¿Por qué a la tauromaquia la llaman arte, cuando quieren decir tortura? Por una Barcelona y Catalunya antitaurinas.

El arte que nos brindó ayer José Tomás en Barcelona es hoy portada en todos los grandes periódicos nacionales. No es para menos. No en vano dicen que José Tomás es actualmente el más grande entre los toreros. No sé si será o no así, pero es cierto que con sólo figurar su nombre en el cartel parece garantía de llenazo, agotándose las entradas a los pocos minutos de ponerse a la venta. Así, tal y como se esperaba, ayer volvió a ocurrir lo mismo que ya ocurriera en 2007: que 18.000 espectadores abarrotaron la Monumental, completamente entregados al embrujo de este matador.

Y es que si el mundo ya se ha vuelto tontuno, por ser fino, con esto del seguidismo de las estrellas mediáticas (no hay más que ver la que se está cociendo en Madrid con la puesta de largo de Cristiana Ronaldo), imaginad si encima, la estrella lo es de la tauromaquia: entonces, además de lo mediático, hemos de añadir los tópicos de “arte” y de “espectáculo español” por antonomasia. Ahora bien, os puedo garantizar que no hay cosa que cuando salgo de España, más me toque las narices, que al decirle a alguien que vengo de Barcelona, me cante loas a los toros y su “arte”: olé, olé y olé. Siempre tengo que decirles que España, aun grande (ahora menos con los AVE), ya no es una: la fiesta de los toros no es una tradición catalana, ni en Catalunya hay una mayoría social pro-tauromaquia. Además, en el caso de los toros, podríamos decir que éstos no son “libres” aunque deberían serlo, al menos en este país del noreste según la legislación vigente. Me explicaré.

A pesar de que haya algunas instituciones y grupos empeñados en mantener lo contrario, lo cierto es que la mayoría social catalana está en contra de la fiesta taurina. Sólo en Barcelona, en 2004, se reunieron 245.000 firmas de vecinos opuestos a la fiesta que forzaron al Plenario de l’Excelentíssim Ajuntament a reunirse para votar una declaración por la que Barcelona se declaraba contraria a las corridas de toros. Aunque esta declaración, apoyada por todos los grupos excepto el PP, no fuera vinculante, al corresponder la competencia a las autoridades autonómicas, el caso es que fue toda una declaración de principios de una ciudad que pretendía sacudirse la caspa de una “fiesta” con la que la mayoría no comulgaba. Pero en 2004 eran tiempos del Fórum de les Cultures y, claro está, era el momento de la “Barcelona compromesa”. Lamentablemente ese discurso quedó atrás, en aras de una Barcelona más turística y presente en los medios, donde eventos como los de ayer, con un mediático José Tomás, son siempre bienvenidos.

En resumidas cuentas y a pesar de nuestros políticos, la mayoría social sigue siendo antitaurina, en el sentido de contraria a la tauromaquia. Tanto es así que esta vez hemos sido más de 180.000 catalanes los que hemos impulsado por la vía de la iniciativa legislativa popular que el Parlament de Catalunya debata y someta a votación, de una vez por todas, el destino de esta fiesta. La cuestión lleva años en el debate catalán. Ya en 2003 cuando se aprobó la Llei de Protecció dels Animals que establecía una amplia protección para los animales domésticos (legislándose contra el maltrato, prohibiendo la eutanasia y los sacrificios de animales (salvo en caso de índole sanitaria) la cuestión e los toros suscitó polémica al no incluirse en el texto aprobado. La Ley fue nuevamente reformada el 1 de enero de 2007, ampliándose el ámbito y los casos de actuación. Sin embargo, tampoco esta vez las corridas de toros se tocaron. Recordando un poco a la Ley del tabaco, ciertos grupos del Parlament (CiU y PSC) temían enajenarse el apoyo electoral de un sector económico que mueve dinero y de cierta parte de la población. Es por lo que los toros dejaron de ser “animales”, para convertirse en (participantes de un) “espectáculo”, aplicándoseles sobre sus astas la excepción recogida en el absurdo artículo sexto de la Ley:

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Article 6 - Prohibició de baralles d'animals i altres activitats

1. Es prohibeix l'ús d'animals en baralles i en espectacles o altres activitats, si aquests els poden ocasionar sofriment o poden ésser objecte de burles o tractaments antinaturals, o bé si poden ferir la sensibilitat de les persones que els contemplen, com ara els següents:
a) Baralles de gossos.
b) Baralles de galls.
c) Matances públiques d'animals.
d) Atraccions firals giratòries amb animals vius lligats i altres d’assimilables.
e) Tir al colom i altres pràctiques assimilables.

2. Resten excloses d'aquestes prohibicions:
a) La festa dels braus (la fiesta de los toros) en les localitats on, en la data d'entrada en vigor de la Llei 3/1988, del 4 de març, de protecció dels animals, hi haguessin places construïdes per a celebrar-la, a les quals s'ha de prohibir l'accés a les persones menors de catorze anys.
b) Les festes amb bous (bueyes) sense mort de l'animal (correbous) en les dates i les localitats on tradicionalment se celebren. En aquests casos, és prohibit inferir danys als animals.

3. Es prohibeix matar i maltractar els animals emprats en produccions cinematogràfiques, televisives, artístiques o publicitàries, o causar-los danys o estrès, de manera que el dret a la producció i la creació artístiques, quan es desenvolupi dins un espectacle, queda subjecte a normes de policia d'espectacles, com poden ésser l'autorització administrativa prèvia. La difusió audiovisual d'aquest tipus de produccions queda restringida a horaris en què no puguin ésser observats per menors i ferir-los la sensibilitat.


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Es decir, que se prohíbe todo maltrato animal excepto, como bien indica el artículo 6.2A “la fiesta de los toros allí donde hubiera plazas de toros construidas antes de 1988”. Eso sí, se prohíbe el acceso a los menores de 14 años (que conste).

En conclusión, en otoño el Parlament de Catalunya decidirá, obligado por los ciudadanos, si los toros pueden ser libres y tienen los mismos derechos que los restantes animales del territorio. Si todo sigue el guión prefijado, CiU y PSC dejarán libertad de voto a sus diputados. De ellos deben salir los votos necesarios para sumarse a IC-EU y ERC con los que prohibir definitivamente el “arte taurino” en Catalunya, puesto que PP y Ciutadans votarán a favor de mantener los Toros.

Mientras hacemos cábalas de qué ocurrirá con la votación, José Tomas saborea hoy las mieles de su triunfo. Según he escuchado esta mañana ayer cortó 5 orejas. A mi cabeza acudían imágenes de los perros y gatos de mis vecinos, amigos y compañeros de trabajo, agonizando, sin entender nada de lo que pasaba a su alrededor, mientras alguien jugaba con ellos macabramente clavándoles dagas, matándolos de miedo, sin posibilidad alguna de escapatoria, hasta que finalmente, una vez desangrados, eran ejecutados con una espada. Me imaginaba a ese alguien después, victorioso, tras haber superado ese duelo tan honorable, tan valiente, tan viril, cortando el rabo y las orejas de los perros y gatos en señal de victoria. Definitivamente no me identifico con ese macabro y espeluznante arte. Definitivamente hay mucha gente cruel a mi alrededor que gusta de la sangre, que siente un placer morboso y sádico en el sufrimiento ajeno. Definitivamente no hay nada honroso en matar a un ser vivo, ya sea por deporte, cultura u otros pretextos de esta índole fuera del ámbito estricto de la necesidad. Y si eso es típicamente español, me conformaré con ser simplemente europeo, o catalán, si es que finalmente los parlamentarios que representan al pueblo tienen a bien dejarse de hipocresías y hacer lo que corresponde, una Ley Justa y ajena a los intereses particulares de un sector.

30 Comentarios:

6 de julio de 2009, 20:17 Sergio dijo...

Fantástico, me ha parecido un discurso genial. Si matar toros es un arte, entonces al igual que la ablación de clitoris es cultura, lo que demuestra mi teoría de que cultura no es sinónimo sine qua non de algo bueno y representativo de un pueblo. Llegados a este punto ya nos podemos hacer un exorcismo de todas las crueldades propias de la "Cultura Española" y poder seguir siendo españoles con la cabeza bien alta, libres de ritos matarifes. ¿no hicieron los ingleses algo parecido con el zorro? Por cierto hoy hoy decía Peces-Barba en el País que ZP había ido muy lejos con la Ley de Sanidad Sexual e Interrupción Voluntaria del Embarazo, imponiendo algunas cuestiones muy impopulares para las que la Sociedad no está preparada. Tendremos que pedirle pues a ZP que prohiba los toros pues es igual de impopular y bastan los mismos reaños.

6 de julio de 2009, 20:39 Koffler dijo...

A mi también me ha parecido genial la entrada, este país de cartón-piedra y gestas imperiales tiende a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio... recuerdo cómo critican que en Corea se coman perros, en fin, yo tengo la esperanza de que algún día se acabará con este sinsentido.

Aprovecho para felicitarte por el blog, es genial, y de paso agradecerte el enlace al mío.

Un saludo

6 de julio de 2009, 22:21 Juan Carlos López dijo...

Un asunto como el de los toros, tan controvertido, no puede tratarse a la ligera. Cuidado: no digo que tú lo hayas hecho. En mi ánimo pesan, por tanto, fuerzas dispares. Dispares argumentos, también. Y es difícil decidir.

Hablas de una mayoría social que, a la postre, es una minoría de 245.000 firmas en Barcelona. Después, de más de 180.000 en Cataluña. Cifras nada despreciables, por otra parte. Hablas de caspa y la caspa cae sobre Goya, Cossío, Lorca, Alberti... ¿Quieres que siga? De modo que algo de arte habrá en la fiesta y no hace falta que lo diga yo. Y, también, mucho de rito social casposo, es verdad, por seguir utilizando tus palabras.

En política catalana prefiero no entrar, entre otras cosas porque no estoy informado como para ello. Aunque en los movimientos de piezas de algún partido me da que pesa más una posición antiespañola que antitaurina.

¿Es algo cruel? Desde luego que sí. Y no vale el argumento que esgrimen muchos aficionados: la casta, y no sé qué narices, se perdería, cosa que, por otra parte, es seguramente cierta. Tampoco sirve el del estrés que sufren las reses que comemos al matarlas. La segunda crueldad no es ni más ni menos cruel que la primera. Como tampoco puede considerarse como inocente la selección que se realiza con, por ejemplo, perros y gatos para que en casa de tus vecinos, de los míos o en la nuestra haya un hermoso ejemplar de angora o de pastor alemán al que tratamos como a uno más de la familia. Aunque es cierto: no hay nada honroso en matar a un ser vivo, como tampoco nos honra correr a legislar a favor de los animales y andar o caminar para legislar a favor de los hombres. Lo uno tendría que ir emparejado con lo otro.

Hay algo en el comentario de Sergio con lo que estoy completamente de acuerdo: la cultura (habría que definir o redefinir el concepto, quizá) no nos hace necesariamente buenos.

Ahora viene la respuesta del millón, es un decir, a la siguiente pregunta: “Tú, entonces, Juan Carlos, ¿qué opinas?”. Habría que abolir o suprimir la fiesta tal y como está concebida. Pero, para ello, se necesita una mayoría social real. No me parece buen camino, entonces, hablar, por ejemplo, de crimen, pues cosas tanto o más monstruosas suceden con nuestro consentimiento ignorante o nuestra omisión.

Buen artículo, Santi. Ya ves que me he visto obligado a razonar.


PS.: Mira cómo son las cosas... He borrado el comentario por una preposición.

6 de julio de 2009, 23:34 Jose dijo...

Muy buen artículo. Yo me declaro anti-taurino totalmente, y no es de ahora, siempre el "arte de la fiesta" me ha parecido algo sanguinario y cruel.

Saludos y buena semana.

7 de julio de 2009, 0:48 Lobogrino dijo...

Nunca (me lo empecé a plantear a la tierna edad de 5 o 6 años) he entendido:
1- Porqué se consideraba divertido ver a un animal sufriendo y muriendo.
2- Porqué la tortura y muerte indigna de un animal era visto como un "acto cultural".
3- Porqué la tortura y muerte indigna de un animal se asociaba como característica definitoria al país en el que vivo.

Con el tiempo no he entendido la doble vara de medir que prohibe "fiestas" en las que se arranca el pescuezo a un pollo cogando de una cuerda o se tira una cabra de un campanario mientras que se sigue ensalzando la aberrante tortura sacrifical de un toro. ¿Tiene "más dignidad" un toro que un pollo o una cabra. O resulta que tiene menos y por eso lo tratan de esa manera? ¿Qué nos han hecho los toros a los españoles para que tengamos que torturarlos y matarlos así?..

Nací y me crié en un pueblo de Galicia hace treinta y seis años (no en la Prehistoria, ea). En casa teníamos animales para el consumo. En las fiestas se mataba algún pollo o algún conejo para hacer un excelente guisado con el reunirnos toda la familia. Criábamos dos cerdos durante el año destinados a ser sacrificados para abastecer de comida a la casa durante el año.
Nunca olvidaré a mi padre antes de matar un conejo o un pollo. Lo cogía con cuidado, con respeto incluso. Me explicaba como había que matarlo para que sufriera lo mínimo. Siempre tuve la sensación que en el instante previo al anestésico golpe le pedía perdón.
Mi madre lo hacía abiertamente con los cerdos que había criado con muchísimo trabajo desde que nacían. El día de la matanza, en el momento que el matarife clavaba el cuchillo en el cuello del animal, ella se escondía en su habitación para no oír los chillidos. Cuando el ruido terminaba aparecía con los ojos húmedos: convertir el cadaver de un enorme cerdo en chorizos y alimentos varios que duren un año entero es un trabajazo de aúpa. Pero había que hacerlo. Aquellos animales, tan dignos como nosotros, eran los que nos daban su cuerpo para que el nuestro no pereciese. Había que tratarlos con respeto.
Por eso mis padres a día de hoy siguen sin entender que haya gente que se deleita con el sufrimiento y la muerte de un animal.
Y eso fue lo que me educaron. No había, en mi caso, historias políticas ni raras de ningún tipo que se me puedan recriminar. Era simple sentido común.

Y por el más simple sentido común tengo claro (como desde los 5 o 6 años) lo que hay que hacer con la mal llamada "fiesta nacional": impedir que se hagan, prohibirlos, derribar las plazas de toros o convertirlas en algo útil, definir a los toreros (en lugar de héroes) como lo que son: "asesinos cobardes".
Es muy muy sencillo terminar con ese problema: sensatez y sentido común.
Llevo 36 años esperándolo. Espero no morir de viejo sin haberlo visto.

*- Por cierto Santi: como que "me debes" un correo y eso...
Un abrazo.

7 de julio de 2009, 0:51 Juanjo dijo...

Querido Santi,

Antes que nada quiero felicitarte por este tremendo post, has sabido defender tus ideas muy bien documentadas, aunque esto no es nada nuevo en tí. Pero siento discrepar un poco sobre el tema.

Durante años he sido seguidor apasionado de lo que aquí llamamos "bous al carrer", aunque sí he de reconocer que a ver una corrida de toros sólo he ido una vez. Es más violento.

Y sí, estoy en contra del maltrato de los toros, pero también entiendo que de no estar la fiesta nacional muchos de esos toros no nacerían y no serían criados. Aunque sé que esto no justifica el maltrato.

El caso, y no me lío más, es que pienso que forma parte de nuestra tradición más arraigada, y gustará más o menos a la gente, pero está ahí, y hay sectores muy importantes que se resistirían a quedarse sin los toros (no es mi caso), por no olvidar que genera empleo y mueve una parte de la economía sustanciosa.

No obstante, no te descubro nada que seguramente ya habrás oído, y por ello te digo, que respeto tu opinión, que a temporadas es también la mía. Sólo que en este tema soy un poco "veleta", según me pillan...

Un abrazo amigo.

7 de julio de 2009, 0:56 marqus dijo...

Coincido con Sergio en que te ha salido un artículo muy bien presentado. Y también coincido con Juan Carlos en la idea de que, bueno, algo de "arte" habrá. Aparte del bombo que se le da a ciertas figuras, como José Tomas, considero que, por ejemplo en éste, hay "algo" (llámese arte) que hace que valga la pena ir a verlo. ¿Pero qué pena es la que vale? ¿De verdad ese arte, que generalmente va de la mano de una supuesta valentía del torero, vale el sufrimiento de un animal? ¿No podría el torero mostrar ese mismo arte sin hacer que el animal sufra?

Y un apunte, creo que no todo el protaurino es caspa, aunque toda la caspa sea protaurina.

Besos

7 de julio de 2009, 1:59 Pharpe dijo...

Personalmente y después de leer todos los comentarios, pienso que los toros podría tener algo de interesante si sólo fuera darle capotes (marearlos para que nos entendamos), aún así no me gustan ni los toros como arte y desde luego las torturas sean contra quién o que sean no dejan de ser algo deleznable a mí entender.

Ahora bien, entiendo que haya gente que le guste y lo puedo respetar, espero que ellos también respeten mi opinión.

Saludos

7 de julio de 2009, 2:21 Anónimo dijo...

Es cruel.
que genera dinero y puestos de trabajo... además de cruel es vil, porque el dinero es lo que valora todo y en este caso le da gran valor y prestigio a la crueldad.
La sociedad es terriblemente imperfecta por culpa de que todo se mide en moneda,luego malgastamos saliva en hablar de valores...pa na. La gente es practica y en el fondo sabe que se vive solo una vez. Enseñanza primordial: todo se mide en moneda, y aqui vivo yo punto.La diferencia unicamente reside en el valor que nos damos a nosotros mismos pensemos como pensemos, y claro ya se invierte mucho en la falta de autoestima. Sigo pensando lo mismo, vivir cuesta. Así que como voy a tener tiempo yo de invertir mi tiempo pensando en ese pobre cabronazo qeu no sabe hablar para gritarnos lo hijos de puta que somos por pasar la tarde con su dolor cuando yo mismo soy el aunque sin sangre evidente.
Mirandolo a el no veo mi situación y cuando me doy cuenta es cuando percibo la indiferencia de mi entorno.
De esto nos damos cuenta cuando nos metenmos en 40 ó 50 tacos y ya esa edad esta mal vista así que da igual lo qeu digas o lo qeu te pase.
(Pues creo que hay padres que llevan a sus hijos de 10 años a las corridas, si esta prohi bido me parece un pequeño acto bien hecho)

7 de julio de 2009, 11:05 Markos dijo...

Estoy completamente de acuerdo con lo que cuentas y además que bien lo has contado.

Como de costumbre, sólo tengo que decir que el hecho de que algo esté puesto en un papel, me refiero a la ley que discrimina a los toros (al animal), no debe ser tomado como un dogma de fé. Si está mal se cambia y listo.

Un abrazo

7 de julio de 2009, 12:50 Francisco Galván dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Santi. es un espectáculo cruel y no tiene nada de artístico por ningún lado. Es cierto, como dice Juan Carlos, que basándose en el mundo taurino, muchos artistas crearon arte (Goya, Cossi, Lorca Alberti...). Pero el arte está en sus obras no en el espectáculo en sí mismo.
Goya también hizo arte de unos fusilamientos.

7 de julio de 2009, 13:10 Agüelo Dámaso dijo...

Lobogrino, ese relato de cómo asesinábais al gorrino en tu casa ha deprimido a mi Chopenagüer y se ha ido a la cama. Es la primera vez que sucede. Jamás deja el internés antes de medianoche.

7 de julio de 2009, 13:18 Pecorilla dijo...

Bueno, en Madrid la ley recoge una excepción que no considera la cerveza y el vino bebidas alcohólicas sino productos alimenticios.

A mi no me da asco la tradición del toreo en sí misma, que me parece repugnante, sino la doble moral que rodea el asunto asunto.

7 de julio de 2009, 15:05 Santi dijo...

Estoy alucinado por la cuantía y extensión de vuestros comentarios, así que iré por partes y más porque los he visto ¡¡hoy!!

@ Sergio. Sabes que estoy completamente de acuerdo así que no tengo mucho que añadir. Si los ingleses hicieron lo del zorro, aquí podría evitarse derramar la sangre de un Toro. Quizá en vez de cargarlo sobre Zapatero, se podría empezar por Montilla, a ver si de una vez concluye algo el pobre.

@ Koffler, muchas gracias y tu blog sí que es una pasada. Lo descubrí por Indiana 40. Sí, yo creo que el fondo del discurso es el mismo: perros, ablación, toros... Lo que me lleva a Juan Carlos...

@ Juan Carlos, gracias por lo de buen artículo. Quizá he pecado de "provocador", pero tras soportar todo el día de ayer el Josetomasismo en toda la prensa y radios habituales, de izquierdas, decidí que había que llevar la contraria, aunque sólo fuera para “denunciar” el endiosamiento.

La mayoría social de la que hablo no son obviamente esos 180.000 - 245.000. Esas son las firmas recogidas de los que han participado en el hecho de querer prohibirlo. Yo hablo de cifras más elevadas. Según una encuesta de este año que he leído y que no consigo encontrar, los aficionados a los toros en Catalunya son el 10% de la población, el 56% se muestra contrario a la fiesta y el resto es indiferente, o no sabe... Que la tauromaquia se prohíba no contaba con tanto apoyo y sólo el 43% creen que lo deben prohibir, aunque ojo, sólo el 23% consideraba que no debía prohibirse. La mayoría no se pronunciaba... Esa es la mayoría social a la que me refería.

Está claro que aquí además el tema adquiere tintes nacionalistas pero no creo que sea el caso discutirlos. Ya sabemos todos cuáles son aunque dejo la pregunta: ¿Cómo existiría una España sin Catalunya? Es decir, si España es la suma de Castilla y Catalunya, puede haber una sin la otra?

En cuanto a lo del arte, estoy con Paco en que el arte es lo que ellos hacían y no el hecho en sí. También Van Gogh pintó una corrida en Arles y hay más ejemplos, claro. Pero los tiempos han cambiado, Juan Carlos. Ya no se utilizan las "plazas de toros" para luchas entre gladiadores porque a la vida humana se le ha dotado de una dignidad y unos derechos universales. Del mismo modo, nuestra sociedad está mejor informada y somos más sensibles respecto a los animales. Por eso, no entiendo por qué se hace una ley donde al sujeto, al "animal", se le define como un ente sensible que sufre, y luego se hacen excepciones con los toros (¿acaso no son ellos animales?) Lo mismo se podría decir de la caza (con todos los pájaros que asesinan a tiros en España en la pasa otoñal y que vienen de países socios del nuestro donde precisamente están protegidos)

Creo además que de no haber existido el Franquismo haría tiempo que los toros habrían pasado de moda y al menos aquí, ya no existirían.

Igualmente, la selección del perro y del gato responde a ese espíritu de provocación, como bien dices, nada inocente pero creo que ejemplifica lo que para muchos significa el amor a un animal como ente sensible que además es “dueño” de nuestras vidas.

Tengo que decir que aplaudiré si en este territorio queda prohibido porque podré decir a aquel extranjero cuando me pregunte que eso no ocurre en mi ciudad porque la mayoría decidimos que ya teníamos suficiente. Tampoco es para rasgarse las vestiduras, no tienen más que coger el AVE y se plantan en San Isidro.

Fin de la primera parte.

7 de julio de 2009, 16:20 La eterna centinela dijo...

Antes de que me manden a mi al coso, voy a poner un comentario, que sino luego me critican.

Estoy de acuerdo con Juanjo en lo que se refiere a que si desapareciera la Fiesta Nacional estos animales dejarían de existir; y no es que esté a favor, me considero una ignorante en el tema, sólo sé que a parte de lo que se ve por la tele, detrás hay muchas cosas más, y es un negocio que mueve mucho dinero, y mucha, pero mucha gente vive de ello, en fin... ahi queda mi comentario.

7 de julio de 2009, 21:05 Santi dijo...

Sigo contestandoos por si os animáis a replicar (y no va por nadie ;-)

@ José gracias por este comentario y otros. me alegro que te guste lo que escribo. Para mí es un honor y un placer encontrar gente LGBT bloguera y comprometida.

@ Lobo, por supuesto que te debo un e-mail. Ya me tomé nota, mañana te cuento.

De tu historia sólo puedo decir que me ha recordado a las que me explica mi madre sobre la matanza. Claro que eran otros tiempos, pues no hace 36 años, sino 70 y pico y mi abuela siempre tuvo más sangre fría a la hora de retorcer un pescuezo. Supongo que es lo mismo que le decía a Juan Carlos acerca del cambio de tiempos y sensibilidades. No creo que mi madre fuera ya capaz de retorcerle el cuello a un pollo. La sensibilidad con los animales es algo que nos va calando.

Respecto a los toros la conclusión a la que llego es la misma. Las Arenas de Barcelona ahora será un centro comercial (si no acaban en ruinas). Del mismo modo, la monumental podría quedar para circos, conciertos y meetings y el que quiera toros, que se monte en el AVE. Total, ¿no han pagado 1000 € en la reventa para ver al Tomás?

Hoy me toca hacer cena e Internado... Luego sigo. Besos. De verdad qué ilu me hace que os paséis por aquí.

7 de julio de 2009, 23:19 Pecorilla dijo...

Lo de que España es la suma de Castilla más Cataluña es la gilipollez más grane que he escuchado en mucho tiempo.

Creo que conozco suficientemente bien cuales son las corrientes de sentimiento mayoritarias en Cataluña porque por trabajo he vivido allí ocho años y creo que una parte importante de la población catalana quiere ser española.

Los nacionalismos tienen un peso específico mucho mayor que el que les corresponde por la catidad de habitantes de dichas ideologías cada voto de un habitante de una ciudad poblada vale más que un voto de un habitante de Madrid o de Barcelona.

Por otra parte España es suma de Cataluña y Castilla, pero también de Aragón, Galicia o Canarias, que nadie se acuerda de los canarios excepto para ir de vacaciones a ñas islas afortunadas.

8 de julio de 2009, 12:26 Rudy Spillman dijo...

Santi, sólo deseo expresarte que me has hecho el día con este magistral artículo, además de lograr quitarme de esa terrible soledad en la que siempre me he sentido respecto del tema. Admiro y quiero profundamente a España, su sociedad y toda su gente, le encuentro tantas virtudes que mi limitada mente no puede procesar y comprender de qué manera completamente incivilizada encaran el tema de las corridas de toros, siendo a la vez la sociedad más solidaria en el mundo, a mi entender, pero sólo respecto de la misma especie. Una verdadera pena.
Un afectuoso saludo y gracias por esta entrega.

8 de julio de 2009, 14:49 Santi dijo...

Empiezo por el final

@Pecorilla. Gracias por tus dos comentarios. Creo, sin embargo, que con tu segundo comentario has llegado a conclusiones que no eran las pretendidas por mí en la pregunta (que no afirmación) que planteé más arriba. Quizá me debería haber explicado mejor, aunque tampoco lo que he dicho acerca de la creación de) España como la suma de Castilla y Catalunya no es a mi juicio ningún disparate que no pueda justificarse.

España es la suma de muchas cosas, como tú has dicho, pero a lo que me refería en el comentario superior es a ese momento durante la transición de los estados medievales al Estado Moderno, o sea a un tema de la historia pura y dura de este país y no al ahora (en Canarias, por ejemplo, por aquel entonces se practicaba la encomienda de guanches y su esclavitud, lo que les llevó a la práctica desaparición como pueblo y tampoco formaba aún parte de la Corona de Castilla). Hablo de esa época al referirme a que España es la suma de esos dos "motores", Castilla y la Corona de Aragón, aunque estrictamente yo he dicho Catalunya por muchas razones que también puedo justificar pero que ahora no vienen al caso.

Lo que le decía a Juan Carlos es que considero difícil la existencia de España tal y como se concibió, sin esa Catalunya. Del mismo modo que el nacionalismo catalán debería considerar que Catalunya es también España, puesto que el Estado resultante fue una suma de ambas realidades, aunque Castilla llevara la voz cantante. Quizá fue por eso que en el momento en que Portugal y Catalunya tendieron a separarse de la Monarquía de los Austria, en tiempos de Felipe IV, éste no dudó un segundo en cuál era el objetivo prioritario a salvaguardar...

De lo que dice de la sobrerrepresentación de los Nacionalismos estoy completamente de acuerdo, si se aplica al ámbito General. Si se aplica a la escala municipal o incluso autonómica la cosa no es tan fácil. Que debe cambiarse la Ley Electoral y favorecer a partidos como IU-IC con millones de votos y nula representación, pues claro, pero la culpa no es tampoco (sólo) de los partidos nacionalistas, sino de los 2 grandes partidos que se han acomodado a una Ley que les beneficia.

8 de julio de 2009, 15:07 Santi dijo...

@ Juanjo, querido amigo, tu segundo párrafo me ha recordado muchísimo a las discusiones que tengo con mi padre al respecto. Mi padre es aficionado a la “fiesta” taurina, aunque yo la deteste. El punto muerto llega con el tema de la crianza. Según el argumento de mi padre, estos animales disfrutan de una calidad de vida superior a la de los animales estabulados, cosa que puede ser cierta, sin duda. Sin embargo, yo creo que la crianza específica de los toros de lidia que en definitiva responde a este objetivo comercial (que de no existir haría peligrar la propia especie), no puede ser el argumento para un maltrato colectivo y sanguinario, ni para el doble juego político. Creo que la Eterna Centinela va por ahí también (que menuda es) y también podemos añadir el dinero que mueve el tema y la gente que vive de ello, cosas que decís los dos.

Quizá el punto intermedio fuera lo cultural en sentido estricto. Hacer lo que dicen Pharpe y Marqus, mantener el tinglado sin matar y sólo darles capotes. El problema es si al público aficionado a la fiesta taurina le gustaría ese enfrentamiento sin sangre ¿Sin picas, con banderillas que no causaran dolor, sin estoque? Yo creo que no lo permitirían porque parte de ese espectáculo va asociado a la sangre… Y es como dice anónimo cruel. Por cierto @Anónimo muchas gracias por tu comentario.

@Agüelo joroba no te me entristezcas. Mira que como dejara a Chopenagüer a solas con mi madre y sus historias de la matanza y la competición de mi abuelo y de su hermano Ginés por el cebe del gorrino, acababas por no entrar más en mi blog :-(

Y @Markos, @Paco y @Rudi muchas gracias por vuestros comentarios. Me alegro que coincidamos en esto aunque la coincidencia con Paco y Markos ya la esperaba. No creo que el toreo sea ARTE en ningún caso, ni siquiera en el de José Tomás. También espero que si se hace una legislación global (en este caso autonómica) para la protección de los animales, sea para todos, y no se haga con los toros algún tipo de segregacionismo a lo afro-americano en los 60.

8 de julio de 2009, 15:31 Juanjo dijo...

Y no olvides Santi, que sin picas, banderillas o estoque, el toro estaría mucho más bravo, y el torero no se atrevería a ponerse delante.

A mí, una corrida sin sangre me parecería mucho mejor.

Un saludo amigo.

8 de julio de 2009, 17:12 Agüelo Dámaso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
8 de julio de 2009, 17:13 Agüelo Dámaso dijo...

Tienes razón, Juanjo, donde este una buena corrida que se quiten los toros

8 de julio de 2009, 18:36 Santi dijo...

PD. Una entrada complementaria ideal aunque no va de esas corridas sino de las del tema... ;-)

9 de julio de 2009, 10:02 Juan Carlos López dijo...

Este va sobre perros y gatos. Parece un digresión; pero, en el fondo, no lo es tanto.

Había entendido la provocación, Santi. Como también fue provocador mi comentario a este respecto. Se selecciona a perros y gatos para convertirlos en ese "dueño" sensible de nuestras vidas. Naturalmente, la selección, que no me parece muy natural, no desemboca en la muerte del animal. Pero, ¿por qué no un perro o un gato mil leches convertido en "dueño", etc.? Dirás que para ti sería lo mismo; pero, probablemente, no lo fuera para muchos que aman "a un animal como ente sensible".

25 de julio de 2009, 11:36 kissu dijo...

A ver si se consigue algo a nivel no sólo de Catalunya, sino de toda España.
Ahora hay que eliminar también el terror fuera de las plazas, en múltiples fiestas en pueblos y ciudades con el toro como víctima.

28 de julio de 2009, 15:17 Santi dijo...

Sí, Kissu, esperemos que así sea. En octubre habrá que estar al quite con los diputats...

22 de septiembre de 2012, 8:52 carlos castro dijo...

Argumentos que justifican la abolición de la tauromaquia.
En principio debo partir señalando que las costumbres han nacido atendiendo a una función social de armonía y socialización de los pueblos que aporte a integrarla, una costumbre que no aporta ese fin y que por el contrario se atiende a sí misma per se, desligándose de su finalidad social y que divorcia al pueblo en conflicto de pensamiento y sentimiento, se convierte trastornada en una tradición por lo menos sui géneris, que sólo se sostiene en que está pasando de generación en generación llegando a una nueva generación que ya se le enfrenta discutiendo su justificación y vigencia. Ergo la tauromaquia es una “tradición” sui géneris .
Es necesario conocer que por cultura entendemos que es toda aquella creación humana que fundamenta la vida material y espiritual de una sociedad, y en ese sentido las sociedades cada vez mas civilizadas y globalizadas subyacen su cultura espiritual y material (arte, costumbres, ciencia etc.) sobre valores supremos que van cambiando a medida del tiempo y que determinan la vigencia de sus tradiciones, folklore, arte y ciencia que constituyen la cultura de un país, siendo esto así, una tradición que enfrenta sentimientos y pensamientos de un pueblo que discute su vigencia ya deja de ser cultura y se convierte en una pseudocultura, así la tauromaquia no atiende tampoco a la naturaleza del concepto de cultura representativa de una país.
Es importante recordar que la libertad de unos termina cuando comienza la libertad de los demás, esto es decir, la libertad de festejar el maltrato de una vida, gozando mórbidamente de una orgía de sangre dolor y muerte del animal, termina exactamente cuando comienza la libertad y la dignidad de los demás quienes somos turbados en nuestra calma, afectados por el dolor del animal, heridos en nuestras susceptibilidades por el conocimiento de tamaña barbarie, exacerbados en nuestros ánimos y en nuestra paz por el hecho de saber que públicamente se está torturando a un animal al que no nos es posible estar ajenos pues la tortura a un animal daña nuestros sentimientos morales y éticos, turba nuestra voluntad de poder desdeñar o estar ajenos al dolor y esto trastoca los valores supremos que inspiran nuestra libertad de repudiar la tortura, pues con estos espectáculos y el conocimiento cierto de o que pasa ahí se inflinge lesiones a nuestros sentimientos morales, la tortura está proscrita por los fundamentos de nuestras leyes y no debería haber excepciones por justificación pseudoartística, la libertad de los taurinos termina cuando con ella transgreden los sentimientos de los pueblos, la paz de la sociedad, turbando el sosiego, la dignidad pública, la tranquilidad emocional de vivir en una sociedad con valores supremos que si nos identifiquen más humanos y sensibles al dolor y a la muerte.

22 de septiembre de 2012, 8:52 carlos castro dijo...

Respecto de las justificaciones económicas que se sostiene en que estos espectáculos generan un movimiento económico y que da trabajo a mucha gente y que involucra todo un engranaje de actividades que se viven de estas costumbres, es preciso recordar que toda tradición como actividad cumple una función económica y consume recursos para el desarrollo del producto (el espectáculo), es en este aspecto donde me detengo para sostener que al abolir la tauromaquía, no significa que los recursos que consume el desarrollo de esta actividad se habría perdido, lo único que habría pasado es que los recursos sufrirían un reacomodo más eficiente en el tráfico de la economía de una sociedad; por ejemplo, las personas que gastan sus 50 euros para saciar su mórbida aplacía de ver torturar a un animal, no significa que ya no gastarán ese dinero, solo importa que ahora lo gastarán en otros productos cualesquiera, no significa que el empresario que produce estos eventos perderá todo lo que ha amasado en eventos anteriores, solo significa que si tanto le interesa la cultura de su país, tendrá que invertir escogiendo de la palestra de tradiciones una que le interese, beneficiadas entonces otras tradiciones sobre las que se invertiría, o si tanto le interesa la ganadería pues ahora tendría que comprar más toros e incluso vacas para matarlos pero ya no por placer de su público sino para satisfacer una necesidad de comida que demanda el mercado, la abolición de la tauromaquia no significaría que ya se habría perdido el recurso humano de los toreros, solo significa que ahora éstos tenga que interesarse por una carrera profesional o una actividad económica distinta que aporte a la real cultura o ciencia de su país.
En consecuencia una tradición que enfrenta y polariza a un pueblo que ya discute la vigencia de una actividad sui géneris pseudocultural, y que ya no representa abanderada la cultura de un país cada vez más global y civilizado, y que se descubre muy costosa y despilafarradora de recursos que son cada vez más escasos, debe de ser abolida para que gane la sociedad, la verdadera cultura representativa de un país, para que regrese la armonía a los pueblos, para que se contribuya en algo a la mejor eficiencia de los recursos en la economía de una sociedad.

Nada se dice del arte porque a la tauromaquia le es por demás impropio.