¿Patxi López ganó las elecciones vascas?


Ayer escuchaba la tertulia de políticos de la Ventana (Cadena SER) a la vez que iban retransmitiendo los datos de una encuesta en la que se preguntaba ¿Cómo preferiría usted que Patxi López (del PSE-PSOE) gobernara el País Vasco: en solitario (opción ganadora entre los oyentes), con el PP, o con el PNV? ¡Me quedé estupefacto!

Por mis años de estudio en políticas tengo entendido que a quien le corresponde formar gobierno es a Ibarretxe, postulante del PNV y actual Lehendakari. Si no me fallan los cálculos al PNV le corresponden 30 escaños. Así pues, que Patxi López sea presidente pasa porque Ibarretxe no logre formar gobierno. Como bien se encarga de pregonar y llorar el señor Artur Mas de CDC (también llamado CiU, si es que esto existe después de Pujol), puede ser que ganes unas elecciones y luego no gobiernes. Y es que el señor Mas debería haber conocido antes de presentarse las reglas electorales de nuestra democracia porque resulta que no tenemos un sistema presidencial, sino parlamentario, y se votan diputados y no presidentes. Pobre hombre.

Como presuponemos que no logrará apoyos (o más bien lo que presuponen todos los medios de comunicación afincados en Madrid), vamos a la segunda opción, aquella en la que Patxi López, con el apoyo de sus 24 escaños, y al parecer con el voto de otros tantos hasta alcanzar los 38 necesarios (o la mayoría simple), gobernará sí o sí por decreto de los medios.

Existirían 3 opciones para que el Señor López fuera Lehendakari: la primera pactar con el PNV, que este partido defenestre a Ibarretxe y que se conformen con formar parte del gobierno sin dirigirlo. No computa. Además hay que tener presente el voto nacionalista español que, según nos cuentan los mismos medios de comunicación (o nos quieren hacer creer), en el País Vasco es más importante la fractura o cleavage vasco-español que el cleavage izquierda-derecha. Así, según nos dicen, un pacto con el PNV daría buena cuenta del PSOE en las siguientes elecciones con un previsible desencanto de sus votantes españolistas ante la "oportunidad perdida". Se olvida convenientemente que PNV y PSE estuvieron ya coaligados en el pasado.

La segunda opción que se tercia es la de gobernar con el PP (13 escaños). Si yo viviera en el País Vasco, esto implicaría que dejara automáticamente de votar al PSOE de por vida, si es que optasen por esta opción. Con eso creo que queda todo dicho. Lo nacionalista – no nacionalista puede ser muy importante, siempre que no nos intenten hacer tragar el sapo. Lo siento, pero para muchos votantes de izquierdas (y me refiero a la mayoría) la opción natural es IU-EB (1) y ARALAR (4); e incluso muchos no veríamos mal que se formara una coalición amplia, de concertación, contando con el PNV (30) y EA (2), si con ello se lograra el ansiado fin de ETA. Pero al PP mejor que no nos lo vendan, ni empaquetado con papel de oro. Y además, que vayan con cuidado, porque a nadie se le escapa que excepto en el PSC, en el resto de federaciones socialistas quien teje y desteje es la sede del PSOE en madrileña calle Ferraz. Y que no piensen que lo que ya hicieron en Navarra, apoyando a UPN, perdiendo la oportunidad de un gobierno de izquierdas, decente, con NA-BAI, no les pasará factura más adelante (al menos en tierras navarras) aunque hayan tenido la suerte que el tema no trascienda de las fronteras navarras aunque muchos tomáramos cumplida nota del robo.

Y vamos a la tercera opción, la preferida por los oyentes de la SER: el gobierno en solitario del PSE-PSOE sostenido únicamente por sus 24 escaños y con apoyos o pactos puntuales ¿de otras fuerzas políticas? Es decir, ante la imposibilidad de coaligarse, la segunda opción electoral, la perdedora, gobernará en solitario… Sí, a priori parece kafkiano, pero vamos por partes; ello presupone un cambio de cromos y repartir parte del pastel a un segundo partido, obviamente el PP, ya que ya os he dicho antes que con el PNV no computa, o lo que es lo miso y hablando en plata, nadie es tan gilipollas como para apoyar a un segundón que te quita el gobierno. Luego estamos en las mismas, el PP va a apoyar a un gobierno socialista.

Y es que antes de dar el paso, alguien debería explicarle al Señor López , alguien no borracho de poder y que no sea de su entorno, alguien no afiliado a su partido, que lo que sí permite la aritmética electoral y los juegos de pasillo, luego hay que saberlo gestionar y explicar a la ciudadanía. Así, miles y miles de vascos no van a entender por qué extraño cambalache el perdedor, el segundo, gobierna, y además lo hace en solitario. ¿Os imagináis a Rajoy de Presidente en 2004 cuando Zapatero no tenía mayoría absoluta? Menuda catarsis colectiva hubiera sido, vamos que hubiera acabado renunciando y exiliándose a Iraq. Por la misma regla de tres, cuesta entender una opción en la que un señor gobierna un país con 6 parlamentarios menos que su oposición y sin coaligarse con nadie. Me parece a mí que la presunción en el seno del PSOE está empezando a ser un poco insoportable.

Así pues, con la fórmula “Patxi alone”, lejos de arreglarse el problema vasco, que es ETA, van a dar alas a todos los nacionalismos vascos (abertzales, centristas y de la derechona opusiana); además, van a convertir la escena parlamentaria en un verdadero polvorín, donde el PSOE se deberá apoyar en el PP (y la tránsfugadesertora Díez (1 escaño) que a su vez intentará boicotearlo siempre que pueda. Mientras tanto, los 5 diputados de izquierda se mirarán la escena desde la grada. En resumen, a veces el poder, por sólo 4 años, no merece la pena. Si de verdad se creen lo que nos pretenden vender (que tienen un proyecto a largo plazo) no entiendo cómo van a aplicarlo en estas circunstancias, pues supongo que el señor López sabrá que no volverá a ser Lehendakari pasados los 4 años de marras, puesto que el PSOE – PSE en un gobierno en esas circunstancias, se descalabrará, sí o sí. Luego entonces, el poder por el poder vuelve a desbancar, una vez más, a la política de fondo. Y sino, que se lo digan a Touriño, lo cual me lleva a una última pregunta:

¿Por qué el PSOE o el PSC tienen tantas dificultades para moverse en gobiernos de coalición a la europea? ¿Por qué todo el mundo consideró en Galicia que la suma PSG y BNG no hacía un gobierno unido, sino un gobierno de segmentos (de cada uno por su lado) y por eso ha arrasado el PP? ¿Por qué el PSG o el PSC ningunean/han ninguneado a sus socios de coalición cada vez que algún tema espinoso los divide? Todo lo fácil que resulta al PSOE/PSC formar gobiernos de coalición, se torna en dificultades a la hora de gestionar el día a día de estos gobiernos. Por ejemplo, en Catalunya, el señor Montilla, Excelentíssim President de la Generalitat, debería tenerlo presente por aquello de cuando las barbas de tu vecino veas cortar… Los ciudadanos no somos imbéciles y nos damos cuenta que las cosas van como van, mal, que el govern tripartit en realidad es Pscpartit y eso no es lo que esperábamos. De coalición nada, pues quien manda es el PSC y los demás callan porque o bien chupan del bote, o bien patalean cuando pueden (o sea rara vez). Es decir, es el mismo mal del que aquejaba el gobierno gallego de Touriño y el BNG. Sin embargo en Catalunya hay una sensible diferencia con Galicia. Liberados los catalanes de los vapores tóxicos de Génova, la diferencia estriba en Artur Mas (el no adversario de Montilla), el cual no nos merece credibilidad alguna al 75% de la población y del que nadie entiende su permanencia al frente de CDC (también llamada CiU) tras perder dos elecciones que él, y solo él, insiste en que ganó. Aviso para Ibarretxe, no sea que le ocurra lo mismo.

En resumen, si Ibarretxe, Mas y mucha gente, deberían aprender, de una vez por todas, que la democracia parlamentaria tiene estos juegos que permiten al segundo formar gobierno; no es menos importante que el PSOE, sus federaciones y el PSC, aprendan que gobernar en coalición y/o en un escenario de derrota, debe ser administrado con tesón, sumo cuidado y atención a las formas, es decir, a sus socios. La gente, que es muy sabia, acaba por castigar estas coaliciones de perdedores cuando se empeñan en practicar la fea costumbre de gobernar creyéndose ganadores, ninguneando a sus apoyos. Esto le ha pasado a Touriño y le pasará a López, si opta por ser Lehendakari y no aprende de los errores de su partido; de igual modo que le pasará al PSC en cuanto CDC (también llamada CiU) se sacuda de encima al señor Mas (si no se extingue o se refunda antes).

En fin, aguardaremos al juicio del tiempo que éste sí que es inflexible y veremos donde deja a toda esta gente. Cómo me acuerdo de lo divertida que era la política catalana con Pasqual…

El nacimiento de los símbolos del movimiento LGBT moderno. II Parte

Ver la primera parte: El nacimiento de los simbolos del movimiento LGBT moderno

El 28 de junio de 1969 en el Greenwich Village de Nueva York, Judy Garland, su canción “Over the Rainbow” y el movimiento gay confluyeron en los violentos disturbios que se iniciaron en el Pub de Stonewall Inn y que se alargaron durante varios días, enfrentando sobre todo a gays y transexuales y también lesbianas, contra la policía urbana de Nueva York.

Todo empezó unos días antes cuando el 22 de junio Judy Garland, a sus 47 años, fue hallada muerta en Londres por lo que parece ser una sobredosis de barbitúricos (otros dicen que la causa fue anorexia). En sus funerales, celebrados en Nueva York el 26 de junio, se llegarían a congregar cerca de 22000 personas, entre los que se encontraban miles de gays. Tanto es así que se considera que los funerales de la Garland fueron la primera gran manifestación gay (algo involuntaria, eso sí) de la historia de los EEUU. Pero, en cualquier caso, nada comparado con las repercusiones de lo que estaba por venir.

La noche del 27 y la madrugada del sábado 28 de junio de 1969, es decir, horas después de los funerales de la Garland, los pocos bares de público gay del Greenwich Village se abarrotaron. En esta ocasión el incremento vino dado por la presencia de grupos de fans de la actriz. Y es que esa noche era especial. El ambiente estaba cargado por la tensión emocional del día anterior, multiplicada por el consumo de alcohol y la circulación de drogas. Un cóctel que resultaría explosivo al producirse esa misma madrugada una inesperada redada policial (con nocturnidad y alevosía) en los bares gays del Village. Las redadas policiales eran una constante para los clubes gays de la época. Sin embargo, éstas solían producirse a primeras horas de la noche, cuando la clientela habitual estaba ausente. Era una regla habitual que se saldaba con el pago de la mordida (sobornos y otros pagos habituales a la policía). Ese día, como era habitual, las redadas ya se habían llevado a cabo. Pero en esta ocasión en plena hora punta y de manera excepcional, la redada se repitió, seguramente para amedrentar a gays y transexuales que en cierto modo se habían crecido en los funerales del jueves.

Así pues, la operación sorprendió en un pub, el Stonewall Inn, a trabajadores y a la clientela que abarrotaba el local. Pero esta vez, los pacíficos y sumisos “maricas” se revelaron y propinaron una respuesta violenta a unos sorprendidos policías en operación de castigo rutinaria. En unas pocas horas la revuelta se había propagado por el Village y la ciudad. En el transcurso de los disturbios “Somewhere, over the Rainbow” y los lemas “Judy está aquí” o “Judy vive”, fueron escuchados, gritados y pintados por todo New York. Tanto es así que muchos cronistas del momento no dudaron en conectar la muerte de la actriz con los inmediatamente posteriores sucesos del Village. Sea o no cierta dicha conexión, lo que está claro es que la revuelta del Stonewall fue la primera ocasión en la historia occidental en que transexuales, gays y lesbianas se enfrentaron a un sistema que les perseguía y discriminaba con el beneplácito del Gobierno. Los sucesos de Stonewall son reconocidos, hoy por hoy, como el catalizador del movimiento moderno por los derechos LGBT en el mundo y se conmemora anualmente en todo el mundo por grupos, asociaciones e instituciones.

Tras los disturbios de Stonewall, los gays y lesbianas de Nueva York se enfrentaron a obstáculos de índole generacional, de clase y de género a la hora de intentar formar una comunidad cohesiva. En pocos meses se irían creando colectivos y organizaciones en todo los EEUU. Un año más tarde, el 28 de junio de 1970, en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, tuvieron lugar las primeras marchas del Orgullo Gay que conmemoraban el aniversario de los disturbios. En la foto las estatuas conmemorativas del Orgullo en el Greenwich Village de New York.




LA BANDERA DEL ARCO IRIS Y EL TRIÁNGULO ROSA

La aparición de la bandera del arco iris para identificar la comunidad gay y lesbiana tardaría algunos años más. No será hasta el 25 de junio de 1978 cuando se la vea ondear por primera vez en el contexto del desfile por la Libertad de Gays y Lesbianas que se celebró en San Francisco (EEUU). De ahí que se la denomine también “Bandera de la Libertad”.

La bandera fue concebida por el artista Gilbert Baker quien inspirándose en la canción “Somewhere, over the Rainbow” la diseñó con el fin de disponer de un símbolo que pudiera usarse año tras año en las marchas conmemorativas de los sucesos de Stonewall de 1969. El primer diseño de Baker, estampado y cosido en su propia casa, constaba de ocho franjas de colores inspiradas en el arco iris. No era una idea del todo novedosa, pues el arco iris ya había sido anteriormente utilizado por el movimiento hippie y por grupos defensores de los derechos civiles de los afro-americanos. Sin embargo, lo nuevo radicaba en la inspiración cinematográfica y en que a cada color se le asociaba un componente o símbolo de la comunidad: el rosa para el sexo, rojo para la vida (de ahí el color del lazo en solidaridad con los afectados por el VIH), naranja para la salud, amarillo para la luz del sol, verde para la naturaleza, turquesa para el arte, azul índigo para la armonía o serenidad y violeta para el espíritu.


A finales de 1978 la demanda de banderas se disparó. Fue en ese momento cuando la Paramount Flag Company, ubicada en San Francisco, comenzó a vender una nueva versión con siete colores, eliminado el color rosa por temas presupuestarios. Un año después se inició la producción masiva que se encargó a la misma compañía; en esta ocasión, nuevos problemas de abastecimiento de algunos de los pigmentos necesarios y otros temas de estilo, llevaron a la definitiva versión de la bandera: se eliminó el color turquesa y se reemplazó el azul índigo por el azul real. De esta forma, tras el desfile del orgullo gay-lésbico de 1979 en San Francisco la versión de seis franjas se propagó rápidamente hacia otras ciudades de EEUU (en la foto la bandera LGBT en el barrio de Castro, San Francisco) y, posteriormente, a Europa y Australia, convirtiéndose en lo que hoy es el conocido símbolo internacional de la comunidad gay-lesbiana. Actualmente está oficialmente reconocido como tal por el Congreso Internacional de Fabricantes de Banderas.

No obstante debo hacer mención al símbolo más genuino del movimiento LGBT. Me refiero al triángulo rosa invertido. Este símbolo se difundió durante los años 70, algo más en Europa, pero también en EEUU. Pese a ser desplazado por la bandera del arco iris, el triángulo representó siempre la esencia más política y activista del movimiento. Tanto es así que en 1980, la coalición ACT UP, organización que apoyaba la lucha de los gays contra la pandemia del SIDA, decidió adoptar como símbolo el triángulo rosa apuntando hacia arriba para simbolizar la no discriminación.

La historia de este símbolo nos retrotrae a los campos de extermino NAZI donde cada prisionero llevaba bordado en su ropa un triangulo invertido de distinto color

para designar la razón de su encierro. Los homosexuales hombres llevaron un distintivo rosa, mientras que las lesbianas llevaron un triángulo negro, categoría en la que entraban las denominadas “asociales” para el régimen NAZI. No es raro que el nuestro sea el grupo que más a menudo se excluya cuando se habla de este período de la historia. Tanto es así que no fue hasta 2002 cuando el gobierno alemán resarció a los prisioneros con el triángulo rosa. Para entonces la mayoría ya había fallecido.

En un último apunte quería comentar las cifras de muertos homosexuales en el período nazi-fascista. Si bien un porcentaje importante evitó los campos casándose, o sólo sufrió prisión, se estima que hubo unos 15000 muertos entre los presos del triángulo rosa, con una tasa de mortandad del 60%, una cifra por encima de la media para prisioneros “no judíos”. A éstos hay que añadir los homosexuales que fueron torturados y asesinados por su origen judío, rojo o gitano. Para una introducción sobre el tema os recomiendo que veáis las películas
Aimee y Jaguar (1999) o Bent (1997) con Ian McKellen.

En resumen, retazos de una historia de la Historia que con sus partes más o menos sórdidas y más o menos heroicas, reivindica un sitio en la Historia Global de nuestro tiempo, un sitio que al movimiento gay-lesbiano le corresponde de pleno derecho como movimiento por la igualdad de derechos surgido en la estela del 68, y que sigue en plena vigencia y con un gran trabajo por delante.