Mujeres con burka y sus señores en vaqueros.

Basta con echar una ojeada a los textos sagrados de las principales religiones para darse cuenta que, en su orden de prioridades, la mujer ocupa el escalafón situado entre el hombre y las cabras, en un régimen de posesión o de servidumbre del hombre, o lo que es lo mismo, de pseudo-persona. Mención específica merecen aquellas religiones de origen semita que emanan del Antiguo Testamento: como la Cristiana, Islámica y Hebraica; religiones que pese a beber de las mismas fuentes y adorar al mismo Dios, han basado su existencia en acentuar sus diferencias, hasta el punto que, fomentando enfrentamientos fratricidas, han hecho de este mundo, y en concreto de Europa y del Mediterráneo, un lugar mucho peor para la convivencia pacífica, algo que, paradójicamente, alientan en sus principios teóricos. Curioso.

Pero volviendo al tema del que me quería ocupar, ya desde sus inicios, una de las funciones principales de las religiones del Antiguo Testamento, las mismas que adoran al mismo Dios (¿y por qué no, Diosa?), ha sido la de apuntalar la sociedad patriarcal, reforzándola una y otra vez en detrimento de la mujer, ese ser vil que pervirtió a Adán o que, por ejemplo, debe ser lapidado en caso de ser sorprendido en acto de infidelidad a su señor dueño. Durante los más de 2500 años de existencia de las religiones del Antiguo Testamento, quizá tan sólo la herejía (del Catolicismo) luterana ha hecho un intento serio y duradero de menoscabar esta concepción secundaria de la mujer en la religión, elevando su estatus al rango de igual al hombre, al rango de ser humano pleno. El resto de esta familia mística mal avenida, en mayor o menor medida, mantiene inalterable el rígido ordenamiento hombre-mujer-cabra.

De entre todas ellas, justo en el extremo opuesto al Cristianismo Luterano, encontramos el Islamismo. El Islam, a pesar de todas sus diferencias internas, sus familias y sus sectas, a veces incluso opuestas entre sí, tiene en común una cosa, la subyugación de la mujer al hombre. En ese sentido quería aportaros un minúsculo dato que al ser tan evidente o vistoso, seguro que muchos de vosotros ya lo conoceréis.

Hace un par de meses disfruté mucho con un relato de viaje de
Francisco Galván. En uno de sus puntos, abordaba sus sensaciones sobre las mujeres del burka o burqa visibles en todos los rincones de Londres. Se trata de aquellos seres anónimos que deambulan por las ciudades, cuya vida pública se mueve en el más completo secreto (sin miradas que las penetren, sin muestras externas de sentimientos, no hay nada), guardado por la opacidad que sus atuendos les proporcionan. Os reproduzco a continuación el fragmento:

"Lo más chocante y perturbador es la gran proliferación de mujeres que usan el burka. Las ves por la calle, en los hoteles, en los comercios, moviéndose despacio como fantasmas negros. Es difícil hallar algún lugar en el que tu mirada no se tropiece con una de estas mujeres. Salvo en los restaurantes, están por todos lados. Solas o acompañadas de sus maridos/dueños; a veces en grupos. Ricas o pobres, afincadas en Londres o haciendo turismo.

Hace cinco años, por el recuerdo que guardo, no era fácil verlas. El proceso de radicalización islámica ha sido brutal en este tiempo".

¿Londres, Roma o Copenhague? En realidad Viena. Dos fantasmas acompañan a un niño y al señor, ataviados estos a la manera beduina. ¿Cultura, religión o pose?

Ellas, esas mujeres fantasma, tampoco conviene olvidar que muchas son militantes convencidas (quizá más por incultura que por verdadera fe, pues no me imagino a las legendarias Fátima o Aisha precisamente sumisas y encorsetadas en sus burkas), son las mismas que durante años, he visto a lo largo de mis viajes por Europa, ya sea en Berlín, Viena, Copenhague, Bruselas, Múnich, Ámsterdam, Roma, Londres o París. Pero también aquí, en la costa, o en los aeropuertos, en Madrid o en Barcelona, pueden verse.

Dos mujeres del burka de compras en una céntrica calle de Múnich. A su lado una familia alemana las repasa quizá como algo exótico, quizá con pena.

Pero lo que más llega a enfurecerme, aquello que logra remover mis tripas hasta el punto de encolerizarme, es cuando la mujer, en muchas ocasiones una chica joven en la plenitud de su belleza, se pasea con sus cómodos chadores, niqabs o burkas en presencia (custodiada) de su marido (dueño o señor). Y mientras, éste, se la mira desde otro plano completamente distinto, convertido en algo así como el más ridículo de los exponentes de la moda made in America, luciendo gorra, T-shirt de marca, jeans, deportivas Nike, gafas de sol Ray-Ban, reloj suizo y cinturón D-G. Un contraste entre vulgaridad y esclavitud, entre globalización y medievalismo, entre un mundo y otro mundo completamente distintos. Algo contradictorio y ridículo que me lleva decididamente a pensar que si esa norma emana de una religión, la islámica, la mujer es efectivamente un eslabón dislocado del de persona.

Esta imagen, como la de esta fotografía tomada en París, (podría ser cualquier otra parte) es algo que seguramente habréis visto ya en más de un ocasión, aquí o allá, en cualquiera de vuestros recientes viajes o incluso en vuestras ciudades. No puedo dejar de preguntarme si será cierta aquella afirmación que hacía Francisco sobre que “el proceso de radicalización islámica ha sido brutal en cinco años” o si bien, realmente el islamismo público es tan sólo una pose que muy pocos, y muy pocas (de pronto me viene a la cabeza la genial Hassiba Boulmerka), se atreven a contestar, se atreven a combatir en público.

Me pregunto igualmente ¿qué tipo de justificación folclórica, cultural o identitaria pueden esgrimir entonces aquellos que justifican el chador, el burka, el niqab o el hiyab (velo) para las mujeres, en función de normas como las que emanan de la Sharia, de casi 1400 años de antigüedad? ¿Qué tipo de supuesto integrismo, fundamentalismo, rectitud, o comportamiento basado en unos cánones o normas religiosas (llámesele como se quiera) es ese que convierte al hombre en un rapero pijo de cualquier arrabal de una ciudad estadounidense, mientras que ellas no pasan de meras monjas con la clausura a cuestas, en pleno espacio público? Voy más allá: ¿deberían intervenir las autoridades europeas y obligar a las mujeres que deambulan en suelo europeo a quitarse estos atuendos que tanto nos denigran a aquellos que tenemos una mínima conciencia de la dignidad de la persona y sus derechos? O quizá, ¿deberían impulsarse programas de educación en igualdad para ellas, y sobre todo para ellos, de obligada asistencia y cumplimiento? ¿Es conveniente hacer algo? o ¿es mejor llevar la libertad de credo hasta las últimas consecuencias, a pesar de que por el camino se vayan quedando un montón de mujeres, algunas convencidas, muchas otras -las más- obligadas?

Muchas mujeres cubiertas por un simple pañuelo o hiyab (velo) en el famoso mercado turco de Berlín. En la capital alemana, de momento el hiyab se impone a chadores, niqabs y burkas entre las creyentes.

Pero, sobre todo, ¿realmente alguien en su sano juicio puede creer que a Dios, o a Diosa, allá donde esté, realmente le importe que una pobre anciana o una chica de veinte años, pueda lucir sus arrugas, o sus tersos pómulos, en cualquier avenida céntrica de una ciudad del mundo?

23 Comentarios:

2 de octubre de 2009, 19:47 Francisco Galván dijo...

Santi, en primer lugar gracias por citarme. Ya veo, por lo que cuentas, que la "moda" del burka, chador, velo o como se quiera llamar, se extiende por todos los países occidentales.
Tu pregunta final es interesante: ¿debemos permitir que vayan así por nuestras ciudades? El cuerpo me pide contestar que no. Cuando una mujer extranjera va enseñando las piernas en Arabia Saudí, la policía le pega con una vara en las piernas (Conozco alguno caso), tienen prohibido conducir y otra serie de restricciones. ¿Debemos aplicar aquí lo que ellos aplican allí? A los musulmanes se les llena la boca al exigir sus derechos aquí, pero los niegan allí a los occidentales. Aplican la ley del embudo.
A mí no me molestan los fantasmas (solo en la medida en que simbolizan la sumisión femenina). Que vayan como les parezca.
Lo que habría que hacer es una campaña en todo el mundo para quitarles la venda de los ojos: que no hay Dios, ni Alá, ni Yavé ni hostia bendita. Que están siendo "timadas" por sus hombres, quienes, por otro lado, son de manos ágiles a la hora de toquetear a las mujeres occidentales en cuanto se descuidan (y sin que se descuiden)

3 de octubre de 2009, 1:29 Juanjo dijo...

Como tú lo has dicho todo, me limitaré a contestar a tu pregunta. NO. NO LE IMPORTA.

Un abrazo Santi.
Genial el artículo.

3 de octubre de 2009, 11:26 ANITA dijo...

Hasta hace poco hará dos meses nunca había visto un burka en directo como yo digo. Me quedé impresionada del atuendo, donde vivo es la primera mujer que viste con burka. Toda de negro y solo un red como visión al mundo, estaba comprando en el supermercado y vigilante un hombre el cual su atuendo distaba mucho de ella, totalmente moderno y actual.
Ella llevaba una cesta cargada y el se limitaba a echar mas cosas dentro.
Todo el mundo nos quedamos mirando al ser tan inusual ver esto por aquí. Si hay mujeres con velos y vestido anchos diversos. Una vez pregunté a una como se vestían así con calor y no lucían sus melenas.
Eran mamas en el cole como yo, todas parecían estar de acuerdo en que las gusta es su religión y no se ven de otra manera. Mi hijo tenía una compañera que recibió una paliza por parte del padre por ir a clase sin velo. Ellas mismas se discriminan, unas creen firmemente en ello, otras se ven obligadas. El miedo a represalias las hace ir como no quieren, no tienen libertad y son reprimidas.
Prohibir que vallan así,por ellas por respeto a la mujer,ellos no lo ven como un acto de respeto hacia la mujer ni nada parecido. Es un intromisión a sus derechos y religión y nos llaman racistas.
Pero a veces pienso, al igual que yo voy a un país y para ciertas visitas me pongo el velo por respeto, ellas se lo podían quitar por cuando están aquí, nadie se lo exige. No veo muy posible que por obligación en algún país, se les prohíba ir a clase, dejarán de ir, y muchos no van a comprender que no es racismo y es por los derechos que todas la mujeres tenemos. Es tarea difícil pero me sigue poniendo enferma que se las puede denigrar de esa manera. Y se deja las traten como un ser inservible e impuro. Ya es cuestión de derechos humanos a los cuales tenemos todos entrada.
Una vez comprando en un rastrillo, una chica joven y muy bella la verdad me llamó la atención, se probaba una blusa larga,el la miraba ella a él. La dije estas preciosa te queda muy bien, me dieron las gracias y el dijo, es que no le gusta le quede la camisa muy justa, no la quedaba justa para nada, ella si le gustaba, el le imponía unas tallas mas. Y ella a callar. Ella blusón y pantalón no se notaba una sola forma de su cuerpo y un pañuelo en la cabeza que dejaba ver la cara. El vaqueros de sprinfiel piratas y polo de la misma marca,y deportivas fresco cómodo a 39 grados. Así son las cosas.
Un abrazo Santi

3 de octubre de 2009, 11:42 Edda dijo...

El respeto debe de ser mutuo, como dice Francisco si cuando vas a su país debes de respetar sus "costumbres o normas" cuando vienen aquí debería ser igual pero no por no "derecho divino" u obligación sino por tolerancia.
Particularmente me da igual si quieren ir vestidas de una forma o de otra, pero ciertamente me da un poco de "penita" que piensen que el respeto u orgullo de una mujer se basa en su forma de vestir. ¿Cuanto más tapadas mejor?
Enhorabuena por la entrada.
Un abrazo.

3 de octubre de 2009, 14:41 sanjoni dijo...

Para comenzar, darte la enhorabuena por todo lo que comentas, como siempre, algo genial.

Yo vivo en Andalucía, la zona más vieja del viejo continente. Aquí hace algunos siglos, el reino y los califatos hicieron que se viviese una época de esplandor. Recogida hoy por hoy en el gran anhelo de leyendas sobre aquella tierra que emanaba olor a jazmín, sal y miel. Pero claro, la modernidad vivida en aquel momento era comparado con la Edad Media que mientras tanto, vivía el resto del mundo europeo.
Hoy por hoy, mirando a mi alrededor, viviendo en un mundo tan "civilizado", vemos que las tornas han cambiado. Pero no es por culpa de un tema religioso.
Como bien exponía Mis Shangay Lily en su divario, la doctora Wafa Sultan, hace una gran exposición sobre tales diferencias. Haciendo un gran incampié en el mero echo de que son debidas a una gran diferencia de "épocas".
Mientras nosotros vivimos en el siglo XXI, los paises islámicos viven en la Edad Media. Haciendo que el hombre, debido a esa mentalidad arcaica disfrute de todo aquello que le ofrece el nuevo siglo, pero doblegando a la mujer como en tal aspecto de oscurantismo les hace ver.

Besos!

3 de octubre de 2009, 14:50 Juan Carlos López dijo...

Veo casi a diario jóvenes con hijab viajando en la línea 12 de metro. Hay una chica, a la que di clases, que acude al Instituto con él. Es una pena.

Sin embargo, no creo que la prohibición de su uso en Ocidente sea la solución. Lo que conviene es el rechazo y que ese rechazo parta de o llegue al seno de la sociedad islámica, como muestra este episodio ocurrido en Egipto.

Por otro lado, lo que sugiere el título del artículo y muestra alguna de las fotografías, apunta no sólo al desprecio de la mujer, sino también a la falsía del fanatismo, pues no concibo que se considere ejemplo de pureza el atuendo de la mujer, mientras el del hombre se acomoda, digamos, a la imagen disolvente e impura del infiel Occidente. Me suena, obviamente a aquello de "haz lo que digo y no lo que hago".

3 de octubre de 2009, 16:32 Markos dijo...

Religión y sentido común son incompatibles. Las religiones que conozco son sólo un instrumento de opresión y de manipulación para pobres desgraciados.

El peor sordo es el que no quier oír y se deja tapar para no tener que pensar si tiene que oír o no. Y luego están los cabrones que andan tapando gente para que no pueda oír.

Salu2

3 de octubre de 2009, 19:44 Benet dijo...

Felicidades por el artículo. Lo triste del asunto es que creo que la cosa va a peor como en el mundo occidental no tomemos medidas.

4 de octubre de 2009, 1:00 rosscanaria dijo...

¿Y qué medidas podemos tomar?
Cuando yo vivía en Guadarrama (Madrid)era voluntaria en el ayuntamiento y daba clases de español a unas mujeres musulmanas, la verdad es que eran mujeres encantadoras, ansiosas de aprender, iban con su pañuelo en la cabeza siempre, pero solo el pañuelo y los saria largos, no siempre anchos, se podían ver sus formas femeninas, me contaron que cuando estaban en casa se lo quitaban para hacer su vida como mujeres casadas normales y corrientes, solo que al salir a la calle se cubrían, decían que no les importaba, que era la costumbre.
Creo qe obligarlas a vestir a la manera occidental solo serviría para "desfasarlas" más aún. Sería ponernos nosotros, los occidentales a la altura del peor y más convencido musulmán. Debemos aceptarles tal y como son, con sus velos, sus burkas y demás parafernalia, de lo ontrario nos tacharían de racistas.

4 de octubre de 2009, 11:44 Froilán dijo...

Santi, como siempre, tu exposición y tratamiento del tema, impecable. Yo creo que hay costumbres o tradiciones que poco dicen de la altura de un pueblo. Lo hemos visto con el maltrato de los animales, lo seguimos viendo en ese ritual de la Ablación que tiene por objeto también a las mujeres. En el tema que hoy expones, yo estoy con la mayoría de los tertulianos. Tendrán que adaptarse un tanto al lugar donde viven.

4 de octubre de 2009, 12:16 Kir dijo...

Prohibirlo radicalmente sólo empeoraría las cosas: se cerrarían en banda, nos tacharían de racistas, empezarían a conquistar otra vez Al-Andalus y a nosotros, los de aquí arriba, nos tocaría volver a sacaros las castañas del fuego, ainsss.

Lo mejor es lo que dice Juan Carlos: conseguir que el rechazo surja del propio sector.

También coincido con lo que dicen por ahí arriba: si yo tengo que ponerme el puto pañuelo en tu casa, tu en la mía te lo quitas. Pero, claro, volvemos al punto 1 (ver primer párrafo).

[ Yo me rapo la cabeza antes de llevar pañuelo. Ea! ]

4 de octubre de 2009, 12:59 Pharpe dijo...

Cada uno puede vestir como quiera, ahora bien sería deseable que igual que se exige respetar tradiciones o su cultura cuando vas fuera, que los musulmanes aquí también se adapten a Occidente, cosa que evidentemente no hacen muchos. Saludos y gran post Santi

4 de octubre de 2009, 17:14 Santi dijo...

Un debate complicado sin duda. Ayer nos pasamos dos horas discutiendo sobre el tema. Las dos posiciones giraban en torno a la imposición de nuestra concepción y la no imposición (al menos aquí, en Europa).

Lo que a priori me pide el cuerpo es obligar por ley a que la mujer vejada (desde mi punto de vista occidental y laico) pueda librarse de su clausura ambulante. El problema es que para muchas, eso sería mucho peor desde su propio punto de vista religioso y su ética. Les estás quitando un derecho, pisando todo su edificio religioso, su fe, sus creencias y valores, su educación. Muchas lo eligen. El problema es cómo ayudar a aquellas que no lo eligen y se lo imponen. Cómo liberarlas y sobre todo, cómo liberarlas aquí donde sí existe un marco legal y un apoyo social. Es por eso que quizá aquí en Europa sea más fácil que en sus países de origen donde a lo mejor (y siempre des mi punto de vista occidental y laico) debería vivirse una revuelta laica.

De nuevo, el problema no son ellas, las mujeres del burqa. La mujer se revela como una víctima de un sistema social impuesto por hombres durante siglos. Quizá desde aquí habría que proteger a las menores de determinadas creencias y prácticas (incluidas algunas cristianas) Pero lanzo esta pregunta: ¿es la vergüenza de una misma a exponer su piel a los ojos de la gente de la calle tan grave como, por ejemplo, la ablación, esa práctica "cultural" abominable llevada a cabo en algunos países musulmanes africanos? Porque si es así, conviene recordar que la ablación está tipificada como delito en España...

Otra posibilidad sería fomentar políticas de igualdad entre los hombres y las mujeres, ayudar con la educación, por ejemplo, con esa tan denostada asignatura de educación para la ciudadanía...

Lo que no me queda muy claro es cómo diablos va a salir de muchos de estos países un rechazo general y que, como dice Juan Carlos, parta de o llegue al seno de la sociedad islámica. ¿Se dan las condiciones idóneas? No sé, me refiero a que la tradición democrática (a la occidental) tampoco es que esté muy afianzada. Por otro lado, lo de prohibir su uso aquí, exclusivamente, como pretendía esta ministra ultraderechista italiana que acabó apaleada, es decir, porque ofende nuestra sensibilidad cristiana, nos aleja del problema que unas mujeres en el mundo están tan lejos de la igualdad de oportunidades, como puede estarlo una persona cuya estatuas apenas es superior al de una cabra, en tanto que posesión.

PD. @Kir, ojo que del mismo momento de Asturies son los reductos montañeses pirenaicos del Canigó a Hendaya..

4 de octubre de 2009, 17:15 Santi dijo...

PD2: Gracias a todos por muchas cosas y a Benet bienvenido. ¡EA!

5 de octubre de 2009, 10:44 antonio dijo...

terrible. y estamos en el año 2009...

5 de octubre de 2009, 13:32 Santi dijo...

A estas alturas todos los lectores habituales de este blog ya debéis saber que este artículo estuvo en Menéame y a puntico de salir en portada. Cuando pasan todas estas visitas por aquí y tal y como vienen, se van, se te queda un poco la cara de pócker. En todo caso, la experiencia ha sido divertida y ha dejado un animado debate en aquella Web del que os reproduzco una parte (de los 27 comentarios):

1. #1 Asi están las cosas. Y lo mismo para el velo, que puede parecer mas civilizado pero el trasfondo es el mismo.
La mujer bien tapadita porque es lo respetable y el hombre como le de la gana.
por DexterMorgan

2. #2 Este debate del burka o del velo islámico entra en confrontación directa con otro derecho fundamental, que es el derecho a la propia imagen, a que cada cual pueda vestir como quiera. Hay que tener mucho cuidado con este tema, porque bajo el disfraz de la defensa de los derechos de las mujeres musulmanas, totalmente lícita y que apoyo sin paliativos, se esconde, en ocasiones, una xenofobia (o más bien islamofobia) perfectamente camuflada.
por ordalix

4. #4 #2 Es que es tan complicado no acabar siendo islamofobo desde la perspectiva de una formación liberal basada en los derechos humanos como intentar no ser antifascista.
por Etiopica

5. #5 #4, ¿antifascista? Uf, no nombres la soga en casa del ahorcado, que aquí los antifascistas están bastante mal vistos, y se les considera poco menos que nazis pero del otro bando.A ver, Etiopica, lo inteligente es saber distinguir en el mensaje hasta dónde llega una cosa (defensa de los derechos de las mujeres musulmanas) y dónde empieza la otra (islamofobia). Personalmente opino que es positivo que en la Europa democrática en la que vivimos, se respete la forma de vestir de cada persona, y que la lucha por los derechos de las mujeres musulmanas no debe centrarse en una prenda de vestir, cuando lo realmente importante es que están sometidas a los varones, ya sean sus maridos o sus padres o hermanos. Cuando consigamos que esto cambie, el burka desaparecerá de las calles. Lo contrario es empezar la casa por el tejado, o eso me parece a mí.
por ordalix

6. #6 #5 Pues yo ya no veo tan claro que pueda ser tolerada una prenda incapacitante sostenida por una de las ideologías totalitarias mejor construidas del planeta. Vamos que dentro de la libertad de expresión o libertad de imagen se puede tolerar que los sadomasoquistas se carguen de cadenas porque suele ser una afición a tiempo parcial, y su objetivo no es tratar de imponer las cadenas a la sociedad, el Islam no es nada de eso, es una construcción político/religiosa de aupa.
por Etiopica

7. #7 el Islam no es eso, es una construcción político/religiosa de aupa.

#6, exactamente igual que el cristianismo en Europa, y nadie aboga para que prohíban a los curas o a las monjas vestir sus uniformes por la calle. En cualquier caso, a mí la forma de vestir y la imagen habitual de la mujer occidental, exhibiendo constantemente su cuerpo, siempre sexy, maquillada, siempre atractiva, tampoco es que me parezca el summum de la liberación femenina, sinceramente. Pero, en fin, entramos ya en el terreno de los gustos personales. Cada quien que vista como quiera y sea respetado, al mismo tiempo que se exige el respeto a los derechos humanos y se lucha por la igualdad. No es incompatible.
por ordalix


Ah, y por cierto, muchas gracias a todos los lectores que meneasteis este artículo, o que habéis comentado en Bitácoras, Facebook, Twitter, Fresqui y Apezz. Nunca pensé que una divagación despertera este interés... Glubbbbsss. Mil besos

5 de octubre de 2009, 15:42 alex dijo...

A mi hay cosas que tbm me pierden, sobre todo cuando uno se toma la religión tan radicalmente. Yo soy católico, pero no se me ocurriría nunca ser de esta manera radical. Afortunadamente, la religión católico, con excepciones, ha dejado de lado tanto oscurantismo y radicalidad. Pero me sorprende mucho como en el mundo islámico, las propias mujeres son las que se fustigan las que se ponen esos velos, y las que siguen haciendo las ablaciones a sus propias hijas.

Pero en estas cosas, lo que implica mucho más es la cultura. Y lo que no podemos consentir es que estas cosas ocurran en europa, por culpa de una mal entendida "libertad". Eso no es libertad, sino exclavismo. El burka es una señal de sumisión de la mujer al hombre y hay que acabar con ella.

Un beso cielo

5 de octubre de 2009, 20:43 Javier dijo...

La opresión religiosa, en el Islam, siempre ha tenido distintos raseros respecto a los hombres y las mujeres.
Para ellos el testimonio de un hombre vale el doble que el de una mujer.
http://historiasdelahistoria.com/2009/08/17/ser-mujer-profesion-de-riesgo/

Un saludo

5 de octubre de 2009, 21:27 sanjoni dijo...

Me vuelvo a repetir una vez más. Estoy de acuerdo con la Doctora Wafa Sultan, de que no es un problema de religiones sino de tiempos.
Mientras nosotros vivimos en el siglo 21, el mundo islam vive en el siglo medieval. (Siempre en un aspecto ideológico, no religioso)
Recomiendo que veais este video, con el permiso de Santi.

http://www.youtube.com/watch?v=nUJhPrskAk0&feature=player_embedded

8 de octubre de 2009, 0:26 Antonio dijo...

Hola. Enhorabuena por la entrada. A mí lo que más me atrae de la cuestión expuesta no es tanto la indumentaria externa (que queda al arbitrio de cada uno) ni la sumisión que ciertas mujeres puedan mostrar a ciertos hombres (si esa sumisión es enteramente libre y no coaccionada). Lo que me interesa es la cuestión de las niñas. Hasta qué punto, al amparo de libertad religiosa, se debe permitir que unos padres eduquen a sus hijas en la desigualdad, humillación y postración. ¿Se debería actuar contra ellos, al menos, en los países occidentales? Al respecto tengo algunas reflexiones que podéis leer en mi blog, si os resulta de interés:

http://distensiones.wordpress.com/2009/08/10/algunas-reflexiones-sobre-el-uso-del-velo-por-mujeres-musulmanas-en-paises-occidentales/

Saludos.

9 de octubre de 2009, 1:06 Santi dijo...

@Antonio, tu entrada es muy interesante. Es curioso que entre varios amigos acabamos discutiendo sobre las niñas. Con dos posiciones encontradas, llegábamos al consenso en el tema de las menores.

Lo que decís Javier, Álex y Joni toca el tema de la cultura. Aquí es donde la derecha suele aprovechar para meter la cuñita xenófoba comparando el cristianismo, más social e igualitario, que el islamismo. Yo insisto en que el secreto aquí no es la (in)volución de la Iglesia, sino la fortaleza del laicismo. Esperemos que las cosas no cambien en los próximos años.

26 de diciembre de 2009, 19:14 Lille Skvat dijo...

Lo siento, pero en esto no estoy de acuerdo con algunas de las cosas expuestas aquí. Me parece que el motivo por el que muchos dicen por aquí se les llamaría racistas al crear una ley que obligue a ir sin pañuelo es precisamente que esa ley tendría un componente racista, o más bien xenófobo.

La islamofobia en el mundo en el que vivimos hoy en día está tan extendida que es "aceptable" decir verdaderas barbaridades en cualquier sitio.

Muchas mujeres que van así en Europa lo deciden ellas. Yo conozco alguna. Obligarlas a quitarse el burka solo seria un condena más al ostracismo ya que entonces probablemente no saldrían de sus casas.

Y una crítica a algo que dices como comentario a una foto: "Dos mujeres del burka de compras en una céntrica calle de Múnich. A su lado una familia alemana las repasa quizá como algo exótico, quizá con pena." Pienso que la razón por la que miran probablemente es la xenofobia e islamofobia. Y también creo que decir que es "con pena" es un comentario desacertado. Me parece que es un prejuicio y los prejuicios, sean los que sean, hay que evitarlos.

Saludos, Santi.

30 de abril de 2011, 19:01 Anónimo dijo...

No puedo creer que sigan pensado y dieciendo cosas como °pobres mujeres subyugadas..° Preguntale a una mujer que usa burka !!! Somos felices usandolo o usando hijab(velo)... La demas gente nos ve extraño pero es mejor a que te vean semi desnuda por la calle y te insulten o provocar pecado... que feliz me siento de ser esposa de un musulman, de ser una mujer musulman, de usar burka y ser latina. No hay nada mas hermoso que ser musulamn y respetar a mi marido, a Dios y en primer lugar a Mi !!!