Federico García Lorca: poeta y homosexual, poeta gay.


Escribir sobre Federico García Lorca no es tarea fácil, pero la reciente publicación del libro “Lorca y el mundo gay” de Ian Gibson me obliga, al menos, a intentarlo. De su obra he leído mucho, no todo, aunque de ello hace muchos años…

Mi descubrimiento de Lorca, su obra y su homosexualidad, fue paralelo al descubrimiento de mi propia sexualidad. Muchas tardes, sentado en mi cama y recostado en la pared, me entregaba a la lectura de Bodas de sangre, Yerma, Poeta en Nueva York o del más accesible Romancero Gitano. Lorca apadrinó mi inconcluso viaje hacia la literatura; pero para un todavía inmaduro adolescente de quince años, estos primeros pasos con Lorca, tenían más de búsqueda personal que de deleite por la soledad de Córdoba. Y es que en ese momento leer a García Lorca, de cuya homosexualidad había oído hablar en casa, era a la vez investigar(me); ir a la caza de señales encubiertas en metáforas que aliviasen mi propio conflicto. Incluso busqué emularlo y garabateé unos cuantos versos; eran poemas al metro, a la ciudad, a mis amores de adolescencia y a la soledad impuesta por la desinformación. Sí, definitivamente por aquel entonces era mejor leer y escribir. Me preguntaba si mi vida podría tener un final dramático como el de Adela, o peor, si la pasaría entre mariposas negras, caminando para siempre bajo la blanca serpiente de niebla. Pero por fortuna, el mal de los quince pasó pronto y con él, el olvido de aquella poesía amarga y doliente.

Dos años más tarde, en COU, tenía ante mí el examen de Literatura castellana sobre la obra de Lorca. El concepto estaba claro en mi cabeza: la esencia de la obra lorquiana giraba en torno a una sola cosa: su homosexualidad. La homosexualidad de Lorca le debió haber insuflado ese desgarro, esa desesperación y drama que yo había sufrido años atrás. ¿Cómo no podía ser de otra manera en la España homófoba de los años 20? Todas sus obsesiones, su cosmovisión llena de símbolos como la luna, la sangre, el agua y, sobre todo, el jinete, el símbolo de la virilidad que mal disimulaba su profundo anhelo por esa figura masculina y ruda, daban cuenta de ello. Para mi profesora, Asunción Ordoño, una cultísima y exigente catedrática, mi análisis era muy completo, pues había tenido en cuenta ese nimio detalle: en Lorca, sexualidad y obra son indivisibles, se retroalimentan, son una misma cosa, de manera que sin la una, no estaría la otra. A mí me fue fácil comprenderlo y a ella le correspondió valorarlo de la única forma posible, con un diez.

Toda esta larga introducción personal, muy a mi estilo, viene a colación por la reciente publicación del libro Lorca y el mundo gay de Ian Gibson donde en síntesis, el autor defiende que la homosexualidad de Lorca fue clave en su obra, lo cual ha suscitado polémica, ya que lo que para muchos es algo obvio, para la mayoría no lo es. Esto no deja de resultar curioso. Por ejemplo, ¿puede alguien llevar a cabo un estudio de Picasso que no tenga en cuenta su vida amorosa, sus relaciones con mujeres y amantes? ¿Por qué, sin embargo, con Lorca debería ser diferente? La respuesta que me viene a la cabeza es simple: porque el amor en Lorca es entre hombres. También resulta claro para Gibson, para quien la sexualidad de Lorca se ningunea debido al heterosexismo imperante, a la losa que una censura homófoba impuso sobre su obra y su vida personal. Tanto es así que a Lorca se le ha llegado a definir como personaje asexuado o casto, nada más lejos de la realidad, pues era sexualmente activo e incluso “promiscuo”.

Gibson combate una concepción tradicional de la figura de García Lorca, constatando en su libro las grandes dificultades que el poeta tuvo por el hecho de ser gay en el contexto de una España intolerante y homófoba. Nos muestra también la manera como la angustia, la asfixia, que esto le ocasionaba, tiene su reflejo en todos los rincones de su obra. El hispanista también demuestra cómo, posteriormente, la homofobia impregnaría la crítica literaria, llegando a silenciar este aspecto fundamental, clave, para entender el significado de su obra. Es como si Lorca lo hubiera previsto ya cuando en 1936 concluye su tragedia La Casa de Bernarda Alba” con la frase: “¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!” Pero esto no debe extrañarnos,
el silencio impuesto a la sexualidad de muchos personajes es algo bastante común. Me viene a la mente lo que me comentaba mi amiga Betina respecto a la censura practicada a las cartas cruzadas entre Fliess y Freud, algo mucho más profundo que una mera relación epistolar.

Volviendo a Lorca y el mundo gay, Ian Gibson cuenta que el poeta tuvo el mismo problema que sufrió su propio hermano en su Irlanda natal. Proble
ma que también tuve yo y que han tenido por igual millones de homosexuales a lo largo de la historia de la humanidad; es decir, un mismo proceso de sufrimiento y autoconocimiento de uno mismo. Se trata de un proceso que puede ser muy largo, igual que el de Yerma que no sabe qué le ocurre y que sólo paulatinamente se da cuenta de ello.

Gibson acierta cuando se pregunta ¿con quién puede hablar de su homosexualidad un niño en la España de provincias de 1918? Es difícil barruntar una respuesta, pero lo cierto es que necesariamente esto tuvo que marcar la juventud del poeta y, según el escritor, negativamente, pues a Lorca le hicieron la vida imposible. Y es precisamente esta misma pena y el dolor por “el amor que no es posible”, (una constante éste en toda su obra y a lo largo de su vida, pues recuérdese que perdió a sus tres grandes amores Salvador Dalí, Emilio Aladrén y Rafael Rodríguez Rapún), las dos cosas que produjeron una gran obra, la de Lorca, apreciada mundialmente.

Gibson cuenta en su libro que una de las cosas que más definió a Lorca fue su viaje a Cuba, donde descubrió una sexualidad más abierta. Se marchó allí deprimido porque Emilio Aladrén (ver foto) le había dejado por una mujer; pero regresó mucho más liberado. Es en Cuba donde escribe El público, que, como dijo en una carta a su amigo y cómplice Rafael Martínez Nadal, era una obra "francamente homosexual". En esa misma carta, Lorca también habla de que en su vida hay "un torerillo", fragmento que Martínez Nadal eliminó, seguramente para protegerlos a ambos.

Pero como decía más arriba, la cuestión de la homosexualidad de García Lorca trasciende a su muerte. Su familia es directamente responsable de gran parte de esta opacidad que oscurece la figura del poeta. Recuérdese que fueron sus primos quienes le denunciaron, fue el marido de una prima lejana el autor material del asesinato, y fueron sus hermanos, Isabel y Francisco, quienes se empeñaron, como administradores de la memoria del poeta, en borrar todo rastro sobre la homosexualidad de Federico en su vida y en su obra literaria. Ni siquiera las grandes firmas encargadas de diseñar y contar la historia de nuestra literatura quisieron asumir la trascendencia de su condición sexual. También se censuró (o incluso se autocensuraron) a sus amigos. La homosexualidad era tabú incluso entre los más progresistas del momento. En ese contexto encaja bien la censura que impusieron en una revista progresista, a unos versos de Luis Cernuda en homenaje a Lorca:


“Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
que vivo tanto amaste”.



Llámese silencio a lo que durante años impusiera la familia, censura a lo que la sociedad y el sistema dispusieron en torno al tema, y homofobia a la sustancia que alimenta a uno y a otra, lo cierto es que con el libro de Gibson, lleno de claridad y frescura, se exorciza el fantasma. Y es que a estas alturas una cosa debiera ser considerada: que la memoria, la esencia, la verdad de Federico García Lorca no pertenece a su familia de sangre (sobrinos, hermanos o primos), sino a todos los que de alguna manera estamos emparentados directamente con él, es decir, todos los que su influencia nos ha hecho tal y como somos. Somos aquellos que formamos su familia extensa en la memoria y nosotros necesitamos, reivindicamos, que las cosas se llamen por su nombre: Federico García Lorca fue poeta y homosexual, un poeta gay.

Ver la segunda parte: Sonetos del amor oscuro: amor y pasión entre Federico García Lorca y Rafael Rodríguez Rapún donde dejo también los 11 poemas que componen Sonetos del Amor Oscuro.

27 Comentarios:

31 de marzo de 2009, 10:41 Juanjo dijo...

Gran autor, sin duda. Lástima que la guerra se lo llevara por delante.

Al respecto, te quería comentar que existe una película "La luz prodigiosa" cuyo argumento se basa en Lorca si no hubiera muerto. La película no es nada del otro mundo, pero se deja ver.

Ah, y enhorabuena también por expresar tus sentimientos y vivencias tan abiertamente.
Un saludo.

31 de marzo de 2009, 11:38 Rudy Spillman dijo...

No he leído el libro de Gibson pero puedo decir que el texto de este artículo casi logra emparentarnos con Lorca. A mí, personalmente, me ha dejado pensando cuál hubiese sido la influencia recibida por el autor al tiempo de crear su obra si hubiese vivido hoy. Interesante dilema ¿No? Estoy persuadido que "en cierto modo" su obra inspirada en su misma esencia hubiese sido otra.
Excelente artículo.
Un saludo.
Rudy

31 de marzo de 2009, 12:29 CARLOS dijo...

Nuevamente te he leído con mucho entusiasmo. Besos.

31 de marzo de 2009, 13:35 Francisco Galván dijo...

Felicidades santi, tú siempre dando datos e ilustrándonos al tiempo que nos entretienes. En primer lugar enhorabuena por ese 10 de COU, aunque con retraso (mucho retraso).
Aquí seguimos teniendo prejuicios contra lo que homosexual, aunque se vaya avanzado y aunque haya gente que diga que los ha superado o incluso acepte los avances. ASsí somos y así seguiremos todavía mucho tiempo.
Es evidente que su tendencia sexual impregna toda su obra como lo hace con su vida. Nos pasa a todos, era su "circunstancia" o quizá su "yo", como decía Ortega.
Ah!, el viaje hacia la literatura siempre está inacabado... afortunademente.

31 de marzo de 2009, 15:27 Addax dijo...

¡Muy linda entrada! Me la recomendó Juanjo (¡gracias, campeón!).

Me ha gustado cómo escribiste este post. Con una delicadeza y una claridad, sumado a que el texto es ameno, pienso en lo absurdamente trágico que es pensar a la homosexualidad como a una enfermedad (he estado leyendo unas opiniones al respecto).
Ya quisiera yo estar enfermo si por aquello se me desprendiesen tantas finas exactitudes.

¡Un saludo!

31 de marzo de 2009, 17:17 Helen Maran dijo...

Muy buen post Santiago, grande y un paso adelante en la memoria de este gran poeta y gran persona, gracias,Helen desde Israel.

31 de marzo de 2009, 17:18 Markos dijo...

Me he devorado esta entrada. Que bien la has contado.
Yo estoy convencido que no se puede separar la sexualidad de cualquier persona de su actividad. Igual que no se pueden separar el resto de aspectos vitales de una persona. ¿Qué mente abyecta extirpa algo tan importante como el sexo de la vida de una persona?

El entorno influye en las personas, sobre todo en el proceso creativo. Los artistas reflejan su interior en su obra.

Creo que la sensibilidad de Lorca sólo está al alcance de alguien que ha sufrido mucho.

Estoy con Rudy Spillman, en que probablemente el resultado de la obra de Lorca sería bien distinto hoy en día, por fortuna para él y desgracia para el resto.

Enhorabuena por la matrícula de honor en literatura castellana.

Salu2

31 de marzo de 2009, 21:46 Juan Carlos López dijo...

Santi: has escrito un artículo excelente por varias razones. Por su amenidad, pese a la longitud. Por combinar sabia y emocionadamente, lo personal con lo social o cultural. Por decir una verdad como un puño con respecto a Lorca. Por acercarnos, en fin, al libro de Gibson.

Desde mi punto de vista, el mejor Lorca, salvo excepción de algunos textos anteriores, es el que surge a partir de Poeta en Nueva York, libro en el cual hace un intento de hablar abiertamente de su condición. Es decir, la paulatina asuncióna de su condición
nos entrega al Lorca más personal. De modo que calidad literaria y condición están más que relacionadas.

Lorca era ya un gay casi liberado, pero se lo quitaron de en medio. Quién sabe cómo hubiera escrito, con qué claridad o decisión, con diez o veinte años más.

Enhorabuena.

31 de marzo de 2009, 22:08 Sergio dijo...

bueno, bueno otro diez, este no lo conocía. me ha gustado mucho este artículo (no entiendo en absoluto el e.mail de esta mañana, y perdón por la licencia). Estoy de acuerdo contigo y con lo que han comentado por aquí. No se puede extirpar la sexualidad de las cosas que hacemos. Yo no se como sería ahora, con las condiciones actuales, si volviese a tener 15 años. Cuando los tuve mi experiencia también fue de incomprensión y soledad, y se notaba especialmente en lo cotidiano, cuando hacías algo que no era lo común, cuando te movías de una determinada forma, cuando te gustaba algo que no encajaba con el resto, etc. En cualquier cosa que haces pones tu forma de ser, y parte indisoluble de esta es lo que sientes a nivel emocional y sensual. Como se va a negar que Lorca, que vivió una época más represiva en cuanto a poder expresarse libremente, no utilizase la literatura para canalizar sus emociones homosexuales?

1 de abril de 2009, 6:00 Mi nombre es Rosa dijo...

Hola, excelente post!! Me gustaria leer ese libro!!
lo reenvio a algunos amigos y a CENESEX, el centro que en Cuba colabora con la aceptación y reconocimiento social de la diversidad sexual!!
Me gusta tu escrito valiente y sincero, felicidades por asumirte con dignidad. Un saludo cordial desde Cuba

1 de abril de 2009, 14:19 Santi dijo...

Siento no haberos contestado ayer, disculpad. A todos, ¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!!, pues como saben Sergio y Bruno, creía que el artículo me había salido muy flojo por todo lo que Lorca significa para mí. Quizá no esté en lo cierto en mis autocríticas y esté empezando a aprender a escribir. Todo se debe (y no es broma) a lo que voy aprendiendo de la lectura periódica de vuestros blogs, porque no tengo tiempo para leer mucho más salvo tochos de historia obligatorios.

Me ha hecho pensar lo que planteaba Rudy y de lo que también se hace eco Marcos. No concibo yo un Lorca contemporáneo, al menos no en España, claro quizá sí en otros sitios y en otras lenguas. Creo que lo que hace especial la evolución de Lorca, de su obra, es la valentía que con el tiempo fue asumiendo y reflejando en sus escritos. Estoy con Juan Carlos cuando dice que “Lorca era ya un gay casi liberado”. Y es que en sus últimos trabajos apuntó en esa dirección de liberación. Lorca fue un valiente, ya que se trataba de una personalidad cultural de primer orden y tuvo las narices para dejar ver lo que era en un momento de máxima intolerancia. Seguramente, de haber vivido, habría continuado en esa línea. A nadie se le escapa que a Lorca no le asesinaron por rojo, sino por homosexual. Él, pese a ser progresista de pro, tenía relaciones personales hasta con José Antonio… No, lo mataron por ser gay, gay “casi” liberado.

Supongo que la experiencia de Lorca es común a muchos de nosotros, gays, lesbianas o heterosexuales. La adolescencia es muy difícil, y rechazos hay por muchos lados. Nuestra creatividad, nuestra producción literaria, musical, personal, deportiva, etc., es una salida positiva a todo ese embrollo. En el caso de Lorca soy capaz de ponerme en su pellejo e ir más allá para entender por menores de su vida que creo compartir, salvando la distancia de los años (y de la época). Creo poder intuir cómo debió sentirse en muchos momentos de su vida.

Respecto al diez, daros las gracias ¡16 años más tarde! No quisiera hacer outing de mis notas, pero ya que estamos, confesaré que sólo he suspendido una vez desde 2º de BUP (entonces suspendí 5 asignaturas, aunque pasé por los pelos…), y justamente en el último examen de la primera carrera. La consecuencia de este contratiempo supuso que me acabara convirtiendo en un zíngaro de las carreras… Ah sí y en COU saqué la nota máxima de la promoción, Matrícula de Honor. Sí, ya sé, repelente, repelente...

Pd. Juanjo, miraré de bajarme esta película que recomiendas.

1 de abril de 2009, 15:41 CARLOS dijo...

cinco asignaturas son muchas asignaturas...

1 de abril de 2009, 16:19 Santi dijo...

Sí, cinco son muchas, claro que pasé sólo con 2. Buffff tenía 15 años y era todo cuesta arriba. Después descubrí las letras puras, y ya todo mejoró... ;-)

3 de abril de 2009, 15:11 Anónimo dijo...

Qué bien expresas lo que sientes y qué bien llega, además leyendo cosas así siempre aprendes pequeñas propinas de cultura.Gracias, Laura

23 de mayo de 2009, 20:33 Anónimo dijo...

Es la tercera vez que entro en esta entrada. Me encantó la primera y me encantó ahora. Hasta tu comentario. Soy una enamorada de Lorca, uruguaya, lesbiana, es duro, pero se soporta leyendo a gente como él y comunicadores como vos. Un besazo

20 de febrero de 2010, 13:37 Anónimo dijo...

Perdonen mi intromisión, ¿cómo se va a sentir Lorca Católico si la Biblia que es la palabra de Dios afirma que malditos los hombres que se hechan con hombres y que éstos no veran el reino de Dios??
Nada más quería dejar esa contradicción, significa eso que Lorca preferia ir contra los designios de Dios en esta vida aunque una vez en la eternidad (en la que el supuestamente cree) esté condenado al lago de fuego???

5 de mayo de 2010, 3:27 Anónimo dijo...

Aunque llego con un "mucho" de retraso a esta nota, lo primero de todo es felicitarte por ella.

Desde luego Lorca es un poeta gay, pero no solamente eso.
Es claro que resulta imprescindible saber que hacia de "cintura para abajo" para poder entender su obra de forma completa (Martínez Nadal, un gran amigo y complice del poeta, llego a decir, alla por finales de los 70, cuando se empezaba a hablar de la homosexualidad de Lorca, que a nadie importaba lo que un poeta hiciera de cintura para abajo si su obra era de gran calidad; al parecer si eres un mal poeta, que se seas homosexual si resulta pertinente).
Pero el camino de Lorca es mucho más complejo. El conflicto entre libertad individual y Autoridad castrante, la obsesión por la muerte, la real y la moral, reflejo de la alienación, la distancia del mundo natural, la injusticia social, la nostalgia por el paraiso perdido de la infancia, la sabiduria mítica encerrada en la Andalucía profunda, tan lejos de la España de pandereta... y así muchos más temas, que se entremezclan y sirven de cañamazo para una de las obras más proteícas y a la vez más coherentes del siglo XX español.

Cuando viaja a America en el 29, no sólo digiere, magistralmente, un desengaño amoroso, tambien se enfrenta alli a una de las más horrorosas expresiones del capitalisimo, que precisamente ese año sufre su primer crack....
"Poeta en Nueva York" es el doble resultado-testimonio de esos dos conflictos: el interior (el desengaño amoroso, y la homosexualidad que debia reprimir al menos publicamente) y el social.
No hay que olvidar que de esta epoca proceden dos de las obras del teatro imposible: El Publico, que se corresponderia con ese conflicto interior, y Comedia sin Titulo, que se corresponderia con sus preocupaciones sociales.

Sin embargo ese camino teatral, incluso poetico, se ve truncado, abandonado conscientemente, ante la dificultad para ser entendido.
En el campo del teatro inicia un "experimento" comercial, que le le conduce al gran reconocimiento de critica y publico (Bodas, Yerma, La casa....) y en el ámbito de la poesia, escribiría el Divan del Tamarit, recreación del legado hispano-arabe, y los Sonetos del amor oscuro, que si bien resultan una confesion de amor-desamor homoerotico valiente y conmovedora, por otra parte recogen dos de las tradiciones más importantes del acerbo poético español, el soneto y la escuela mística con San Juan a la cabeza.

Desde luego no sabemos como habría sido la obra de Lorca de no haber sido asesiando en el 36; pero no podemos minimizar las causas de su muerte. Le mataron por ser “maricón”, sin lugar a dudas; pero también por ser “rojo”, defensor de los pobres y desheredados (por eso participo tan activamente en ese proyecto maravilloso que fue La Barrca); y seguramente también le asesinarón por envidias provincianas, por ser un señorito andaluz que había triunfado en la capital…
En resumen, porque, como muy bien explico Cernuda:

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

12 de enero de 2011, 23:04 Anónimo dijo...

Happy Fresh Year[url=http://sdjfh.in/flexpen/],[/url] harry! :)

17 de enero de 2011, 9:36 Anónimo dijo...

[url=][/url]

26 de abril de 2011, 1:24 Anónimo dijo...

por marica y rojaco ajajaj

15 de junio de 2011, 22:16 gise dijo...

soy gise y te agradesco tu comentario

15 de junio de 2011, 23:29 GISELLE dijo...

SANTI SOY GISE Y TE AGRADEZCO TU COMENTARIO

9 de mayo de 2012, 13:19 Sergio dijo...

Sin lugar a dudas la homosexualidad de Lorca influyó poderosamente en su genial obra, eso es algo indivisible, pero por otro lado no entiendo la "cruzada homosexual" Si un genio como Garcia Lorca no hubiera sido gay, hubiera sido un genio de todas formas, con obras distintas, pero un genio al fin. ¿O es que fue un genio por ser homosexual? a eso me refiero cuando hablo de "cruzada homosexual". No mezclemos las cosas. Igual me quedo con su obra, todo lo demas no me interesa, como tampoco me interesó la vida personal de John Lennon, Syd Barret, Freddie Mercury y un larguisimo etc., solo su arte.

21 de noviembre de 2012, 1:32 Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo por que para muchos hoy día la actitud de Garcia Lorca es mala influencia para los que buscan seguir el camino Correcto!

29 de noviembre de 2012, 16:52 Anónimo dijo...

Ditty age, a construction fraction turned up to start erection a profession on the shell out lot.

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30 de marzo de 2013, 6:21 Anónimo dijo...

no sé dónde lo leí, pero decía: mientras mas negro, mejor! refiriéndose a los cubanos con los que tenía sexo el poeta.

5 de junio de 2013, 16:12 Anónimo dijo...

Sin duda fue un gran poeta en el cole estamos dando el tema de la poesia hay algun poema de federico garcia lorca corto y bonito,me serviria de gran ayuda.

gracias.