Mamá, Papá: soy homosexual. El desafío de franquear la barrera doméstica para un gay o una lesbiana.

La bazofia que se vende en púlpitos, aulas con crucifijo (y a menudo sin él), estúpidos programas de televisión o tertulias de bar, como si del pan de cada día se tratase, lleva a que a veces dos adultos, a los que se presupone cordura y madurez, decidan sacrificar a lo que teóricamente más aman en su vida, su propio hijo, y condenarlo al más terrible de los ostracismos: la orfandad en vida de sus progenitores. Esto es lo que le viene ocurriendo a Miquel desde hace varios meses, un adolescente de Gandía, Valencia, de 17 años que a causa de su homosexualidad ha tenido que “exiliarse” de la casa de sus padres.

Los problemas de Miquel comenzaron a los 15 años, cuando un buen día su profesor de literatura decidió por libre y sin razón aparente, hacerle el outing, es decir, contarle a sus padres, vía chivatazo telefónico, que Miquel era gay. Acabada aquella conversación se inició el calvario para el chico. Sus padres, de los «muy católicos, de misa de domingo», le hicieron la vida imposible: del psicólogo (despedido al no complacer a los progenitores), a los insultos, pasando por el distanciamiento, la frialdad y la ruptura. Miquel cuenta que «decían que no podía ser, ¿que cómo yo era así!, que estaba enfermo... ». Estos padres tan cristianos, 
«de misa de domingo», se da la circunstancia además que la madre es maestra, nunca pusieron una mano encima a Miquel, pero le han dejado secuelas que arrastrará de por vida

Tras ser despido el psicólogo, Miquel tuvo que poner tierra de por medio y huir de un ambiente insoportable y hostil. El «maricón de mierda» (como le llamaban sus padres en cada discusión) se refugió en una habitación de un piso compartido con otros dos chicos. Ese día los padres encontraron el pretexto que necesitaban para romper definitivamente con él. Desde entonces Miquel les ha llamado decenas de veces, pero jamás ha habido respuesta. Para colmo, los padres, esos que no tienen que pasar examen, ni controles oficiales de capacidad para traer al mundo una vida humana, esos tan católicos que están en contra del aborto y de la homosexualidad pero que son incapaces de aceptar a su propio hijo por amar de una forma diferente a la de ellos, los mismos que están obligados por Ley a la educación de su hijo menor de edad, han decidido que Miquel no merece ni que se le paguen los libros del Instituto donde cursa Formación Profesional de Auxiliar de Enfermería, una factura de 250 € que para el chico, que debe estudiar y trabajar para vivir, es una importante ayuda.
Esta es la actual historia de Miquel. Aquí tenéis el enlace al artículo que publicó el diario el Mundo sobre ello. ¿Han cambiado tanto las cosas?


Es una vieja historia, y desgraciadamente de rabiosa actualidad, la de los adolescentes, gays y lesbianas, que optan por afrontar a sus familiares o simplemente, sin elegirlo, como en el caso de Miquel, se ven obligados a ello. A menudo se topan con reacciones que en muchos casos son más terribles de las que se esperarían de una banda de neonazis. Según datos del Informe Jóvenes LGTB 2009, realizado por COGAM, un 47,2% de los adolescentes LGBT considera negativa la actitud de su familia con respecto a su homosexualidad. Además, un 21,2% asegura que a causa de su orientación sexual ha sufrido violencia psicológica en casa.  Como perla final, un 0,9% dice haber recibido agresiones físicas.

La mayoría de los padres no recibe ningún tipo de curso donde les enseñen valores básicos de tolerancia y respeto hacia la vida que la naturaleza ha puesto caprichosamente en sus manos. La mayoría de los padres no cuenta con que su hijo pueda ser homosexual, aunque vaya a serlo el 8-10 % de ellos. La mayoría de los padres son heterosexistas, nacieron y crecieron en una sociedad heterosexista y viven en la creencia que “eso”, ser marica o bollera, no le podrá suceder a su hijo o hija nunca. Algunos otros padres, con la boca pequeña, te dicen que sí, que ellos son muy tolerantes y que les enseñan esto y aquello, que tampoco les importaría que su hijo o hija fuera homosexual. En el fondo la mayoría de los que dicen eso consideran que la homosexualidad de su hijo o hija sería una terrible desgracia para él, y para ellos, algo que tendrían que asumir con mucho dolor y sufrimiento (como si se tratara de un cáncer o de un coma irreversible). Luego están aquellos otros que además del heterosexismo, padecen la enfermedad de la homofobia, y se jactan de ello durante toda su vida, hasta encontrarse con un Miquel ya crecidito. Entonces, en el caso que la sexualidad de su hijos trascienda –en muchos casos nunca se sabrá aunque se sospeche eternamente- se ven obligados a elegir entre su hijo o su homofobia, entre una vida humana que han criado y crecido con amor y sacrificio, o una vida de enfermedad psicológica catalogada. La mayoría de los padres elige al hijo, pero muchos otros deciden abandonarlo tras librar una ardua batalla para intentar “curarle”.

Por lo general, los padres que descubren la homosexualidad de su hijo (porque recordemos nuevamente que en muchas familias prevalece el silencio sobre el tema hasta la visita de la Parca) por una vía u otra, suelen madurar a marchas forzadas, hacia una realidad distinta de la que se les ha inculcado con cada ocurrencia, en cada situación, 
desde que nacieron hasta el día en que han tenido que afrontar "el problema". Las reacciones son muchísimas y muy diferentes, van con la persona y su carácter e información, pero existe un cierto patrón que me permito caricaturizar aquí. Me refiero a aquellos padres que cual guión televisivo pierden la apetencia, no pueden conciliar el sueño, se sientan en el sofá a ver viejas fotos mientras niegan con la cabeza y piensan que no habrá boda por la Iglesia, ni ajuar para el nieto, ni se llamará Carlota, ni Pelayo, o tal vez sí pero entonces ¿cómo? ¿puede tener hijos un homosexual? Espera, ¿no es entonces estéril?, ni habrá bautizo, ni habrán comuniones. Es algo demasiado surrealista para ellos, algo que no estaba previsto en el guión: ¿qué habré hecho mal? ¿Tendrá el SIDA? ¿Es antinatural? ¿Qué dirá mi hermana del pueblo? ¿Le echarán del trabajo? ¿Le pegarán? ¿Se vestirá de mujer?


Sé que para alguien que no ha conocido otra cosa que el heterosexismo aceptar esto en su hijo es complicado, se precisa tiempo para superar el “shock” inicial. Pero es cuanto menos curioso que tantos padres acaben por convertirse en el centro de un terrible problema que les ocurre “sólo” a ellos; “un problema” que en realidad se acrecienta a causa de sus propios prejuicios, un problema que no es tal. Si además el hijo o hija es adolescente, en lugar de alegrarse porque tenga al menos clara una cosa en su vida y mire al futuro con valentía, se entregan a una esquizofrénica autocompasión. Mientras tanto, el chico o chica tiene que seguir con su vida, sin dejar de mirar por el rabillo del ojo los extraños movimientos de su entorno que, a veces, no desaparecerán del todo nunca, y ramalazos de homofobia o heterosexismo volverán a aparecer repentinamente aquí o allá, a lo largo de 15 o incluso 20 largos años. En ese sentido, Joana Berger, coordinadora del área Joven de la FELGTB comenta que «en el caso de los homosexuales, franquear la barrera doméstica sigue siendo un desafío». Un puto desafío.


Afortunadamente, una mayoría de padres supera el shock y acaba aceptando (o tragando) porque, al fin y al cabo, es su hijo y eso acaba por desequilibrar la balanza. Incluso unos cuantos de ellos se acaban dedicando a combatir la homofobia. Y es que las personas LGBT tenemos la suerte de contar con algunos padres que una vez han pasado “su trance” se dedican a luchar por nuestros derechos y que, además, asesoran y ayudan a otros a superar "su problema" para quizás, a lo mejor, llegar a SER PADRES verdaderos.


En España existen algunas asociaciones específicas de madres y padres de gays y lesbianas, así como grupos de apoyo en muchas asociaciones LGBT. Destaca, por su papel pionero la AMPGIL para el ámbito de Catalunya. Asimismo, por su actividad, el grupo de padres de COGAM para el ámbito de Madrid. Del mismo modo, la mayoría de asociaciones y organizaciones LGBT ofrecen apoyo a los adolescentes LGBT que se encuentran en la situación de tener que afrontar a la familia (además de a tantas otras cosas). Puedes buscar en este enlace la asociación que más te convenga.


También existen publicaciones muy útiles que no estaría de más que te leyeras. La AMPGIL editó hace tiempo dos guías al respecto que son muy recomendables:


- Dejo también
esta versión más antigua que es la que facilité yo a mis padres cuando a los 17 años les dije que era homosexual. A pesar de todo, y como ya he explicado en alguna ocasión, hubo sofá, hubo lágrimas, hubo fotos, hubo insomnio, hubo reunión familiar, hubo hasta un cura y hubo enormes periodos de silencio impuesto al tema. Para la homofobia hay cura, pero a veces me temo que el heterosexismo sea muy, pero que muy, duro de pelar.

Para acabar, os recomiendo una película que vi hace unos meses,
Prayers for Bobby (2009) con Sigourney Weaver.

29 Comentarios:

28 de noviembre de 2009, 12:00 Juanjo dijo...

Una barrera que para muchos es muy alta. Con iniciativas como la que nos cuentas o historias como la de Miquel esperemos que la sociedad vaya cambiando su forma de pensar.

Un abrazo Santi.

28 de noviembre de 2009, 12:49 Anónimo dijo...

Estupenda entrada aunque como madre de lesbiana creo que has sido un poco duro con "los padres". Sé que HAY DE TODO en esto pero como dices en el artículo para muchas es difícil aceptar algo así aunque con amor se consigue todo. Me gusta mucho tu linea. Marisa.

28 de noviembre de 2009, 13:09 Santi dijo...

Gracias Juanjo por el comentario pero con cosas como la de tu paisano Miquel me vienen las dudas.

Marisa es verdad que quizá haya sido un poco duro pero es que me da mucha rabia este tema y que cueste tantísimo superar el obstáculo que a priori debería ser el menos difícil.

28 de noviembre de 2009, 13:23 Mario dijo...

Hola Santi, yo salí del armario con quince años (hace ahora mismo 9 años) y la verdad al principio fue muy traumático, pero poco a poco la cosa fue mejor en casa, aunque no en el instituto donde no paraban de meterse conmigo. Creo que de ahí vino mi inseguridad y aún la arrastro desde entonces. Es muy necesario que se intervenga en el ámbito educativo y que se promulgue una ley integral contra la homofobia y la transfobia, porque son muchas las consecuencias que tiene la discriminación. Un beso.

28 de noviembre de 2009, 13:23 Constantino Carenado dijo...

Desde mi visión hiciste lo correcto al comentárselo a tus padres.
Si tanto hablamos de amor paternal y maternal, que muchas veces “rebosa” la palabra "amor" dando sentido al concepto: familia.
¿Que importa la orientación sexual?
Hiciste bien en hablar con tus padres cuando tenías 17 años.
Transparencia ante todo.
En este asunto el profesor de literatura...
¿Hizo lo correcto?
¿O debería haber esperado a que hablase el alumno?
No creo que sea un asunto en que el profesor tenga que entrar. Sobre todo apoyando la palabra: libertad de Miquel.
Que sus padres le hayan “olvidado” es muy grave.
¿Eso es amar a un hijo?
Solo son paparruchas de padres intolerantes.
Sobre el asunto de la descendencia o no. No es cuestión de ser homosexual o no. En mi caso, con franqueza, soy soltero porque no “hocico” con rueda de molino. Digamos que me paso por la entrepierna las normas del cortejo y las normas de la conquista. Con toda mi educación: “me la suda el protocolo del enamoramiento”. Lógicamente no hay tía que me aguante. Encima suelo enamorarme a posteriori. Cuando voy conociendo a la tía me voy volviendo cada vez más loco por ella. Y la tía, que inicialmente era mi amiga, se convierte en mi nuevo amor. La amistad se va a tomar por saco. Otro procedimiento de amor muy extraño. Califícame en el grupo de neutros (“pagafantas”…), porque no sé donde ubicarme. Un abrazo y se feliz.
Continúa tu lucha reivindicativa. Veo que, aún, queda mucho camino por recorrer en estos asuntos que, pensaba yo en mi ceguera, estaban resueltos. Tonto de mí.
Como corolario final : pensaba también que toda violencia estaba resuelta. Tonto de mí.

28 de noviembre de 2009, 13:28 Vade retro dijo...

Santi me has hecho viajar hasta la época en que tuve la brillante idea de decirlo con 19 años. Psicólogos, psiquiatras, internamientos, culpas y aquí me tienes leyéndote y pensando en cuántas más personas tendrán que pasarlo mal sólo por tener una opción de vida distinta.
Un abrazo.

28 de noviembre de 2009, 16:42 Santi dijo...

¡¡Mariooo!! estoy de acuerdisísimo con lo que dices. La mayoría de nosotros donde hemos tenido problemas y sufrido de lo lindo es la escuela y el instituto. En mi caso en ambos sitios, en el segundo hasta los 15 largos… Tuve suerte. Pero imagínate que vuelves a casa y te encuentras con más de lo mismo. No me extrañan ni los intentos de suicidio, ni las depresiones. Ambos problemas tienen puntos en común, la verdad, por no decir que son el mismo. La famosa Ley integral empieza a ser algo cansino por lento. Si sigue posponiéndose nos va tocar esperar mucho, una vez que vuelva la derecha.

Querido Alberto que alegría que te pases por el blog. Es siempre un placer. No es “ceguera”, la mayoría piensa así, es simplemente que este tema pese a estar presente como decía al principio de la entrada en tantos sitios, es mal conocido. La mayoría de la gente no entra de pleno en el asunto hasta no conocer a alguien muy cercano: su compañero de pupitre, un amigo del grupo o su hijo. Siempre ha sido así. En todos los años de escuela e instituto sólo una profesora habló del tema desde un punto de vista educador, y teníamos 8 años. Nadie entendió nada. En el caso de Miquel desde luego que esos padres “de misa de domingo” no aman ya a su hijo, quizá amaran la idea de hijo católico que tenían, pero no a la persona que hay detrás, la de verdad. No, hay muchos padres que no están ni remotamente a la altura de SER PADRES.

Qué fuerte, Vade, lo que dices es duro. Yo tuve la suerte que todo fue muy deprisa, 24 horas. Luego vino mossen Joan. Y luego vino el silencio-tenso-tolerante. Me gusta que uses la palabra “opción” en lugar de orientación, me recuerda a mis largos debates en la universidad sobre el tema…

28 de noviembre de 2009, 17:45 Anónimo dijo...

No me creo que pase nada de esto que cuentas. No se puede coger un caso y convertilo en algo general. Eso no aporta nada. En España ya lo teneis todo. En USa también, en casi toda Europa. ¿Que mas quereis?

28 de noviembre de 2009, 20:02 Balovega dijo...

Hola amigo.. una gran entrada, dura pero real. Es triste pensar que aun existe lo que cuentas y peor aun pensar que hay padres que no entienden la forma de ser de sus hijos, y rechazarlos por lo que dirá la sociedad o la iglesia..

Mucha hipocresía existe en el mundo y eso no cambiará nunca..

Miles de besotes de bello fin de semana..

29 de noviembre de 2009, 1:27 AntWaters dijo...

"I need another place. Will there be peace? I need another world, this one's nearly gone"

Qué miserables... "un poco duro", ¿con los padres? "Es difícil aceptar algo así aunque con amor se consigue todo", te dicen, allá arriba. A mí no me parece que fueras en absoluto duro con ellos... son miserables... no le compran unos libros de auxiliar de enfermería para que pueda vivir, irse de ahí... es... miserable, rastrero...

En italia tumbaron una ley que habría convertido en agravante las agresiones por homofobia... porque, decían, el final de todo eso era el matrimonio homosexual y la adopción...

Radicales... lobby rosa... Es como lo de las brujas, que tenían pactos con el demonio y poderoes de todo tipo, y morían en la hoguera, con la soga al cuello por... sí, es una práctica bastante habitual. Odiar lo diferente es pecado; pero la culpa es de quien lo provoca... ¿no? Esa es su lógica... "Aceptar algo así"; igual ella podría ayudarme a aceptar que la relación con mi madre, después de su silencio jamás y mi... entenderla, no pueda ser real...

Ohhhhh, siento estar tan... en fin.

Besos

29 de noviembre de 2009, 1:30 rosscanaria dijo...

Yo no comprendo... Cuando mi hijo, con catorce años, me dijo que era homosexual, se me encogió un poco el alma al pensar lo que tendría que sufrir en esta sociedad homófoba, pero fue solo un primer momento, una primera impresión, desde ese momento le apoyé más que nunca y hoy que ya tiene 24 años somos madre e hijo felices cada uno con su orientación sexual, le respeto profundamente y pienso que cualquier padre/madre que realmente "ame" a su hijo tiene que aceptarlo tal cual es y no entiendo esos padres que pasan de sus hijos por tener una orientación sexual diferente a la que ellos hubieran deseado. No entiendo, o amas a tu hijo homo, etero, o lo que sea, o no lo amas y no hay vuelta de hoja, yo lo veo así.
Un beso Santi

29 de noviembre de 2009, 13:18 Santi dijo...

Se coló un anónimo sin nombre. Bueno, lamento que no te creas nada de lo que ahí se pone y OJALÁ que tus palabras fueran verdad. Lamentablemente que sobre el papel existan unos derechos y libertades, no significa que automáticamente se instale un programa en las cabezas de los 45.000.000 de españoles y todos dejemos de ser heterosexistas y homófobos. Un buen principio sería que cesaran las agresiones físicas y psicológicas que cada año aquí, en España, dejan miles de afectados, que se promulguen leyes anti-homofobia y anti-transfobia, que cambien las cosas en la educación, que la sociedad rechazara la homofobia como se rechaza la violencia de género y que el asilo por este tema fuera más sencillo.

29 de noviembre de 2009, 14:48 tenacioso dijo...

Yo soy hetero, hijo de heteros (no es tan obvio como se cree), hermano de heteros....etc.


Pero siempre he sentido gran simptia por los valientes.

Animo.

Los heteros no tienen que ser así,ni deben serlo.

Los habemus que tenemos dos dedos de frente y os apoyamos, aunque sea a veces con un comentario tonto en un blog.

Lo dicho, un abrazo y animo, ojala haya mas valientes y mas gente sensata.

29 de noviembre de 2009, 20:13 alex dijo...

Es un paso importante que en algún momento hay que dar, y el mayor problema de unos padres, me imagino yo, es ver a su hijo en una sociedad tan machista como la española, que por todos lados, por unos y otros, se ven historias de gente que no puede salir tal y como es por miedo a la reacción de su entorno social.

Esto es un camino largo, aunque por suerte se ven horizontes claros en la lejanía, con la nueva juventud. Esperemos que sea así.

Un beso cielo

29 de noviembre de 2009, 21:40 Giorgio dijo...

"Lamentablemente que sobre el papel existan unos derechos y libertades, no significa que automáticamente se instale un programa en las cabezas de los 45.000.000 de españoles y todos dejemos de ser heterosexistas y homófobos." Estoy muy de acuerdo con estas líneas, sobre todo porque se está mitificando a España en este sentido. En mi país los gays piensan que aquí es el paraiso, que la gente no tiene prejuicios, etcétera. A muchos de estos que suelen ir de vacaciones a Chueca, o al Gaieixample, me gustaría enviarles a Badajoz, Murcia o Salamanca o tal vez a la mismísima Benidorm,seguro que en estos sitios se sentirían como en casa. Ciao!!!!

30 de noviembre de 2009, 4:01 Luis Mancera dijo...

Una lucha que no es lucha. Una batalla que no es una batalla. Una diatriba que no es diatriba. Un algo que es y no es, a la vez. Es necesario mucha comunicación y mucho respeto entre nosotros como comunidad LGBTTI. Ha sido valiosa esta publicación. Insisto, gracias.

30 de noviembre de 2009, 10:39 Anna dijo...

Nunca es fácil hablar de algo que nunca se sabrá... por lo menos en mi condición de heterosexual. Pero quizás si es más fácil ponerse en lugar de esos chicos y chicas que tienen que pasar por ello gracias a gente como tú... que nos haces verlo como si fuese en primera persona.

Mi padre... es mucho padre... digamos que he tenido bastantes problemas con el por otro tipo de cosas... aunque tb discriminatorias... pero vamos llevo sin saber de él casi dos años (y en cierta manera se agradece). Siempre me decía "si traes un negro o un moro a esta casa olvídate de volver a entrar" así que el tema de la homosexualidad imagínate (anda que no he tenido broncas con él por este tema). Mi madre... respecto a la homosexualidad siempre lo ha visto como una "enfermedad", pero lo achaco a la incultura general, ya que tengo amigos homosexuales y jamás ha dicho nada al respecto, si no todo lo contrario y de echo la quieren con locura (y es que la jodía se hace querer). Pero vamos... que piensen lo que piensen mis padres en mi personalmente no tiene ninguna cabida, por eso creo que aunque la educación que reciba cada uno es importante, tb llega un momento que como adulto se sabe perfectamente lo que está y no está bien. Depende de nosotros.

Cierto es que muchos padres (y no solo los de misa de domingo) no aceptan la homosexualidad... Aún me acuerdo cuando mi amigo J me contaba lo que tuvo que pasar con sus padres... Pero creo que esas cosas están cambiando.

Ya sabes que soy madre y no digo con la boca pequeña que me da igual de quién se enamore mi hijo, solo quiero que sea feliz. Y sea de un hombre o una mujer estaré siempre con él, necesite lo que necesite.

Cierto es, que tengo miedo de que orientación sexual pueda tener, pero solo por el daño que esta sociedad hipócrita le pueda hacer. Pero es un miedo... como explicarlo... como el mismo al de las compañías con las que pueda ir... no se si me explico bien. Digamos que es el típico miedo de madre protectora, nada más.

Pues eso, resumiendo... que como madre te puedo decir que si fuese por la educación que me dio mi padre... sería una nazi con todas sus letras, pero no lo soy... de echo tu me conoces :). Así que sí, la educación influye mucho, pero no lo es todo.

Creo que las cosas están cambiado (despacio) pero lo están haciendo.

Ah! Se me olvidaba... Mientras veamos la homosexualidad como algo diferente el camino será mucho más difícil de recorrer. Yo no lo veo como algo diferencial, sino como una característica personal.

Besotes.

30 de noviembre de 2009, 17:11 ANITA dijo...

No entiendo como puedes dejar de ver a tu hijo como un ser especial al que le diste vida y rechazarlo por ser homosexual. Esta es la caridad humana de los católicos pues si ellos se llaman así tendría que se al revés. Por desgracia pasa, yo no se si por mi forma de pensar y ver las cosas es algo que no me molestaría para nada. Si mi hijo me dice que es homosexual seguirá siendo mi hijo igual y le apoyaré aún mas en todo y que nadie le vapulee.
Lo único que se me supondría duro sería la reacción de la familia y el entorno que le fuera dañino pero madre vamos que tiene hasta la muerte. Yo le diría a esos padres si creen justo dejar tirado a un hijo menor que necesita ayuda y tienen obligación de ayudarlo,y si es cristiano hacerlo y si tienen la conciencia tranquila.
Me alegro que pongas estos enlaces y ayudas para padres, porque mira tu por donde les vendrá bien a unos amigos y su hijo gran chaval que está pasando el trago de salir del armario.
Te sales en estos temas Santi.
Un gran beso

1 de diciembre de 2009, 19:01 Santi dijo...

Tenacioso gracias por tu comentario. Hay muchos más heteros no heterosexistas que gays y lesbianas. Cuestión numérica ;)

Álex, yo creo que describes la parte buenista del hecho. Para muchos padres, la no aceptación de la homosexualidad trasciende sus buenos deseos para su hijo. No creo que, por ejemplo, mis padres piensen en lo mal que lo puedo pasar hoy por hoy (tras 15 años desde que se lo dije) y eso no explica que en muchas ocasiones en mi entorno familair haya habido patinazos sobre los que toca "mirar hacia otro lado". Desde luego que es un camino largo, supongo que sería menos largo si todos hiciéramos menos la "vista gorda" sobre el tema.

Girgio ni tanto ni tan calvo. ni España es como la ven los gays y lesbianas italianos que no salen de BCN, Ibiza o Maspalomas, ni tampoco es Rusia. Yo creo que se podría pedir más sesera a más gente y perseguir la homofobia como la que protagoniza día a día Intereconomía y otros medios que acaban por influir en ciertos ignorantes...

Luis gracias por pasarte. Efectivamente das en el clavo del absurdo de la situación. Un problema que no es un problema. Entonces ¿quién ahce de esto un problema y con qué finalidad?

Bufff Anna no sé qué decir, salvo que tu paso adelante demuestra que la sociedad madura y evoluciona. Supongo que la generación de nuestros padres es del mismo patrón, cada uno con sus vivencias, más o menos intolerantes con lo diferente (vienen de donde vienen). admiro a gente como tú y en gente como tú, como también en mi entorno heterosexual, me doy cuenta de la importancia de la visibildiad. Este es un tema que requiere mucha didáctica y sobre todo "cotidianidad", no convirtiéndote en un subproducto heterosexual, sino en el sentido de ser simplemente tú mismo, en tu vida de la manera más digna y que los demás lo vean. Tarde o temprano pillarán el concepto y te dejarán en paz y más allá muchos acabarán simplemente por respetarte. Un megabeso.

Anita, yo cuando veoe sta noticia me recuerda a un argumento de una película de estas dramáticas americanas. pero ya ves, es la vida misma. Es demasiada homofobia la que sale a diario de canales de ultraderecha, periódicos y radios basura y púlpitos y escuelas con crucifijo (y sin él). Luego pasa lo que pasa, que las familais que dicen defender se rompen a pedazos. La homosexualidad está tan presente en tantas partes que negarla, ridiculizarla (como ahce Intereconomía utilizando el desfile del Orgullo) y pisarla a menudo se vuelve en contra del imbécil que ha actuado así. Podría estar pisando a su hermano, a su prima, a su hijo, a su vecina o incluso a él mismo.

5 de diciembre de 2009, 12:07 Anónimo dijo...

Me encantó tu entrada. Yo sigo en el armario pero mis padres lo sospechan, es más, creo que mi madre lo sabe y son de los católicos peperos.Lo estoy pasando mal, pero este tipo de entradas y los comentarios que leo me ayudan a intentar quererme un poco más... Gracias!

5 de diciembre de 2009, 14:04 Mauricio dijo...

Hola

Aquí otro "maricón de mierda", pues la historia de Miquel me entristeció; es parecida a mi caso, yo se los dije. Vaya craso error.

A mi me golpearon, llamaron a todos los familiares conocidos por que su hijo salió "jotito", me humillaron ante todos.
Me llamaron enfermo, me leyeron la p**a biblia, me llevaron con un psicólogo, se lo contaron a toda la clase del cole ... Y me echaron de casa. (14 años)

De todo eso cargo un profundo rencor en contra de todos ellos, y ahora se les hace raro que yo los odie...

Pero como bien me digo, pudo ser peor.

Saludos.

7 de diciembre de 2009, 11:45 Santi dijo...

A anónimo, muchos ánimos. Si el tema llegara a agobiarte quizá que sería buena idea que buscaras ayuda en alguna asociación. A veces minusvaloramos el apoyo que allí nos pueden dar.

17 de diciembre de 2009, 0:48 Despotorramiento feroz dijo...

Aún recuerdo cuando hace ya 28 años (yo tenía 17) solté la "bomba" en casa. Gritos, llantos, tristeza. Me mantuve firme y lo acabaron aceptando. Mi madre peor, mi padre llegó a estar orgullosísimo de mí.
Y para el que dice que lo tenemos todo.... no tienes ni zorra idea de lo que dices. Cuando dejen de insultar, reírse y vejar por expresar afectividad en público hablamos. Mientras tanto hay que seguir en la brecha. Un saludo asturiano Santi.

18 de diciembre de 2009, 20:10 Santi dijo...

Querido despotorramiento, qué ilusión que te hayas pasado por aquí. A veces me gustaría saber qué piensa exactamente todos y cada uno de los que me rodean sobre este tema... Sigo convencido que hay que seguir por el camino del descaro y del no callarse.

Besos.

26 de diciembre de 2009, 15:51 Lille Skvat dijo...

Dos cosas: por adelantado no todos los padres quieren a sus hijos. Y algunos padres sí que hacen un curso sobre ser padres, los padres de hijos adoptados, pero en este curso por supuesto tampoco se trata el tema de la posible homosexualidad del hijo.

Todavía no conozco a ninguna persona LGBT para la que salir del armario con su familia haya sido un proceso completamente libre de problemas. Eso es sí ya dice algo terrible de nuestras sociedades :-(

2 de enero de 2010, 13:24 Anónimo dijo...

Gracias por la idea de las asociaciones, no creas que ya lo había pensado pero nadie lo sabe por ahora y si fuese a una de ellas lo más probable es que me echasen de casa y yo como Miquel, no tengo dinero para pagarme los estudios asi que prefiero ser cobarde y quedarme en casa y en el armario...me encanta tu blog! y por cierto...soy anónima!;)

12 de julio de 2012, 1:09 Anónimo dijo...

No hay que insultar la religion para discutir esto, creo que este tio solo es un pobre huevon que se controle no le da pena hacer esas porquerias? eso que se lo lleve el mozo a otra ciudad y ya

25 de septiembre de 2016, 10:42 jemgu dijo...

La homofobia existe tanto como la discriminación racial, pero igualmente ya los derechos están plasmados en las leyes de muchos países sólo que deben ejercerse y el que ese ejercicio sea abierto o no depende de la actitud de cada individuo, o dicho de otra forma...El que quiera meterse en el clóset (escaparate) que lo haga pero ya no es necesario permanecer en él si se tiene la suficiente valentía o mejor la suficiente naturalidad

25 de septiembre de 2016, 10:43 jemgu dijo...

La homofobia existe tanto como la discriminación racial, pero igualmente ya los derechos están plasmados en las leyes de muchos países sólo que deben ejercerse y el que ese ejercicio sea abierto o no depende de la actitud de cada individuo, o dicho de otra forma...El que quiera meterse en el clóset (escaparate) que lo haga pero ya no es necesario permanecer en él si se tiene la suficiente valentía o mejor la suficiente naturalidad