sistema por parte de ciudadanía y actores sociales; la incompletitud de la extensión de la ciudadanía a importantes bolsas de población carentes de plenos derechos; los constantes cambios en las reglas de juego (o la reforma política de las instituciones) para establecer gobiernos más efectivos; y el problema de la tensión entre participación y representación política con la dinámica movimientista que encumbró a muchos gobiernos populistas y que se sufre todavía hoy con algunos ejemplos destacados. Por todo ello se puede afirmar que las décadas que aborda el Estado en crisis constituyen un periodo de ruptura y de establecimientos de bases que será clave en el desarrollo posterior.

Así, la lectura del libro constituye una fuente importante para abordar los aspectos más relevantes de las sociedades latinoamericanas en este tiempo y en los siguientes, con reflexiones y apartados muy interesantes, unos más que otros y algunos mejor articulados (o con una exposición más clarificadora).


Bibliografía consultada.

LIBROS
- Malamud, Carlos, El estado en crisis, Historia contemporánea de América Latina volumen IV 1920-1950, Madrid, Síntesis, 2003.
- Julià, José-Ramón (dir.), Atlas de Historia Universal, Barcelona, Planeta, 2000. Vol. II
- Livi-Bacci, Máximo, Historia mínima de la población mundial, Barcelona, Ariel, 1990
- Malamud, Carlos, Historia de América, Madrid, Alianza Editorial, 2005.
- Malamud, C.; Martínez Segarra, R; Pardo, R. y Sepúlveda, I: Historia de América, Madrid, Universitas, 1993.
- Schorske, Carl E., Pensar con la Historia, Madrid, Taurus, 2001.

NOTAS
1. Pensar con la Historia, Madrid, Taurus, 2001, pág. 39.
2. Profesor Titular de esta asignatura e investigador principal y analista político del Área de América Latina del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos
3. CEPAL (Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe) organismo de la ONU plenamente latinoamericano que fue creado en 1948 y que contó con un gran poder de influencia en la región.
4. 21 países menos Puerto Rico, parte de EEUU, y Haití ocupado por EEUU hasta 1934.
5. Sobre Guatemala se comenta “La muerte de Chacón y los efectos de la Gran Depresión aumentaron la sensación de caos que se vivía en el país y propiciaron el clima más propicio para la elección del general Ubico” (Pág. 232)
6. El régimen demográfico moderno se caracteriza por bajas tasas brutas de natalidad y de mortalidad, desaparición de las crisis demográficas y una esperanza de vida elevada.
7. Algunos de los partidos tradicionales se harán eco de esta reforma y evolucionarán hacia partidos interclasistas, los llamados partidos “catch-all”.
8. 14 países si incluimos dentro de esta categoría los gobiernos de Cárdenas en México (1934-40) y Arbenz (1950-54) en Guatemala, los periodos de Alessandri o Ibáñez en Chile y los gobiernos nacionalistas de los Arias en Panamá.
9. El APRA, el Justicialismo (peronismo), el MNR boliviano o la AD venezolana son algunos de esos pocos ejemplos de supervivencia. APRA y AD se integrarán en la Internacional socialista adquiriendo una organización e ideario socialdemócrata; el Justicialismo se estructura convirtiéndose en el principal partido argentino de tipo catch-all; el MNR de Paz Estensoro ha realizado un largo viaje desde su ideario revolucionario de izquierda nacional ha convertirse en el actual partido conservador.
10. En algunas Web se acuña el término de “totalitarismo tropical” para definir el régimen de Vargas.
11. Entre 1933 y 1945 sólo tuvo cierta relevancia el partido nazi chileno y en menor medidas algunos grupos fascistas argentinos y paraguayos.
12. Sólo quedan al margen de la oleada militarista-autoritaria Costa Rica, México y Panamá.

Acción heroica: un perro salva a otro perro en Buenos Aires (vídeo)

VÍDEO. Dentro de lo malo siempre hay algo bueno, algo que nos nos conmueve y emociona. Sino mirad este vídeo y ya me contaréis. ¿Quién puede sostener todavía que los animales no tienen sentimientos?

Video.corriere.it